Uruguay: acerca de la democracia y las luchas que nos esperan en este año
Carlos Flanagan
En Uruguay, el año que comienza será mucho más activo en cuanto a movilizaciones sociales y políticas.
No sólo porque el domingo 27 de octubre se llevará a cabo la primera vuelta de las elecciones nacionales, sino además por movilizaciones que comenzaron en el segundo semestre del 2023 de la que destacamos la recolección de firmas que habiliten un plebiscito – a realizarse en día de la elección nacional – para derogar la aprobada reforma de la seguridad social, que entre otras cosas extiende la edad para jubilarse de 60 a 65 años y que perjudica claramente a los trabajadores.
La importancia de la democracia
Estos hechos nos hacen recordar con orgullo la ardua lucha durante años de nuestros pueblos de resistencia a la dictadura y por la reconquista de las libertades conculcadas. Recordar la historia nos hace valorar la democracia y reafirmar el compromiso de velar por su plena vigencia en todos los terrrenos.
Pero valorarla altamente no implica en absoluto desconocer o relegar a un segundo plano su esencia identitaria: su condición de dominación de clase. Este no es un aspecto para nada menor; ya que la socialdemocracia y algunos sectores de la izquierda piensan en una “democracia” a secas que nunca existió.
En el devenir histórico, la democracia – proveniente etimológicamente del griego “demos” (pueblo) y “kratia” (gobierno) siempre tuvo “apellidos”.
La obtención de las firmas necesarias para convocar al plebiscito de la nueva ley de seguridad social así como la elección nacional serán dos instancias en las que se pondrá a prueba el resumen de la acumulación de fuerzas por parte del movimiento social y del Frente Amplio en el último quinquenio.
Según los datos de todas las empresas encuestadoras, el FA tiene una intención de voto con un porcentaje que va del 42% al 46%, superando a todos los partidos de la coalición de derecha gobernante sumados. Al no llegar al 50% se iría a una segunda vuelta el último domingo de noviembre.
Un triunfo en esta segunda vuelta como sería lo más probable: ¿es suficiente? A nuestro juicio no lo es. Sería una victoria pírrica, ya que no se obtendrían las mayorías parlamentarias propias, insustituibles para redactar y aprobar leyes necesarias a fin de revertir gran parte de la legislación impuesta por el gobierno saliente, y profundizar los cambios sociales impostergables en el país.
¿Es posible ganar en primera vuelta?
Es la única fuerza política en el mundo que nació con la doble condición de ser al mismo tiempo coalición de grupos políticos y movimiento de militancia organizada en comités de base frenteamplistas (con locales barriales propios en todo el país que no pertenecen a ningún partido). Esta doble condición se refleja en los estatutos y en la composición de todos y cada uno de sus organismos politicos (barriales, departamentales y nacionales, incluyendo al propio Congreso).
Ahora con respecto a la pregunta, la respuesta es sí. La nueva Dirección del FA en los últimos dos años reforzó el componente movimiento, que había decaecido en los últimos tiempos. La preparación del Congreso del FA “Cro. Tabaré Vázquez” que tuvo lugar del 8 al 10 de diciembre pasado fue una instancia de gran participación de toda la militancia frenteamplista.
Se formularon más de 2.600 propuestas de modificaciones, supresiones, agregados, etc, que fueron aprobados en el ámbito del Congreso. Una comisión tendrá la tarea reformular el documento con todas las modificaciones y agregados aprobados.
Si a su vez se redacta una plataforma programática que contenga 15 o 20 puntos fundamentales del programa de gobierno a ser aplicados; se hace hincapié en la necesidad de ganar sí o sí en primera vuelta para obtener las mayorías parlamentarias propias que lo hagan posible, y se logra entusiasmar a la militancia, no cabe dudas que los frenteamplistas saldrán a golpear puerta a puerta en todo el país para dialogar y obtener ese necesario apoyo popular.
El uso de las mayorías parlamentarias y los medios de comunicación públicos
Son dos aspectos sobre los que entiendo es necesario reflexionar y sobre todo ser autocríticos y enmendar lo actuado en los tres períodos de gobierno anteriores del Frente Amplio (2005 – 2015). Estoy convencido que en política se puede pertenecer a cualquier partido, movimiento o tendencia dentro de ellos; salvo a uno: el de los ingenuos. Y en estos dos asuntos, lamentablemente, lo hemos sido.
El próximo gobierno para el período 2025 – 2030 debería planificar semanalmente en el Consejo de Ministros las leyes a ser aprobadas en la semana en Cámara de Senadores y de Diputados. Y garantizando el derecho de la oposición a manifestarse en la sesión, proceder luego a votarlas, sin caer ingenuamente en posibles maniobras dilatorias.
En consecuencia ingenuamente, otra vez, en los hechos les hicimos caso y usamos poco y nada esta herramienta. Conclusión: como hoy autocríticamente se afirma, hemos sido “clandestinos” en nuestro trabajo y logros en el gobierno. No brindamos la información necesaria y por supuesto que los medios de la derecha no lo hicieron en nuestro lugar.
Para nada estamos afirmando que se deba bombardear y saturar a la población con cadenas casi a diario que terminen logrando el fin opuesto al que se prentende: informar y concientizar al pueblo.
Pero sí sería necesario planificar una suerte de “libro blanco” en cada ministerio y empresa pública, detallando en qué situación la dejamos en 2019 y en qué estado la recibimos en marzo de 2025.
Y si para ello hay que emitir una cadena nacional de radio y televisión tres veces a la semana hasta agotar la información, se hace y punto. Luego una vez al año se informa de lo actuado en cada lugar comparándolo con el punto de partida. Eso, ni más ni menos, es parte esencial de nuestra obligación moral y política de rendir cuentas al pueblo.
*Ex Embajador de Uruguay ante el Estado Plurinacional de Bolivia, exmiembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio, Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)
