El candidato será adeco

MARIADELA LINARES|Un político cuartorrepublicano, de hablar betancurista y mañas carlosandresistas, será quien termine imponiéndole su candidato a la oposición. Eso lo venimos viendo desde hace tiempo, y el transcurrir de los días no hace sino confirmar la tesis de que, al final, serán los adecos quienes decidan el nombre del que habrá de enfrentarse a Chávez el año próximo.Últimas Noticias

El bando contrario al que gobierna el país terminará optando por la república anterior, a falta de mejores ideas. Un Nuevo Tiempo no es otra cosa que una sucursal de AD en el Zulia. Manuel Rosales es una mala copia de un acciondemocratista de antaño, y no es que los otros fueran buenos, sino que las imitaciones casi siempre resultan mediocres. Ni hablar de su discípulo, el hoy nominado precandidato Pablo Pérez, a quien conocen en Maracaibo y de broma. Apelando a la sinceridad de nuestros lectores, les preguntamos si reconocerían al fulano si se lo encuentran en una calle cualquiera de otro lugar del país que no sea su terruño. Muy difícil.

Pero como la originalidad escasea, los aspirantes al trono no han tenido más remedio que montarse en la onda socialista, porque saben que en ese sentido el país no tiene marcha atrás. Lo mejor que han inventado para enfrentarse a Chávez es tratar de parecerse a su discurso. Por eso, al candidato que hasta ahora lidera las encuestas, Capriles Radonski, no se le ha ocurrido otra cosa que declararse partidario de «la izquierda moderada». No entendemos ese afán de deslindarse de su condición derechista. La Merkel, Sarkozy, Santos, por citar sólo unos ejemplos, son fichas de la derecha más rancia y no se esmeran por ocultarlo.

Los de aquí han comprendido que la gente no se va a bajar tan fácilmente del autobús «comunista» que tantos beneficios directos les ha brindado, y entonces viene la señora Machado a hablar de «capitalismo popular». ¿Dónde se ha visto que dinero y pueblo marchen juntos? Para colmo, a la diputada se le prendió el bombillo e inventó el eslogan: «Viene María». Sólo le faltó agregar que viene de la mano de Cristo. Ante semejante derroche de imaginación no nos queda otra que sonreír con discreción, por respeto a la estulticia ajena.

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