Trump financia sus guerras: impone aranceles de hasta el 12,5% a 60 países
Álvaro Verzi Rangel
Estados Unidos aprobó un entramado de gran complejidad, con múltiples exenciones y regímenes diferenciados para sectores de 60 economías diferentes y justifica su decisión en una investigación sobre «esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso». La medida llega justo cuando expira el actual arancel global temporal del 10%.
La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves nuevos aranceles de entre el 10% y el 12,5% a las importaciones procedentes de 60 países, entre ellos España. Washington lo justifica bajo una investigación sobre «esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso», si bien la medida llega cuando ha expirado el actual arancel global temporal del 10% impuesto por la Casa Blanca.
En América Latina, la medida afecta a Guatemala, Honduras y El Salvador, que afrontarán un arancel adicional del 10%. El texto también incluye México, aunque el Gobierno mexicano ha matizado que el 85% de sus exportaciones quedarán amparadas bajo el T-MEC, así que el impuesto se aplicará solo en el 15% restante.
La política arancelaria de Trump, uno de los ejes de su agenda económica desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, ha estado marcada por una disputa legal sobre el alcance de las facultades presidenciales para imponer gravámenes al comercio exterior. Después de que el Tribunal Supremo anulara la mayor parte de sus aranceles globales, la Administración ha recurrido a otras herramientas legales, como la Sección 301, para mantener su estrategia comercial y aplicar nuevos gravámenes a las importaciones.
Financiar sus guerras
No se trata de tarifas adicionales a las ya existentes, sino que remplazan a las previas como parte de un cálculo del trumpismo en que el mecanismo usado para implementar los nuevos gravámenes será más difícil de desafiar en tribunales y estará menos expuesto a reveses judiciales como los que padeció su herramienta favorita, la cual le permitía imponer aranceles ilimitados antes de que la Suprema Corte estadunidense estableciera que carecía de fundamento legal para aplicarla.
El señalamiento sobre la existencia de trabajo forzado se basa en la Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uigur (UFLPA), una norma de 2022 que etiqueta a todos los bienes producidos en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, China, como fabricados con trabajo forzado y prohíbe su entrada a Estados Unidos. Para poner en marcha el veto no se requiere ninguna prueba de la existencia de malas prácticas laborales, sólo que un producto contenga algún componente de esa región o de cualquier entidad que Washington decida meter a una lista negra arbitraria.
Forma parte de la guerra comercial con que Estados Unidos busca frenar su declive ante el ascenso chino, y se castiga a otros países por no seguir con suficiente entusiasmo las directrices geopolíticas de la Casa Blanca, que dejó claro que los derechos de los trabajadores son un pretexto sustituible por cualquier otro que sirva a sus intereses. Altos funcionarios dijeron que “el presidente no permitirá que su política
comercial y sus objetivos generales se vean socavados simplemente porque una herramienta puede estar limitada por un tribunal u otra cosa”, y “el verdadero mensaje aquí que todos deben entender es que el presidente siempre va a utilizar las herramientas a su disposición para lograr sus objetivos de política comercial”.
Obviamente, la continuidad de los aranceles debe analizarse en el contexto de la guerra que Donald Trump está librando –y perdiendo– en Irán, para la cual acaba de solicitar al Congreso una asignación de 95 mil millones de dólares, adicionales al billón (millón de millones) que ya se le entregó en el presupuesto militar de este año, y al billón y medio que pedirá para 2027. Lol real es que Trump sigue dislocando las cadenas de suministro globales y encajando a los consumidores de su país el costo de sus desastres bélicos.
La guerra comercial de Trump
Los nuevos gravámenes establecen un arancel adicional del 10% para las importaciones procedentes de 17 economías y del 12,5% para otras, mientras que para algunos socios comerciales las tasas varían según el producto. A las 27 economías de la Unión Europea, la Administración Trump les impone un arancel conjunto del 10%. También figuran entre las economías afectadas India, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Suiza, Canadá, Reino Unido, aunque las tasas aplicables varían en algunos casos según el origen y el tipo de producto importado. China, con aranceles superiores y específicos, no aparece en la nueva lista.

La medida deriva de investigaciones iniciadas por la oficina de Greer en marzo, bajo la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense para determinar si las políticas y prácticas de esos países relacionadas con la prohibición de importar bienes producidos mediante trabajo forzoso perjudican a trabajadores y empresas estadounidenses. Tras las investigaciones y consultas con los Gobiernos afectados, la oficina de Greer determinó que las prácticas identificadas justifican la adopción de medidas comerciales.
El portavoz de laComisión Europea Olof Gillha ha valorado «positivamente» que el nuevo arancel del 10% a las importaciones de la UE «se ajuste a los compromisos arancelarios de Estados Unidos acordados en la Declaración Conjunta entre UE y EEUU» el año pasado, que fija un techo general del 15% para esos gravámenes. Señaló además que, para la UE, esto «aporta un impulso positivo para seguir explorando nuevas exenciones arancelarias y profundizar en la cooperación en una amplia gama de temas», incluidas las materias primas críticas, la seguridad económica, la inteligente artificial y las cuestiones digitales, entre otras.
La Comisión Europea recordó que la UE ya ha cumplido su parte del acuerdo, puesto que sus compromisos arancelarios entraron en vigor el 1 de julio de 2026, y señaló que «espera que Estados Unidos siga respetando los términos» del mismo «incluso en lo que respecta a cualquier medida derivada de investigaciones adicionales en virtud de la Sección 301».
*Sociólogo y analista internacional, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista seniordel Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)