CLOC-VC: Por la soberanía alimentaria sustentada en reformas agrarias integrales y populares

Hernán Viudes-Miradas al Sur

 Con la denuncia de la ofensiva del “capital y el imperialismo en su política de saqueo de los bienes de nuestros países, el acaparamiento y el extractivismo” que expulsa a los campesinos e indígenas de sus tierras, imponiendo el monocultivo, la minería y los productos transgénicos, cerró el VI Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo-Vía Campesina (CLOC-VC) realizado en Buenos Aires.

Las organizaciones acordaron defender “la Soberanía Alimentaria sustentada en la concreción de Reformas Agrarias Integrales y Populares, (que) nos devuelva la alegría cuidando la madre tierra, para producir los alimentos que nuestros pueblos y la humanidad necesita para garantizar su desarrollo”.

Tras una semana de debates en talleres y asambleas, los más de mil delegados de toda América Latina y el Caribe, junto a delegados de África, Asia y Europa, realizaron una caracterización del momento histórico “inédito y complejo, determinado por una nueva correlación de fuerzas entre el capital y los gobiernos y fuerzas populares. El capital imperialista está ahora bajo el control financiero y de las transnacionales, por lo que identificamos el socialismo como el único sistema capaz de alcanzar la soberanía de nuestras naciones, resaltando los valores de la solidaridad, el internacionalismo y la cooperación entre nuestros pueblos”.br mst campesinos oliver

Rechazaron “el sistema agroalimentario industrial y a las empresas nacionales y transnacionales del agronegocio, responsables del cambio climático y la pérdida de biodiversidad que nos afecta a todos y todas”, y destacaron “la agricultura campesina e indígena, la única capaz de alimentar a la humanidad, mantener y aumentar la biodiversidad y enfriar el paneta”.  Es por eso que para llevar adelante lo que identifican como “el buen vivir” y un vínculo cercano con la “Madre Tierra”, plantean un esquema productivo agroecológico,  “no solo por cuestiones técnicas y científicas, sino como un instrumento político de lucha contra el capital”. Y aclaran que la agroecología no se desarrolla de forma aislada, “por lo tanto tenemos que construir estrategias territoriales para luchar y avanzar con políticas públicas que promuevan” este modelo.

La discusión, la formación política del campesinado y la capacitación de los dirigentes es una parte de la lucha, la visibilización de sus problemáticas y la manifestación pública es la otra, indicaron. Por eso decidieron continuar “impulsando la campaña global por la Reforma Agraria Integral y Popular por la defensa de la tierra y el territorio”; desarrollando acciones de solidaridad contra la criminalización, las masacres como la de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en México, y la represión.

Decidieron, asimismo, realizar en Brasil un encuentro internacional de Reforma Agraria,  cuando el año que viene se cumplan 20 años de la masacre de Eldorado dos Carajás. Asimismo, el consideraron necesario involucrarse en “el campo internacional con la CELAC, la UNASUR y el acompañamiento del papa Francisco, para el respaldo y apoyo a la declaración de los derechos campesinos”.

Cada 17 de abril, miles de hombres y mujeres del movimiento campesino internacional se movilizan mundialmente para mostrar su desacuerdo con las empresas transnacionales y los acuerdos de libre comercio, que afectan a la agricultura campesina y minifundista así como a la soberanía alimentaria nacional. Desde 1996, es el día mundial de acción global por las Luchas Campesinas.

Los acuerdos de libre comercio fomentan las empresas transnacionales y un modo de producción industrializado capitalista que depende en gran medida de los agroquímicos, mientras aumentan los desalojos, la expulsión y la desaparición de campesinos. Los acuerdos de libre comercio más importantes de la historia se encuentran en fase de negociación entre la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá que, si llegan a concretarse, liberalizarán el comercio y los mercados de valores a favor de las empresas transnacionales.

Por ello, el viernes 17 miles de campesinos latinoamericanos salieron a la calle -marchando de la Sociedad Rural a la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires-  con sus  reclamos contra el extractivismo y sus propuestas por  la reforma agraria, las alianzas alrededor de los temas del socialismo y feminismo campesino y popular, y por una declaración de los derechos campesinos y otras personas que viven en el campo.

“Sin feminismo, no hay socialismo”cloc mujeres

“Luchamos por un cambio profundo y estructural de nuestra sociedad, por el fin de  toda  forma  de  explotación,  discriminación y exclusión,  y  por  una agricultura campesina e indígena que garantice el buen vivir de los pueblos del campo, que siga alimentando a la humanidad y cuidando a la madre tierra”. Ése es el acuerdo al que llegaron las 400 delegadas de  las organizaciones campesinas, rurales, afrodescendientes e indígenas, provenientes de 18 países, quienes se reunieron en la V  Asamblea  de  Mujeres  de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo-Vía Campesina (CLOC-VC) realizada esta semana en Buenos Aires.

