Una mujer, un mural

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Julio Escalona|

“Este cuadro lo pintó Ayunath Sindhi  Vinayala, estudiante del noveno grado en la ciudad de Trissur en la India. Ayunath lo hizo porque su papá siempre decía «No está trabajando, es solo una ama de casa», refiriéndose a su madre.

Ayunath no comprendía porqué su papá decía eso porque él nunca vio a su mamá inactiva, por lo que hizo un dibujo de las rutinas diarias de su madre y se lo mostró a su maestra, quien lo envió a la gobernación. Finalmente la imagen fue elegida como imagen de portada del presupuesto de género del año 2020-2021 de la India.”

Este dibujo me parece que tiene múltiples lecturas. Viéndolo detenidamente, pensé en lo inútiles que podemos ser los hombres. Especialmente cuando encubiertos, digo yo que cobardemente, detrás de los prejuicios y legitimaciones machistas, que este estudiante nos echa en cara y que su padre legitima al decir “no está trabajando, es solo una ama de casa”. Es decir, ni siquiera le concede la legitimidad de reconocer que está trabajando, no, “es solo un ama de casa”.

¿Una esclava? ¿Un ser humano? No, ni siquiera la dignidad de ser una esclava, la que como lo ha demostrado la historia, tiene, por lo menos, el derecho a rebelarse. Es decir, ¿Es la nada? No, la nada tiene existencia, puede ser golpeada, pisoteada y, llegado el caso, tiene el derecho a la rebelión, como se puede constatar a través de la historia, incluso en la nuestra.

Ahí está el Negro Primero, despidiéndose con la dignidad de un guerrero, que no sé despide derrotado, sino porque está muerto y muriéndose se ganó un lugar en nuestra historia, al lado de Simón Bolívar y un nombre, Pedro Camejo, uno de nuestros libertadores. A quien nombramos con orgullo los 24 de junio, cuando este año celebraremos el bicentenario de esa batalla inmortal, la de Carabobo.