Britto García: La conspiración contra Bolívar y la destrucción de la nación venezolana

José Negrón Valera
El reciente mensaje publicado por el Secretario de la OEA, Luis Almagro, demuestra que la guerra cultural desatada contra Bolívar, una de las figuras históricas más importantes de Venezuela y de Latinoamérica, parece estar dirigida a vulnerar los estrechos lazos identitarios entre los pueblos del sur. ‘Divide y reinarás’, parece ser la consigna.

​La campaña no es reciente y se encuentra muy bien articulada.  A través de libros y artículos de opinión, la matriz intenta convertir la figura de Bolívar en un personaje del cual los venezolanos tendrían que avergonzarse más que enorgullecerse.

​El intelectual venezolano Luis Britto García, quien ha sido postulado al Premio Nobel de Literatura 2020, nos permite profundizar en esta arremetida contra un símbolo de la lucha por la independencia suramericana, y a quién la BBC eligió hace unos años como personaje del milenio.

— ¿A qué cree que se deba esta campaña mediática contra la figura de Bolívar?

Graffiti con un retrato de Hugo Chávez

— La campaña contra Bolívar comenzó con su carrera política. No solo denigraban de él los realistas: las facciones que se llamaban patriotas conspiraron contra él, perpetraron intentos de magnicidio, lo calumniaron de manera constante en los medios republicanos y echaron así los cimientos de una escuela de historia antibolivariana que todavía perdura.

Hasta la noticia de la muerte del libertador fue difundida en Venezuela con el añadido falso de que había perecido por una enfermedad humillante. Esa campaña de execración de Bolívar se transformó en algo peor: en un falso culto a su figura para legitimar todo lo que él combatió. Actualmente sus enemigos ya no recurren a subterfugios: abominan abiertamente del padre de la patria y de la patria misma, y ya. Han perdido la vergüenza que nunca tuvieron.

Thierry Meyssan decía que a EEUU no le interesaba tanto el petróleo como acabar con el Estado nación venezolano. ¿Qué opina de esta afirmación? ¿Piensa que atacar a Bolívar apunta en esta dirección?

El petróleo venezolano le interesa mucho a los estadounidenses. Si no, no hubieran robado nuestras refinerías de Citgo establecidas en ese país. Pero también les interesa acabar con el Estado nación. El célebre ejercicio militar del Plan Balboa tenía prevista la división de Venezuela por lo menos en tres países. Bolívar fue el gran fundador de nuestro Estado nación; la campaña en su contra apunta contra ambos. La desintegración de Venezuela figura en los planes del imperio y de todos sus lacayos.
—La guerra psicológica contra el país ha estado dirigida no solo a atacar a la Revolución bolivariana, sino a los símbolos que componen la nación. ¿Cree que la migración venezolana sea un resultado de este proceso de la desvalorización de lo venezolano?
Un migrante venezolano en Santo Domingo, la República Dominicana

— Hay que distinguir entre la migración venezolana real, que tiene fundamentalmente por causa la difícil situación económica que nos ha impuesto el bloqueo, y la migración imaginaria, exagerada de manera inverosímil por la oposición y los medios que quieren crear un escenario de supuesta crisis humanitaria que legitime una intervención extranjera. La migración real desde Venezuela cuando mucho llega al millón y medio de personas en un país con treinta millones de habitantes.

Los medios enemigos fantasean cifras de tres millones y hasta de cuatro millones. Pasqualina Curcio ha demostrado su falsedad valiéndose de la página de Facebook de la CIA, que contiene datos sobre los países donde esta ejerce el espionaje. En ella no aparece un ingreso significativo de personas en ninguno de los países limítrofes o cercanos a Venezuela. El propio imperio, que amenaza invadirnos para solucionar la supuesta crisis humanitaria, que amenaza invadirnos para, no registra las cifras sobre las que fantasean los medios y la oposición.

-Cuando desde la derecha se intenta hablar de Venezuela o de los venezolanos, se apela a identificar el país con marcas comerciales de empresas nacionales o trasnacionales. Equiparan la memoria con los programas y contenidos transmitidos por los medios de comunicación. ¿Qué impone la nación venezolana? ¿Qué es lo venezolano? ¿Existe una identidad nacional?