Convocadas por el lema “Sin feminismo no hay socialismo”, se declararon “mujeres del  campo sembradoras de luchas y  esperanzas”, y acordaron profundizar la lucha por “el feminismo y la soberanía alimentaria”. Como parte del  VI Congreso de la CLOC-VC que se realizó en el complejo  que el  Ministerio de Desarrollo Social argentino  tiene en Ezeiza, las mujeres caracterizaron al sistema como “capitalista-patriarcal, de opresión, que  permite mantener y reforzar las relaciones de poder y explotación,  que  prioriza  los  intereses  del  mercado  y  la acumulación  por sobre los derechos y bienestar de las personas,  la Naturaleza y la Madre Tierra”.

Un sistema que muchas veces desconoce que “fueron  nuestros  saberes  los  que  iniciaron  la  agricultura,  que a través de la historia hicimos posible la  alimentación de  la  humanidad,  que creamos  y  transmitimos gran parte  de  los  conocimientos  de  la medicina ancestral,  y  actualmente somos quienes producimos la mayor parte de los alimentos”.

A pesar de los procesos de usurpación de la tierra y del agua que las empresas multinacionales llevan adelante en América Latina y el Caribe, las mujeres exigieron el reconocimiento de sus aportes a la producción, y  reafirmaron “la  importancia  de  la  agricultura campesina e indígena para el bienestar de toda la humanidad, y la sustentabilidad  económica  y  ambiental  en  el  planeta. (Ya que) sin agricultura campesina no hay alimentación, y por  tanto no habrá pueblos que sobrevivan”.

Deolinda Carrizo junto al nicaragüense Fausto Torres
Deolinda Carrizo junto al nicaragüense Fausto Torres

 Deolinda Carrizo, líder del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) argentino, dejó en claro que el modelo actual de agronegocios impuesto por las empresas trasnacionales es responsable de la crisis alimentaria y ambiental que sufre América latina. “Su lógica es obtener la mayor cantidad de alimentos posibles, con la sobreexplotación de grandes extensiones de tierras y el uso de químicos, para satisfacer el consumo extranjero, en base a las especulaciones del mercado. Nosotros proponemos un modelo de producción familiar campesina, que produce de manera ecológica, comunitaria y prioriza el consumo local”, explicó.

 Alicia Amarilla, representante de la Coordinadora de Organizaciones de Mujeres Rurales e Indígenas del Paraguay (CONAMURI),  narró las discusiones por el feminismo campesino popular: “Estamos construyendo una visión de feminismo diferente, apoderándonos de nuestros trabajos cotidianos, rescatando los saberes naturales, instalando  en la sociedad la importancia de las mujeres en los lugares de decisión en la sociedad,  inclusive hacia dentro de la propia CLOC.”

Dos de los temas más importantes que debatieron giraron alrededor del cuidado del  territorio, tanto vinculado a la tierra y como al cuerpo de la mujer: “La tierra porque como mujeres estamos siendo afectadas por el cambio climático. Y también el territorio del cuerpo de la mujer,  como feminista, campesina y popular.”

Lourdes Huanca Atencio, presidenta de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas Nativas y Asalariadas del Perú (Fenmucarinap), describió  la realidad que viven las mujeres campesinas latinoamericanas: “Nosotras protegemos el territorio, el agua, la tierra, la semilla, toda una cosmovisión, pero nuestras madres y abuelas no nos inculcaron cómo protegernos como mujeres. Muchas no llegamos a la escuela, si total  nos íbamos a casar y los hombres nos iban a llevar (con ellos).

Es un acuerdo de la CLOC luchar por la erradicación de la violencia contra la mujer. Muchas veces tenemos dirigentes que en la calle son el Che Guevara y en la casa (el dictador chileno Augusto) Pinochet, y necesitamos compañeros dirigentes que sean Che Guevara en la calle y en la casa. Tenemos que seguir con el empoderamiento y la visibilización de la mujer, y esta campaña la tienen que asumir el hombre y la mujer. Sin lucha no vamos a lograr nada.”

Las mujeres campesinas  latinoamericanas apuestan por “una nueva construcción política que se exprese en un feminismo  campesino  y  popular,  que  dé  cabida  a  nuestra  gran diversidad,  por lo que afirmamos un feminismo campesino y popular,  insumiso,  socialista,  que  cuestiona  las  concepciones patriarcales. Queremos  construir  una  sociedad  distinta,  con  igualdad  de derechos y  relaciones libres de opresión y discriminación, señaló Lourdes Huanca Atencio.

