Trump quiere bombardear México y tomar Cuba
Álvaro Verzi Rangel
El presidente estadounidense Donald Trump apuntó contra distintos países luego de la intervención sobre Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro. “Nuestro objetivo es tener países a nuestro alrededor que sean viables y exitosos y donde se permita que el petróleo salga libremente”, afirmó. Trump y miembros de su gobierno emitieron advertencias hacia otros gobiernos, como los de Colombia, Cuba, México, Irán y Groenlandia.

“Vamos a empezar ahora a atacar por tierra a los cárteles. Los cárteles están controlando México”, declaró la noche del jueves el presidente estadounidense, Donald Trump, en entrevista con Fox News. Horas antes, ante una pregunta de The New York Times sobre si existen límites a su poder global, respondió: “sí, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme (…) No necesito el derecho internacional”.
Sin presentar pruebas que sustenten sus afirmaciones., Trump reiteró en Fox News que “detuvimos 97 por ciento de las drogas que entraban por el mar” y repitió que las drogas “están matando a 250 mil personas en nuestra nación cada año, es devastador”, El presidente estadounidense trataba de justificar la campaña militar en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico oriental, en la que al menos 115 personas fueron ejecutadas extrajudicialmente en bombardeos contra embarcaciones a las que acusó, sin sustento, de transportar drogas.
Primero fue Venezuela con la excusa del narcotráfico, pero no se detuvo ahí. La lista de naciones bajo amenaza del magnate neoyorquino se extiende. Dejó abierta la posibilidad de intervenir, derrocar gobiernos, anexar o apoderarse de territorios y riquezas de al menos otros seis países como Cuba, Colombia, México, Canadá, Irán y Groenlandia, un territorio danés autónomo que se ha convertido en el sueño prohibido de la Casa Blanca.
Mientras, Trump viene amenazando con intervenir y accionar contra el progresista presidente colombiano Gustavo Petro, a quien acusó de ser «un líder narco», un relato que no lo aceptan ni sus opositores colombianos. Este año Colombia va a las urnas: el incentivo de Trump está puesto en convencer a la sociedad colombiana del riesgo que supone contar con Petro en el ejecutivo, infundienotemor, amenazar y esperar el impacto en el voto.
También elogió el trabajo realizado por el ejército durante el reciente ataque contra Venezuela y afirmó que sólo dos efectivos resultaron heridos. “No perdimos a un solo soldado”, se jactó, tras insistir en que Estados Unidos se apoderó de la industria petrolera venezolana y adelantó que las principales empresas estadounidenses del sector invertirán cerca de 100 mil millones de dólares para reconstruir ese ramo de Venezuela.
Trump, quien ha asegurado que merecía el Premio Nobel de la Paz, señaló que la próxima semana recibirá en Washington a María Corina Machado, quien obtuvo ese reconocimiento. “Bueno, sería un gran honor, yo terminé con ocho guerras”, comentó sobre la intención de Machado de compartir con él su galardón.
En su entrevista con The New York Times, el magnate calificó las normas del orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial de “cargas innecesarias para una superpotencia” y desestimó la idea de que los líderes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin, pudieran utilizar una lógica similar en detrimento de Estados Unidos.
Descartó haber creado, con la intervención militar de Washington en Caracas, un precedente que permita a Pekín o Moscú justificar un intento chino de tomar Taiwán o uno ruso de apoderarse de Ucrania. Argumentó que su visión de la amenaza planteada por la Venezuela del presidente secuestrado, Nicolás Maduro, era muy distinta a la visión de Xi sobre Taiwán. “Esta (Venezuela) era una amenaza real”, aseguró. “No había gente entrando a China (…) No había drogas llegando a China. No había todas las cosas malas que hemos tenido. No había cárceles en Taiwán abiertas y gente entrando a China en masa”, ni otros delincuentes “entrando a Rusia en masa”, añadió.
En un comunicado publicado por la embajada de EEUU en Perú, el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, declaró: “estamos en guerra contra las organizaciones del narcotráfico, no en una guerra contra Venezuela. No vamos a permitir que el hemisferio occidental sea una base de operaciones para los adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos. Lo que más nos importa es la seguridad, la protección, el bienestar y la prosperidad de EEUU”.
Los temores mexicanos
El vínculo entre Estados Unidos y México ha sido muy problemático en 2025, por los elevados aranceles que le aplicó, en la misma sintonía que a Canadá, a pesar de ser socios en el tratado de libre comercio conocido como T-MEC, sino también por la política migratoria del presidente republicano que detuvo y deportó a miles de inmigrantes mexicanos y de otros países latinoamericanos.
Pero uno de los mayores problemas que ha enfrentado la relación bilateral es la amenaza latente del uso de la fuerza para combatir a los cartelesdel narcotráfico mexicano, a los que EE.UU. calificó de “terroristas”. Trump llegó a afirmar que sería “posible” que Estados Unidos ataque a estas organizaciones en territorio mexicano.
“Bombardear sin piedad” a Cuba
“Toda su fuente de sustento, toda su vida, era Venezuela. De ese país obtenían el petróleo y el dinero”, aseguró. “Creo que Cuba cuelga de un hilo. Cuba está en un gran problema (…) Son gente dura, fuerte. Son gente genial. Marco (Rubio) tiene un poco de sangre cubana en él (se refiere a la «gusanera» cubana de Miami). La isla ha estado en problemas durante los pasados 25 años (…) no han caído del todo, pero creo que están bastante cerca de hacerlo por su propia voluntad”, aseveró el magnate.
La isla viene resistiendo los embates de 13 presidente estadounidenses desde el triunfo de la revolución. Pero el panorama hoy es distinto. Trump ya tumbó el mayor proceso de apertura que vivió el país tras la normalización de relaciones diplomáticas entre Barack Obama y Raúl Castro, una década atrás. Tras asumir su primer gobierno lanzó un paquete de sanciones que asfixiaron aún más el país, que hoy vive la mayor crisis económica de su historia. EEUU supone que sin petróleo venezolano, la isla podría paralizarse.
En tanto, la Casa Blanca atribuyó a Trump la liberación de presos anunciada ayer en Venezuela. “Este es un ejemplo de cómo el presidente está utilizando al máximo su influencia para hacer lo correcto para el pueblo estadunidense y el venezolano”, afirmó la subsecretaria de prensa, Anna Kelly. Las excarcelaciones fueron saludadas por los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Colombia, Gustavo Petro, así como por el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, y por organizaciones humanitarias.
El estado 51
Los elevados aranceles aplicados por Trump a Canadá en el marco de una guerra comercial global, cercaron aún más a su vecino. Se trata de un país con una enorme riqueza petrolera y de minerales. Alberta, el rico estado del oeste canadiense, produjo en 2023 unos 4,3 millones de barriles de petróleo diarios(el 84% del total del país y con una producción superior a la de Irán o Irak).
«La administración Trump no solo sabe cuántos minerales esenciales tenemos, sino que incluso podría ser la razón por la que sigue hablando de absorbernos y convertirnos en el estado número 51. Son muy conscientes de nuestros recursos, de lo que tenemos, y desean beneficiarse de ellos”, dijo el expremier canadiense Justin Trudeau.
El ataque a Venezuela y la captura del presidente Maduro fue un punto de inflexión. Estados Unidos volvió a intervenir en América Latina por primera vez desde la invasión a Panamá en 1989, que incluyó la captura de Manuel Noriega. Trump quiere tener alineado a todo el hemisferio y por eso la lista de países bajo amenaza crece y no distingue (ni le interesa) democracias o regímenes autoritarios.
*Sociólogo y analista internacional, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)