Juraima Almeida|

Las últimas encuestas confirman en Brasil que cuanto más la dictadura, con sus instrumentos de la Operación Lava Jato y la red Globo -oligopólica de medios- atacan y persiguen al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, más crece éste en las preferencias electorales. La cancelación de las elecciones de octubre parece como una hipótesis que no puede ser despreciada como nuevo golpe de la  dictadura.

Las señales son confusas y es difícil que quienes hoy detentan el poder se pongan la soga al cuello: las elecciones no están aseguradas, y harán lo imposible para impedir la elección del expresidente, inclusive un nuevo golpe que conlleva al vaciamiento del presidencialismo o de un enmienda constitucional (eludiendo la consulta popular) que dicte un parlamentarismo de hecho, o una presidencia colegiada, con jueces y quizá militares.

El ex mandatario brasileño sigue al frente de las encuestas; y lo peor es que si lo inhabilitan, se impone el voto en blanco. Lula sigue siendo el amplio favorito para las elecciones de octubre, a pesar de las condenas e intentos de proscripción en su contra. Si logra ser candidato, obtendría entre 34 y 37 por ciento en primera vuelta y vencería a cualquier rival en el ballottage. En un escenario sin Lula, el voto en blanco alcanza un altísimo 32 por ciento. 

Datafolha realizó una encuesta entre el lunes y el martes, después de que la semana pasada un tribunal de segunda instancia ratificara y ampliara de nueve a doce años la pena impuesta por un juez inferior al exmandatario,  ya proclamado como precandidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT).

Lula obtendría en la primera vuelta de octubre entre un 34 y 37 por ciento de los votos. Esos porcentajes varían en función de otros posibles candidatos, entre los que aparece en primer plano el diputado Jair Bolsonaro, un exmilitar que se identifica con la ultraderecha xenófoba y machista, cuya intención de voto oscila entre un 16 y 18% y disputaría una eventual segunda vuelta frente al antiguo sindicalista. En la segunda vuelta, Lula obtendría entre 44 y 49% y se impondría tanto a Bolsonaro como a cualquier otro candidato.

En los últimos dos años de persecuciones, Lula creció más del 15% en las encuestas, mientras que el Partido de los Trabajadores (PT) recuperó en el mismo período, más de 10% da preferencia partidaria, volviendo a su media de 20%, mientras que los que se colocan  segundos – MDB y PSDB – continúan distantes, con cerca de 4% cada uno.

La última encuesta de Datafolha, del 31 de enero es una clara señal de que la persecución a Lula deberá ir en aumento, con una profundización de la farsa judicial contra él, y quizá el propio juez  Moro, comandante del Lavo Jato,  podrá acelerar una nueva condena a Lula, referente a los juguetes de su infancia y las bolitas (canicas) que le habría quitado a un compañerito…

Pero el problema, entretanto, es que hizo produciría un efecto contrario al buscado por el establishment, porque hará que Lula se dispare en las preferencias del pueblo.

Pese a su favoritismo, la candidatura de Lula seguramente sea impugnada por la justicia de este gobierno de facto, pues las leyes electorales impiden expresamente que una persona con una condena ratificada en segunda instancia postule a cualquier cargo público, aunque la defensa del exmandatario confía en que podrá revertir la sentencia antes de los comicios.

 En el apuro del establishment, el  juez del Tribunal Superior de Justicia (STJ) Humberto Martins negó el martes 30 el “habeas corupus” preventivo presentado por la defensa de Lula para evitar que la condena a 12 años y un mes de prisión sea ejecutada antes de que los recursos sean revisados por tribunales superiores, como el Tribunal Superior de Justicia y el Tribunal Supremo Federal (STF).

La encuesta de Datafolha confirma que Lula puede incluso ser electo Presidente en la primera vuelta, y muestra que Lula vence en cualquier escenario, contra cualquier invento de la oligarquía golpista. Dependiendo del escenário, Lula tiene una superioridad de entre 18% y 21% en relación al segundo, que es Bolsonaro [16 a 18%]. Por primera vez, Datafolha incluyó el menú completo de las opciones: incluso sumando los votos de Alckmin + Joaquim Barbosa + Huck + Doria alcanzaría 22%, un poco por encima de la votación que tendría Bolsonaro.

Según Datafolha, si Lula no pudiera ser candidato, el ultraderechista Bolsonaro ganaría la primera vuelta con una votación de entre 18 y 20 por ciento. Sin embargo, a la cabeza de ese escenario está el 32 por ciento de votos blancos o nulos. En segunda vuelta, Bolsonaro podría enfrentar al centroizquierdista Ciro Gomes o a la ecologista Marina Silva, a quienes Datafolha atribuye una votación que varía entre 12 y 16 por ciento.

En ese caso, tanto Gomes como Silva o cualquier otro candidato vencería al exmilitar, que muestra un techo del 33 por ciento de los votos. El establishment trabaja arduamente en la búsqueda de un outsider, en vista de la escasa convocatoria de los candidatos que hasta ahora lo representan, mientras algunos analistas no descartan un nuevo golpe: la suspensión de las elecciones.

*Investigadora brasileña del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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