Díaz Rangel: ¿Es verdad eso de guerra económica?/ Stelling: Producto de exportación

 

Eleazar Díaz Rangel-ÚN|

Esta página comienza con un comentario de Marisol Montiel, cuya identidad me pidió conservar, que transcribo a continuación, y continúa con comentarios míos, “Es verdad eso de la guerra económica?”.

¿Donde esta la información? ¿Cómo es posible que la población venezolana no sepa o no haya sido suficiente informada, por todos los medios posibles, acerca del macabro boicot que nos ha impedido traer medicinas al país? Eso es tan insólito, como escuchar reiteradamente que la culpa de que los comerciantes suban los precios cuando les da la gana, es del gobierno por aumentar los sueldos. Si alguna culpa tiene, que la tiene, es la impunidad con la que actúan los traficantes de la miseria en que tienen sumido al país.

“¿Por qué no se ha dicho a los cuatro vientos, cuántos de los nacionales de otros países viven en Venezuela? No para atacarlos por supuesto, sino para que el mundo, y los venezolanos primero que nadie sepan, que aquí viven cuatro o cinco veces más extranjeros que los venezolanos que se han ido. Maduro intervino en la ONU el año pasado, pero en su discurso, extraordinario por cierto, se le olvidó recordarle a Duque que, si su país vive “una crisis humanitaria” por la llegada de venezolanos, aquí, con menos población que Colombia, conviven entre nosotros 6 millones de colombianos, con cédula, techo, comida y trabajo.

“ La política informativa se circunscribe a las cadenas ¿Sabe el MINCI cuánto es la audiencia de esas cadenas? Se están utilizando los medios digitales para transmirtir información. ¿Le gente de los barrios tiene teléfonos inteligentes para recibir mensajes de whatsapp o twitter?

“ Hay otros medios que se pueden utilizar con mensajes contundentes: mensajitos cortos de texto con cifras, información sobre el bloqueo con cifras concretos. Las grandes ciudades están llenas de vallas publicitarias. ¿Por qué no se usan éstas, no para promocionar figuras públicas o textos propagandísticos, sino para inundar el país de información sobre nuestra realidad?

Junto a una Venezuela bella, necesitamos una Venezuela informada.”. MM.

¿Es verdad eso de guerra económica?

A propósito de estos comentarios, y de la interrogante que los precede, me parece oportuno traer el caso de la guerra económica. ¿Cuántos venezolanos no creen que exista? ¿Cuántos piensan que se trata de “cuentos” del gobierno? ¿Cuántos creen que la difícil situación económica es responsabilidad del presidente Maduro?

Inestimable las cantidades de venezolanos que responderían que no creen en ela guerra económica, que son cuentos del gobierno, y que es el presidente Maduro el responsable de la difícil situación económica.

Y esa creencias generalizada se explica por la falta de una oportuna, eficiente e integral información que muestre esas verdades, esa realidad que se mantienen oculta para demasiados venezolanos. La información la ha habido, pero en forma fragmentaria y circunstancial, no hemos visto una información que le diga al país como opera esa guerra, cuando comenzó, cuales son sus modalidades, como funcioona en el campo de la adquisición de armas y equipos, que pasa con las transferencias en dólares o euros hacia o desde Venezuela.

Como la mayoría de la gente ignora las respuestas a esas preguntas, porque no se les han comunicado, sencillamente toma el camino mas sencillo de no creer, de creer que son cuentos, y que el gobierno es responsable de todo. Situación que puede cambiar, si se les dirige oportuna e integralmente la información necesaria.

¿Informan en el exterior?

Otra cosa es la información en el exterior, allá es peor porque no hay réplica, ni desmentidos, ni otras versiones de los hechos. En EEUU, en los países europeos, solo se difunden mentiras, o verdades a medias y se ocultan las realidades de lo que sucede aquí, de la acción del gobierno en materia de salud, vivienda, educación y en los demás avances del área social. Esas noticias no las valoran las agencias internacionales informativas: AP, Reuter, AFP y EFE, y las que envían los que enviad os especiales, y la mayoría de corresponsales permanentes, o no.

En conclusión, si usted tuviera acceso a los grandes medios (prensa, radio y tv) no encontraría informaciones positivas sobre nuestro país, todas o la mayoría, son de contenido negativo. Y no hablemos de las redes sociales, cargadas de mentiras e injurias.

—¿Que puede estar haciendo Craig Faller, Jefe del Comando Sur, en Cúcuta? ¿Tanto les interesa a EEUU las fronteras con Venezuela? ¿O vendrá a evaluar la llegada de los 5.000 soldados estadounidenses que traen de Afganistan y llevan a Colombia?

Producto de exportación

Maryclen Stelling|
Ya el conflicto no nos pertenece. Con la anuencia y complicidad interna de sectores políticos de oposición, entraron en juego fuerzas externas. El futuro del país se decide en función de intereses geopolíticos ajenos a nuestra realidad.

En 2017, tras varios intentos se rompe el dialogo en Dominicana. Se exacerban las polaridades y se decreta el fin de la coexistencia. Quiebre que marca una nueva etapa en la relación gobierno-oposición y además en el juego geopolítico global, cuando -intencionalmente- se inicia una fase dirigida abiertamente desde el exterior.

La disputa interna se traslada entonces a un amplio escenario internacional y la oposición queda reducida a una mera peonada, no por ello exenta de responsabilidad. Pérfida coalición geopolítica con altísimos costos sociales, políticos, económicos y humanos. Tras una justificación política doméstica, se abren las puertas al control y usufructo de la mayor reserva mundial de petróleo. Lo que constituye, además, una clara invitación a la militarización del conflicto.

Para sectores radicales de oposición, la anhelada invasión se interpreta como triunfo político. La guerra se percibe como estrategia legítima de exclusión y eliminación del demonizado adversario. Se impone un espíritu de cruzada en el que la destrucción y la muerte lucen como un futuro posible, cercano y ¿deseable? Sorprende el salto que se ha dado de la violencia a la guerra naturalizada. Y de ello dan cuenta narrativas y relatos transmedias en tanto campo de disputa y expresión de la dañina polarización radical, devenida en producto de exportación.

En un delicado contexto donde la política comienza a ser pensada como campo de batalla, Maduro llama al diálogo y desde la oposición se levantan voces que promueven la sensatez, la necesidad de dialogar y de procurar salidas consensuadas. En este trancado juego geopolítico mundial, los gobiernos de México y Uruguay invitan a una Conferencia Internacional sobre la situación en Venezuela.

Cierro citando a Javier Biardeau: “Decir derecho internacional implica la necesidad de conjurar cualquier figura de intervención militar extranjera en el conflicto interno venezolano, además de conjurar cualquier escenario de internacionalización militar del conflicto venezolano. ¡No a la guerra, no al belicismo!”
Las cartas están echadas

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