Dilma y Merkel acordaron un diálogo político para dinamizar la relación económica y comercial

Télam

Las presidentas de Brasil y Alemania acordaron hoy en Brasilia un mecanismo que incluirá encuentros bianuales de jefes de Estado, para retomar las negociaciones para un acuerdo Mercosur-Unión Europea, y señalaron sus metas contra el cambio climático.

«Alemania es la cuarta economía del mundo y Brasil la séptima. Alemania es la mayor economía de Europa y Brasil la mayor de América Latina, por lo que en este escenario de incertidumbre internacional, esta sociedad (entre ambos países) es aún más importante», declaró la mandataria brasileña.

Así como Merkel, Rousseff valoró la retomada de las negociaciones para un acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), de las que aseguró que se encaminan hacia un intercambio de ofertas antes de fin de año, y consideró que llevarlas a buen puerto será «un gran paso hacia una mayor cooperación» entre ambos bloques.

Merkel, no descartó la posibilidad de que el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea se realice de manera tal que algunos países adhieran al tratado en «velocidades diferentes» al resto.

«Debemos considerar si podremos encontrar formas que permitan velocidades diferentes», dijo hoy Merkel en Brasilia, antes de reunirse con Rousseff.

La reunión entre ambas mandatarias se produce cuando el gobierno brasileño atraviesa una crisis económica y política, y un día después de que el Banco Central anunciara que el gigante sudamericano entró en “recesión técnica” ya que los dos primeros trimestres del año tuvieron actividad económica negativa.

Sin embargo, la visita de Merkel demuestra que Berlín apuesta por «el éxito» del gobierno brasileño dijo, por su parte, el diplomático Oswaldo Biato Júnior, jefe del Departamento de Europa en la Cancillería brasileña.

«Si ellos (los alemanes) no apostaran (en Brasil) hubieran postergado o cancelado el viaje; esto demuestra que a pesar de la crisis nuestro país es un socio económicamente muy importante», completó Biato Júnior.

Las negociaciones entre el Mercosur y la UE, que incluye la eliminación de barreras aduaneras para determinados productos, comenzaron en 1999, cuando el bloque sudamericano estaba integrado solamente por sus socios fundadores: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Más tarde se incorporaron Venezuela y Bolivia, aunque este último país aún aguarda que los respectivos Congresos ratifiquen su integración plena.

Merkel dijo que Brasil está “muy interesado” en sellar el tratado con Europa, y está “listo” para hacerlo, lo que a su entender le da un nuevo impulso a las negociaciones.

Las normativas que rigen en el Mercosur, pero también en la UE, como uniones aduaneras, impiden firmar acuerdos a los países de manera unilateral con otras naciones o bloques sin el aval de todos sus socios.

De hecho, este fue uno de los puntos clave discutidos durante la última cumbre presidencial del Mercosur, que se realizó en Brasilia en junio pasado.

Tanto Brasil como Uruguay y Paraguay defendieron en la cita una mayor libertad para negociar con otros países o bloques, y urgieron a acelerar la firma del acuerdo con Europa, no así Argentina, Venezuela y Bolivia.

Rousseff anticipó, en presencia de Merkel, algunas de las metas que se impondrá su país para el combate contra el calentamiento global, entre las cuales se comprometió a acabar con la deforestación ilegal en la Amazonía para 2030, y señaló que optó por ello “en consideración a la lucha de Alemania por la reducción de emisiones y de su impacto climático”..

Además de la deforestación ilegal “cero” para 2030, Rousseff dijo que Brasil se comprometerá a restaurar una superficie de 12 millones de hectáreas devastadas en la región amazónica y también a “neutralizar las emisiones” de gases contaminantes debidas a la tala de bosques.

Esas metas serán parte de lo que Brasil ofrecerá en la próxima conferencia sobre cambio climático de la ONU, que se celebrará en diciembre próximo en París, ante la cual la cual la canciller germana dijo que ambos países han decidido adoptar una “agenda intensa”.

Rousseff también dijo que presentó a Merkel los planes de su gobierno para avanzar en programas de concesiones al sector privado en las áreas de infraestructuras y energías renovables.

La mandataria brasileña y su ministro de Hacienda, Joaquim Levy, impulsan un programa de ajuste que contempla reducción del gasto público, junto con el respaldo a una mayor presencia de emprendedores extranjeros.

«Hay un consenso respecto de que Alemania puede tener un gran interés en el Plan de Concesiones en el área de infraestructura que Brasil está realizando», señaló el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Armando Monteiro, informó la oficina de prensa del Planalto.

«Nosotros identificamos algunas áreas como ferrocarriles y puertos, que pueden interesar a los inversores alemanes», agregó el funcionario luego de participar ayer en una reunión con Rousseff.

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