Un mundo conmovido, un país sin rumbo claro

Daniel Campione – Huella del Sur

La nota destacada de los sucesos a escala mundial esta semana fue, que duda cabe, la aplastante derrota electoral del presidente Donald Trump y su partido en las elecciones estadounidenses.

Ya han sido destacados lo suficiente los traspiés en estados de tradición republicana con Texas al frente y la esterilización del despliegue financiero de Elon Musk y otros magnates.

También se examinaron los motivos del revés. Los que excedieron la coyuntura de la errática guerra con Irán y el precio de los combustibles para extenderse a motivos políticos.

Así el favorecimiento descarado hacia el poder del gran capital, las tendencias autoritarias de Trump, las tropelías impunes de la policía migratoria. El deterioro como pocas veces del lugar de “guardián de la democracia mundial”. El “sueño americano” queda oscurecido para la mayoría.

El triunfo demócrata fue de una magnitud inesperada. El octogenario líder de MAGA reconoció la derrota sin dilaciones. El lugar del gran vencido para un megalómano adicto a los alardes de poderío. Herida profunda.

Éstos son días de fracasos de las extremas derechas. Brasil, Israel. Sin escala mundial pero peso en el subcontinente, la brusca caída de Santiago Peña en Paraguay en medio de un escandaloso caso de tutela estatal fraudulenta al “mercado” destrona a un “modelo” de la radicalización reaccionaria. Que esconde a millonarios que se enriquecen sin el mínimo tapujo y están en evidencia.

Estos movimientos coincidentes no deben ser confundidos con evidencias indubitables de un declive duradero de la extrema derecha. El millonario-presidente en minoría en el Congreso no equivale a un cambio de política. Procurará recostarse en decisiones del poder ejecutivo.

Le restarán buenas cuotas de respaldo en la cúspide del poder económico.

Nuestra América seguirá con mayoría amplia de presidentes de derecha. Algún gesto de conveniencia ante el cuadro adverso no modificará sus orientaciones básicas. Habrá que estar atentos al sendero de Lula ya reelegido. Allí están la tentación del arreglo permanente con el centrao. Y habrá presiones permanentes por un ajuste fiscal.

La capitulación de Venezuela sin que asomen resistencias relevantes consolida un triunfo estratégico para el imperialismo y sustenta las políticas de castigo a los gobiernos que busquen la preservación de márgenes de autonomía. El silencio continental frente al bloqueo genocida a

Cuba convalida la voluntad de no apartar los pies del plato de los progresismos supérstites.

Los acontecimientos externos rozan fuerte al gobierno de La Libertad Avanza (LLA). Tiemblan sus posibilidades de nuevo salvataje económico, queda en duda la persistencia de efectos de la “batalla cultural”. Abre crecientes cuestionamientos al alineamiento completo con el imperio y su asociado israelí Con efectos crecientes de aislamiento internacional.

El nuevo viaje a España del presidente argentino resultó lastimoso. Lo único que hizo fue la lectura de un discurso de abstrusa redacción. En donde volcó sobre todo divagaciones ideológicas de condena al socialismo tachándolo de fascista. Esa es su prioridad: la defensa obstinada de sus posiciones reaccionarias, aún en momentos de fuertes señales en otra dirección.

La economía sin reacción

En el plano económico está acorralado por la recesión. La que se conjuga con las presiones devaluatorias crecientes y el retraimiento de los inversores internacionales. La suba del riesgo país es una consecuencia y a la vez un factor de agravamiento de esas circunstancias. La falta de decisiones con mínima aptitud para el freno del descontento es cuestionada con fuerza creciente.

El ministro de Economía aparece cada vez más limitado en su capacidad de respuesta. Con la pólvora mojada para sus profecías optimistas y sus manipulaciones de las estadísticas. Niega la crisis de la industria, se calla ante lo fallido de las predicciones sobre baja de la inflación y crecimiento. Apenas un tímido movimiento para el estímulo de alguna línea de crédito. Insuficiente.

La incertidumbre sobre el pago de los vastos vencimientos de deuda del año que viene no ha sido aventada. Hoy que el lugar de Scott Bessent en el gobierno yanqui está en riesgo las dudas aumentan.

Federico Sturzenegger, incapaz de moverse de sus obsesiones instrumenta un nuevo plan de retiros voluntarios en el Estado Nacional. Más desempleados arrojados a un mercado laboral enflaquecido y precarizado. Que aparece debilitado hasta en su capacidad de creación de empleos de baja calidad.

La abulia política

El mandatario se muestra mientras tanto sin capacidad de acción. A lo sumo en tesitura de control de daños. Deja hacer a su asesor estrella, que no registra las urgencias. Sigue con los experimentos de audacia desencaminada, como la facilitada huida de Flavio Bolsonaro.