Embajada de EEUU en Caracas, Venezuela—La derecha, como propietaria de más del 90% de los medios de comunicación del país, trata de imponer a los venezolanos las ideas, el modo de vida, los valores y los estilos de consumo de los estadounidenses para que se identifiquen con sus explotadores. La nación venezolana es una comunidad de valores, de cultura y de manera de ser de nuestros compatriotas.
Sobre esa materia he escrito justamente un libro, El verdadero venezolano: mapa de la identidad nacional. Mi exposición excede del medio millar de páginas, pero podemos resumir algunos conceptos: identifican al venezolano valores de igualitarismo, solidaridad, aprecio por la cultura, lealtad a la familia, apertura a lo nuevo, empatía, laboriosidad, salud mental, más un patrimonio cultural acrecentado durante milenios. Algunos sectores sostienen que la identidad nacional no existe porque de tal manera se niega a la nación, y al negar la nación se rechaza la razón de ser del Estado venezolano.

​— La guerra multidimensional contra el país ha hecho que surjan los fenómenos que trastocan el cuerpo social, el bachaquerismo, el contrabando, la especulación. El ataque a la solidaridad y a la esperanza parece ser su principale objetivo. ¿Qué debe hacer el Gobierno venezolano para proteger la identidad cultural, el espíritu de la nación? ¿Es un aspecto exclusivo del Ministerio de la Cultura o la respuesta debe ser más amplia?

— El Estado venezolano debe promover, apoyar y divulgar la cultura nacional. A quien escandalice esta propuesta, debe recordar que en todos los países y en todas las épocas siempre ha asumido el poder político una función de promoción y protección de la cultura del país. Sin ese apoyo no se habrían producido ninguno de los grandes movimientos creativos de la historia, como el Siglo de Oro ateniense, el arte religioso del Medioevo, el Renacimiento, el Barroco, el Neoclasicismo, el Romanticismo, el Constructivismo, el muralismo mexicano, por solo mencionar algunos.
— Usted ha escrito muchos libros y artículos donde se pone el acento en la guerra Cultural o simbólica. ¿Cuáles serían sus recomendaciones al Ministerio de la Cultura y, en general, al Estado venezolano, para luchar contra esta clase de agresión que se impone a Venezuela?

— Apoyo a las expresiones culturales venezolanas y sobre todo a aquellas que expresen los valores de la venezolanidad. Apoyo a las ediciones, las grabaciones, las películas, las artes escénicas, las obras plásticas, las formas musicales y en general las actividades creativas que manifiesten nuestra manera de ser. Mayor énfasis en las obras perdurables, que se traducen en productos tangibles, como libros, grabaciones, películas, y menor énfasis en eventos que se disipan sin dejar nada tras ellos. Información exacta y oportuna sobre la realidad nacional, para evitar que proliferen las especulaciones alarmistas e infundadas.

— El gobierno nacional creó hace varios años un Instituto para la Descolonización. ¿Cuáles piensa que deben ser los problemas más urgentes a atender y las líneas de investigación y acción de dicho instituto?

Bandera de Venezuela— Bueno, un grupo de personas creó hace dos siglos un instituto de descolonización llamado República de Venezuela, y con él arrancó el proceso de independencia más amplio e importante que se había visto en el mundo, como que terminó abarcando un hemisferio. La obligación primordial de latinoamericanos y caribeños es estudiarnos y comprendernos, para saber de qué somos capaces y cuáles son nuestras limitaciones.

Repetidamente he señalado que los estadounidenses tienen cerca de cuatro centenares de institutos latinoamericanos y más de dos millares de tanques de pensamiento —think tanks— dedicados a escrutarnos, mientras que en Nuestra América creo que no llegan a la docena las instituciones dignas verdaderamente de tal nombre. He redactado una Historia de la Cultura de Venezuela que ya ronda las 2.000 páginas, sin apoyo ni para comprar una hoja de papel.

He entregado varios guiones cinematográficos sobre nuestra historia reciente, que duermen en alguna gaveta de las productoras. Libros míos ganadores de premios internacionales duermen hace más de una década en gavetas nacionales. Funcionen o no las instituciones, los creadores sí debemos hacerlo.

Creo que todos tenemos una tarea en la independencia de nuestros países, que es asumir un desempeño activo en la solución de nuestros problemas con métodos propios y en función de nuestros intereses y los de la humanidad en general. Esa tarea excede la esfera de acción de cualquier instituto, y debemos cumplirla con él, sin él o contra él.

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