Alianza de jóvenes del campo y la ciudad contra el imperialismocloc jovenes1

“Los tres puntos fundamentales que discutimos en la IV Asamblea de la Juventud CLOC Vía Campesina fueron la unidad en torno de un enemigo  común, el imperialismo, con  la violencia del capital sobre la juventud de la mano del crecimiento del militarismo y el exterminio de la juventud; la explotación del capital y la creación de 300 millones de pobres y analfabetos en la región; y la necesidad de una alianza del campo y la ciudad” para enfrentar estos problemas”.

Con 26 años, Raúl Amorim, del Movimiento Sin Tierra de Brasil, es uno de los 400 “cuadros políticos” de América Latina y el Caribe que intercambiaron  diversas experiencias de lucha de las juventudes campesinas, indígenas, afrodescendientes y urbanas, las que se reunieron en Buenos Aires, como  parte del VI  Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo-Vía Campesina (CLOC-VC).

Con la consigna «Juventud del campo y la ciudad, luchando por la soberanía popular», los jóvenes construyeron acuerdos para el fortalecimiento de la articulación juvenil a nivel continental. “Las dictaduras y el neoliberalismo miraron al campesinado como algo obsoleto para implantar el modelo del agronegocio.  Organizar al campesino es un proceso duro porque hay mucha deuda social, exclusión, ideal para el saqueo de nuestros recursos sociales. Por eso es necesaria una práctica independiente de los gobiernos y de la burguesía agraria, que los campesinos con nuestras propias manos nos organicemos,  no sólo para la resistencia sino para construir una nueva forma de vida digna en el campo”,  explicó Amorim a Miradas al Sur.

Para ello, las organizaciones de la CLOC-VC se comprometieron a fortalecer la participación e integración de la juventud en todos los procesos organizativos, con el 50% jóvenes -hombres y mujeres-; avanzar en la articulación de la alianza de jóvenes del campo y la ciudad, promoviendo el intercambio entre las organizaciones a nivel regional y continental, así como impulsar una campaña contra la violencia del capital hacia la juventud, que implica la militarización y el exterminio de la misma, “como sucede en  Paraguay, Honduras, Guatemala y Colombia”.

Pero no solo se busca el empoderamiento del campesinado en América Latina, sino también la formación de futuros cuadros con metodologías participativas. Con ese fin, se creó el primer «Congresito» de la CLOC-VC, un espacio exclusivo para las niñas y niños que llegaron con sus familias a participar de las jornadas de lucha en el marco del VI Congreso de la CLOC-VC en Buenos Aires.

João Pedro Stedile, de la coordinación nacional del Movimiento e los Trabajadores Sin Tierra de Brasil (MST) y miembro de Vía Campesina,  evaluó que está en juego la disputa de dos modelos agrícolas antagónicos: el agronegocio, que se caracteriza por la apropiación privada de los recursos naturales donde no hay ningún espacio para los campesinos; y por otro lado la producción agroecológica, protagonizada por los campesinos, que concilia la producción de alimentos saludables en armonía con el medio ambiente.

“Las ideas solas no cambian el mundo, lo que cambia el mundo son las luchas de masa. Necesitamos dar un salto en la lucha de masas y organizar luchas internacionales contra el mismo enemigo, sea Bayer, Monsanto o Syngenta», aseveró.

Declaración Final del VI CONGRESO de la CLOC LVC
 

cloc marcha
Miles de campesinas y campesinos latinoamericanos recorrieron Buenos Aires

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Eduardo Galeano

En Argentina, tierra natal del Che Guevara, de Evita, Juana Zurduy, Mercedes Sosa, a 200 años del Congreso de los Pueblos Libres convocado por el General Artigas, que impulsó la primera Reforma Agraria de América Latina y a 10 años del entierro del ALCA en Mar del Plata, hemos realizado el VI Congreso Latinoamericano de Organizaciones del Campo. Somos la CLOC-VC, expresión organizada de los campesinos y campesinas, pueblos originarios, afro descendientes, asalariadas y asalariados del agro.

La CLOC, es el fuego, la luz y la acción de la Vía Campesina en Latinoamérica. Surgimos del corazón mismo del proceso de los 500 años de Resistencia Indígena, Campesina, Negra y Popular, que unió al movimiento campesino histórico y los nuevos movimientos que surgían como respuesta a los procesos de desmantelamiento impuestos por las políticas neoliberales.

Unimos fuerza, experiencia y lucha, y construimos propuestas organizativas y programáticas de acuerdo a los nuevos momentos políticos, afirmando que la cuestión agraria compete a toda la sociedad y como tal debemos abordarla dentro de una estrategia de poder alternativo y popular.