Milei exhibe monotonía en sus discursos. Y está más bien silencioso en las redes. Se mantiene aún más al margen de las negociaciones que le habiliten el cumplimiento de objetivos pendientes.

Pese a todo parece que conserva el sustento de un tercio de la ciudadanía. Mucho para una situación como la actual, pero le faltan herramientas claras para el mantenimiento de ese consenso

Otros colaboradores también lucen desangelados. La fama de hábil negociador de Diego Santilli hasta ahora se estrelló contra la reluctancia de gobernadores y legisladores aliados hacia la reforma electoral. El plazo para imponerla se acerca al vencimiento. Sus bancadas legislativas aparecen sin rumbo, hacen concesiones que no modifican nada sustantivo. Pero suenan a derrota.

Karina Milei encaró una porción del control de daños buscado. Se prodiga para que haya buena organización en la visita del Papa y busca despolitizarla. Mientras el gobierno entero se inquieta por las más que probables alusiones del pontífice a la injusticia social, la pobreza en un país de las potencialidades de Argentina, el desamparo de los sectores vulnerables.

Se especula de manera creciente con una vía para el desplazamiento de Milei de la conducción. No está claro cómo se apartaría al cruzado “libertariano”, pero la situación económica empeorada y la inopia política permiten que se avizore su factibilidad en un futuro cercano.

Hay sectores del gran capital que aún lo bancan a muerte, no es seguro que ese respaldo perdure ante las contrariedades crecientes.

Patricia Bullrich da constantes muestras de autonomía. Abre canales con el poder empresarial. Su autopostulación como recambio se acerca a lo explícito. Hasta habría dejado caer que su ruptura con el gobierno es inminente. Desde LLA corrieron rumores de algún ajuste de cuentas apenas termine el viaje de León XIV. Se abre el interrogante de si tienen acuerdo y fuerza para hacerlo.

El “león” que tronaba contra “la casta” ha quedado lejos. Sus respaldos partidarios no muestran el brillo de otros tiempos. Ni “las fuerzas del cielo” ni el neomenemismo territorial se encuentran movedizos, ni siquiera parecen atentos a los acontecimientos. El pintoresco rejuntado de advenedizos como Lilia Lemoine o “Bertie” Benegas Lynch ya lucen odiosos para la mayoría.

La vereda de enfrente

Puede agradecer el oficialismo que la atonía de la principal oposición no termina de revertirse. Las “nuevas canciones” se encuentran relegadas y el gobernador bonaerense dedica parte de su tiempo al ajuste sobre los habitantes de la provincia. Las tarifas eléctricas son testigo.

Del otro lado la consigna “Cristina Presidente” sin acompañamiento de acciones contundentes resulta débil. Parece más un instrumento para el posicionamiento que como el camino de confrontación que podría ser si hubiera voluntad política.

El repentino entusiasmo con el “ejército de Lula” y el intento apresurado de una imitación local denotan superficialidad en el análisis. Además de la búsqueda de instrumentos cuasimágicos que eviten la apuesta a la movilización y la interpelación a la sociedad con propuestas de algún nivel de audacia. Y espíritu confrontativo con un poder real de insaciable voracidad.

Aumentan los movimientos de Sergio Massa, que aparece en armonía con los menguados movimientos del “cristinismo”. Se afianza así la posibilidad de que la fuerza “nacional y popular” por excelencia lleve por cuarta vez consecutiva un candidato conservador a la presidencia. Sea el propio ex ministro de Economía o algún otro “centrista” al servicio de la administración de lo existente.

La izquierda experimenta la elevada popularidad de Myriam Bregman y un prestigio que excede a su figura. La contracara es que se avivan las discusiones internas en el FIT-U. Hasta parece haber pulsiones hacia el rompimiento.

Discrepancias que no entroncan con ninguna aspiración de trabajadores, pobres y otros vastos sectores hastiados de los atropellos que sufren y con urgencia de respuestas.

Uno de esos ámbitos se ha manifestado el sábado con una potencia considerable. Todas las miradas coinciden en que la marcha del orgullo tiene una masividad en aumento que se ratificó en esta edición. La escena de odio y violencia en Palermo engrosó la convocatoria.

El nivel de conflicto no manifiesta continuidad y generalización. La falta de una alternativa integradora se completa con una desazón proclive al aislamiento, impulsada por las dificultades para la visualización de una salida.

Urge el combate más articulado contra la continuidad de las políticas pese a todo en curso. Y la expansión de propuestas que den vuelta las tendencias a la retracción. Las y los jóvenes dan señales de movimiento. En el encuentro intergeneracional anida uno de los caminos para el salto de las “minorías intensas” a una mayoría en acción.

Fuente: https://huelladelsur.ar/2026/11/08/un-mundo-conmovido-un-pais-sin-rumbo-claro/