El Espectador: EEUU cierra la puerta a una intervención militar en Venezuela

Jesús Mesa-El Espectador

 

Los primeros días del 2020 parecieron cerrar completamente la posibilidad de una posible intervención militar en Venezuela por parte de Estados Unidos para deponer al presidente Nicolás Maduro y al gobierno chavista. El secretario de Estado Mike Pompeo ya lo había advertido en una declaración en diciembre del año pasado. “Hemos aprendido en nuestra historia que el uso de la fuerza militar implica riesgos importantes”, dijo en ese momento.

Un mes después de estas declaraciones, Pompeo reafirmó su posición y presentó la hoja de ruta que el gobierno de Estados Unidos llevará a cabo en 2020 para buscar la salida de Maduro. A diferencia de la belicosidad que se vivió en algunos momentos del 2019, este año la estrategia viró hacia otro lado.

Ahora, casi un año después de reconocer como presidente interino de Venezuela al jefe parlamentario y líder opositor Juan Guaidó, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, mostró una mayor apertura a la diplomacia.

El funcionario instó este jueves a establecer un diálogo en Venezuela para formar un gobierno de transición que permita organizar nuevas elecciones y ponga fin a la crisis política desatada con el segundo mandato de Nicolás Maduro iniciado hace un año.

«Una rápida transición negociada a la democracia es la ruta más efectiva y sostenible hacia la paz y la prosperidad en Venezuela», dijo.»Las negociaciones podrían abrir el camino para salir de la crisis a través de un gobierno de transición que organizará elecciones libres y justas», agregó.

Washington, que considera un fraude la reelección de Maduro, no se ha opuesto a conversaciones pasadas. Pero ha sostenido firmemente que deberían empezar por discutir la salida de Maduro, alineado con Cuba y respaldado por Rusia y China. En esta ocasión, la salida del presidente venezolano no fue presentada como una “obligación”.

La renovada postura de Estados Unidos frente a la crisis política en Venezuela ha causado sorpresa en los sectores más radicales de la oposición venezolana. Desde hace un año, importantes grupos políticos han pedido acciones más fuertes contra el gobierno de Nicolás Maduro, pues consideran que la estrategia de la diplomacia y la presión económica ha sido insuficiente para quebrar al oficialismo.

Sin embargo, tras la salida del exasesor de seguridad nacional de EE.UU., John Bolton, quien abogaba por acciones más concretas contra Maduro, la posibilidad de una intervención militar quedó en cuidados intensivos. El presidente Trump moderó su discurso y la cuestión venezolana pasó de ser una prioridad de su gobierno a algo secundario.

La confirmación de Pompeo de la nueva estrategia estadounidense deja como grandes derrotados a los líderes de la denominada “oposición radical”, encabezados por Maria Corina Machado, jefe del movimiento Vente Venezuela, y el exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma. Ambos rechazan los diálogos y, por lo contrario, pedían acciones concretas y direccionadas a una posible acción militar en Venezuela.

Fueron ellos, junto con la denominada Fracción 16 de Julio, quienes abogaron con fuerza para que se activaran mecanismos como el artículo 187.11 de la Constitución venezolana, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y la resolución 1373 de las Naciones Unidas.

De hecho, cuando el proyecto liderado por Guaidó se embarcó en unos diálogos exploratorios con el chavismo en Oslo y Barbados, fueron Machado y Ledezma quienes más cuestionaron esa decisión.  “El diálogo es un fracaso que beneficia al régimen de Nicolás Maduro”, manifestó Machado en su momento.

“Han sido 9 falsos diálogos, que de verdad se cumpla la palabra de NO caer más en esas trampas de la narcodictadura”, dijo por su parte Ledezma desde el exilio en España.

Pero la postura de Estados Unidos parece más cercana a la de Juan Guaidó, que durante el último semestre de 2019 evitó hablar de posibles intervenciones militares en Venezuela. Mas bien, el líder opositor insistió en abrir canales de diálogo con el chavismo, algo que le significó críticas por parte de la Fracción 16 de Julio.

De hecho, en diciembre, el líder del Parlamento fue mucho más allá y en una entrevista con CNN en Español dijo que él no consideraba una acción militar como una posibilidad mientras estuviera al frente de la Asamblea Nacional.

“Yo creo que no. Yo no veo una intervención militar formal. Yo creo que hay otra página distinta. Tenemos la posibilidad de elegir un nuevo Consejo Nacional Electoral, que abriera las puertas a unas elecciones realmente libres”, manifestó Guaidó en la entrevista.El plan de Estados Unidos

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El plan desplegado por Estados Unidos y su secretario de Estado, Mike Pompeo parece estar alineado con la visión de Guaidó. El funcionario estadounidense planteó que se busque el diálogo para conformar un gobierno de transición y así lograr que se celebren tanto elecciones presidenciales como legislativas antes de finalizar el año.

«2020 presenta la oportunidad de otorgar al pueblo venezolano lo que ha estado exigiendo por años: elecciones presidenciales y de la Asamblea Nacional genuinamente libres y justas para elegir a sus líderes y comenzar el largo proceso de renovación», dijo.

En una hoja de ruta publicada junto a su declaración, Pompeo dijo que el gobierno de transición debe supervisar las elecciones, que tienen que ser dirigidas por «autoridades electorales independientes» y «deben estar abiertas a todos los partidos y candidatos».

Dentro de sus peticiones, Washington pide la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), “equilibrada e independiente”, seleccionada a través de la Asamblea Nacional.“Este CNE debe ser nombrado por la Asamblea Nacional lo antes posible de acuerdo con la constitución, a fin de permitir suficiente tiempo para prepararse para las elecciones”.

Maduro, en el poder desde 2013, renovó su mandato en mayo de 2018 en elecciones que despertaron amplios cuestionamientos internacionales. Los nuevos comicios presidenciales serían recién en 2024.

Pero las elecciones legislativas de la unicameral Asamblea Nacional, único cuerpo controlado por la oposición en el país y cuyos miembros fueron elegidos democráticamente en 2015, deberían celebrarse este 2020.

Guaidó fue ratificado como jefe parlamentario el domingo pasado en una votación que debió realizarse en la sede de un periódico al serle impedido el ingreso al Palacio Legislativo por fuerzas de seguridad leales a Maduro. Mientras, un legislador opositor apoyado por el partido oficialista afirmaba haber ganado el cargo.

Tras asumir al frente del Legislativo en enero de 2019, Guaidó desconoció la autoridad de Maduro e invocó facultades constitucionales para declararse presidente encargado, con el fin de encabezar un gobierno de transición para organizar nuevos comicios.

Pero a pesar de sus esfuerzos y del decidido apoyo de Estados Unidos, que lidera una campaña internacional y ha impuesto una batería de sanciones económicas para forzar un cambio de régimen en Venezuela, Maduro sigue en el poder.

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