Nuestro Congreso se ha desarrollado en un momento en que las contradicciones y la lucha de clases se reflejan en una ofensiva del capital que promueve nuevas guerras, opresión y conspiración contra los pueblos, cuya expresión máxima es el ataque directo a Venezuela al declararlo un peligro para la seguridad de EEUU, pero también en las diversas estrategias golpistas y desestabilizadoras, instrumentadas por la alianza de los grandes grupos empresariales de la comunicación y el capital financiero, buscando derrotar la soberanía de nuestros pueblos e impedir la acción de los gobiernos progresistas en la región.

Reconociendo el avance de los procesos regionales y continentales de integración como UNASUR, ALBA, MERCOSUR y CELAC, el VI Congreso saludó la contundente solidaridad y unidad entre las organizaciones y países de América Latina y el Caribe, que respaldaron la posición de Cuba y su denuncia sobre el bloqueo norteamericano y las maniobras y campañas contra su pueblo; actitud que nos alienta a continuar la construcción de la Patria Grande de Bolívar, San Martín, Martí, Sandino y Chavez.

Rechazamos el patriarcado, el racismo, el sexismo y la homofobia. Luchamos por sociedades democráticas y participativas, libres de explotación, discriminación, opresión y exclusión de las mujeres y los jóvenes. Condenamos toda forma de violencia doméstica, social, laboral e institucional hacia las mujeres.

Levantamos la bandera de nuestras compañeras: el feminismo campesino y popular es parte de nuestro horizonte estratégico de transformación socialista.

El trabajo de fortalecimiento de nuestras organizaciones y especialmente de nuestras bases seguirá estando en el centro de nuestras prioridades. Nos comprometemos a fortalecer la participación e integración de la juventud en todos los procesos organizativos.

cloc jovenesReafirmamos la Reforma Agraria Integral y Popular, la agricultura campesina e indígena de base agroecológica como componentes imprescindibles de nuestro camino hacia la Soberanía Alimentaria y el enfriamiento del planeta, garantizando el acceso a la tierra y el agua a las mujeres, los jóvenes, los sin tierra, y asegurando la recuperación de los territorios por parte de los pueblos originarios y afro descendientes. También luchamos por el reconocimiento de la función social de la tierra y el agua, y la prohibición de toda forma de especulación y acaparamiento que las afecte.

Nos comprometemos a seguir defendiendo y manteniendo vivas nuestras semillas campesinas e indígenas, para que en manos de las comunidades las recuperemos, reproduzcamos y multipliquemos, desde nuestros sistemas campesinos. No vacilaremos en la lucha contra cualquier forma de privatización y apropiación de las semillas y toda forma de vida.

Debemos derrotar el modelo agrícola impuesto por las corporaciones del agronegocio que apoyado por los capitales financieros internacionales y basado en monocultivos transgénicos, uso masivo de agrotóxicos y expulsión de campesinas y campesinos del campo, es el principal responsable de las crisis alimentaria, climática, energética y de urbanización.

Llamamos a continuar luchando sin cansancio por un mundo libre de transgénicos y agrotóxicos que contaminan, enferman y matan a nuestros pueblos y a la madre tierra. Resistiremos junto a pueblos y comunidades el extractivismo, la megaminería y todos los megaproyectos que amenazan nuestros territorios.

Celebramos el logro de la Vía Campesina al colocar la Carta de los derechos de los campesinos y campesinas en la agenda del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU y demandamos que los gobiernos ratifiquen nuestras posiciones. Llamamos a nuestras organizaciones a convertir la Carta en un instrumento de lucha de los pueblos del campo y toda la sociedad.

El futuro se nos hace fértil cuando la tierna sonrisa de los cientos de niños, desde el 1º Congresito, entregó su mensaje por la paz y el cuidado de nuestra madre tierra.

El futuro son nuestros niños, el presente se ilumina con el vigor y la fuerza de la juventud, y nuestras principales herramientas son la formación, la educación, la comunicación y la movilización de masas, la unidad y las alianzas entre campesinos y campesinas, pueblos originarios, afro descendientes, trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad, estudiantes y sectores populares, organizados en pos de conformar una fuerza capaz de hacer los cambios por los que luchamos.

Vivimos un momento histórico muy inédito y complejo, determinado por una nueva correlación de fuerzas entre el capital, los gobiernos y las fuerzas populares. El capital imperialista ahora está bajo el control financiero y de las transnacionales, por lo que identificamos el socialismo, como el único sistema capaz de alcanzar la soberanía de nuestras naciones, resaltando los valores de la solidaridad, el internacionalismo y la cooperación entre nuestros pueblos.

¡Contra el capitalismo y por la soberanía de nuestros pueblos, América unidad sigue en lucha!

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