Egipto: cóctel de fútbol y política deja más de 70 muertos

Actos de violencia, atribuidos por los Hermanos Musulmanes a los partidarios del presidente derrocado Hosni Mubarak, causaron al menos 73 muertos en enfrentamientos tras un partido de futbol entre dos equipos egipcios en la ciudad de Puerto Said.

Los choques entre fanáticos del Al Masry y del Al Ahli provocaron además cientos de heridos. Este balance, aún provisional, representa uno de los partidos de futbol más sangrientos de la historia.

Los aficionados se enfrentaron a puñetazos y varios murieron o fueron heridos por arma blanca. Algunos fallecieron en la estampida, por asfixia y fracturas, y otros al caer de las gradas.

Entre los muertos se encuentran algunos agentes de seguridad, y las informaciones reportan de 300 a mil heridos. Fuentes médicas indicaron que el balance podría aumentar, pues las ambulancias seguían llevando heridos del estadio a los hospitales.

Las escaramuzas comenzaron cuando el árbitro pitó el final del partido, en el que el Al Masry infligió la primera derrota de la temporada al Al Ahli, uno de los mejores de Egipto, al vencerlo 3-1 en el campeonato nacional.

Los seguidores del Al Masry lanzaron piedras, botellas y bengalas sobre sus rivales, según relataron varios testigos.

«Los sucesos de Puerto Said fueron planificados y son un mensaje de los partidarios del antiguo régimen», afirmó el diputado Esam al Erian en un comunicado publicado en la página web del Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), formación política de los Hermanos Musulmanes.

Sorprendente victoria

Testigos relataron que las muertes se debieron a una estampida, luego de que los partidarios del equipo local, Al Masry, saltaron a la cancha para festejar el inusitado triunfo sobre el equipo más popular del país. Los fanáticos persiguieron a los jugadores rivales y arrojaron objetos a la otra afición; incluso hirieron a futbolistas.

Desde hace mucho tiempo las aficiones de los dos clubes mantienen una hostilidad que ya había causado choques y apedreamientos a los autobuses de ambos equipos.

La Federación Egipcia determinó suspender el campeonato de la primera división por tiempo indefinido.

El mariscal Hussein Tantaui, jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, en el poder desde la caída en febrero de 2011 de Hosni Mubarak por la presión popular, envió aviones militares a la ciudad para evacuar a los jugadores del Al Ahli y a los heridos, informó la televisión estatal.

«Era el caos total», dijo el portugués Manuel José, entrenador del Al Ahli: “Durante el partido ya se podía palpar la tensión (…) En cuanto terminó, miles de personas invadieron el campo de juego con violencia. No pude regresar al vestidor por la confusión que reinaba. A pesar de estar rodeado de guardias de seguridad recibí golpes en la cabeza y en el cuello, pero estoy bien.

«Nuestros aficionados llegaron a entrar al vestidor, mientras afuera prendían fuego. De nuestro equipo todos están bien. Yo no logré regresar. La culpa es de los soldados, había decenas de ellos y de policías también. Desaparecieron todos, fue el caos completo.»

La televisión estatal mostró imágenes del desorden en el estadio, con los fanáticos corriendo en todas direcciones, y fotos de jugadores ensangrentados circulan por Internet. Un pequeño grupo de policías antidisturbios formó un pasillo para tratar de proteger a los futbolistas, pero fue incapaz de detener a los aficionados que golpeaban a los jugadores en su huida.

«Esto no es futbol, es una guerra, y personas mueren frente a nosotros. No había seguridad ni ambulancias», dijo Mohamed Abo, jugador del Al Ahli: «Hago un llamado a suspender la liga. Ésta es una situación horrible y no puede ser olvidada». Se escucharon disparos en la carretera que va de Puerto Said a El Cairo.

En tanto, otro partido en El Cairo –entre el Al Zamalek y el Ismaily– fue suspendido por el árbitro después de recibir la noticia de la violencia en Puerto Said, lo que llevó a los aficionados a incendiar el estadio, según mostraron imágenes de televisión. De acuerdo con un responsable de la seguridad, el incendio está bajo control.

Albadry Farghali, miembro del parlamento de Puerto Said, acusó a los funcionarios y a las fuerzas de seguridad de permitir el desastre, y aseguró que aún tienen lazos con el gobierno de Mubarak: «Las fuerzas de seguridad permitieron que esto pase. Los hombres de Mubarak siguen gobernando. La cabeza del régimen cayó, pero toda su gente sigue en sus posiciones».

Desde la caída de Mubarak, hace casi un año, Egipto ha conocido disturbios esporádicos, a veces sangrientos, que se unen al aumento de la inseguridad y a una falta de compromiso de la policía, criticada por haber reprimido las manifestaciones durante el levantamiento popular de enero y febrero de 2011.

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