Trump en el Congreso: amenazas, aranceles y agenda «antiwoke»
Mirko C. Trudeau
Donald Trump celebró el lunes su primer discurso en el Congreso —Senado y Cámara de Representantes— desde que regresó a la Casa Blanca el pasado 20 de enero: sacó pecho de su agenda ultraconservadora, alardeó de sus políticas contra la diversidad, la inclusión y la inmigración, defendió los aranceles impuestos a terceros países y su posición respecto a la guerra y posguerra en Ucrania.
«El país ha dejado de ser woke«, sentenció el presidente de Estados Unidos como resumen. «Solo estamos empezando», advirtió el presidente de Estados Unidos, que hizo una defensa a ultranza de sus políticas ultraconservadoras contra la «ideología de género» y la inmigración. Y volvió a amenazar con tomar el control del Canal de Panamá.
Trump tomó el podio ante el Congreso –en una semana durante la cual se declaró rey
– proclamando un éxito rotundo y sin precedente en reducir la inmigración, reformar el gobierno federal, ampliar aranceles y reafirmar el poder estadunidense en el mundo, en su misión de hacer grande otra vez
a Estados Unidos, pero su país enfrenta las primeras consecuencias de sus políticas económicas, mientras encuestas nacionales registran que una mayoría desaprueba su gestión.
Trump proclamó lo que considera triunfos absolutos –jamás reconoce un revés y menos un error–, pero ayer mismo las pérdidas en la Bolsa de Valores borraron por completo todos los avances desde el día de su elección, y la cúpula económica del país expresó abiertamente su desaprobación a los aranceles contra México, Canadá y China que este martes entraron en vigor., señalan David Brooks. Y , al ofrecer su primer discurso sobre sus logros ante el Congreso y el país, tiene la tasa de apoyo más baja de todos los mandatarios desde 1953, según Gallup.
En un discurso de algo más de hora y media que se confundió con un mitin de campaña , Trump presumió de las órdenes ejecutivas que ha firmado en apenas seis semanas de mandato, y señaló al Congreso cómo debe implementar su agenda legislativa. «Hemos logrado más en 43 días de lo que la mayoría de las administraciones logran en cuatro u ocho años, y solo estamos empezando», afirmó Trump.
En esta línea, admitió que «puede haber un pequeño período de ajuste» ante la aplicación de arancelesa los productos agrícolas extranjeros, por lo que ha pedido a los agricultores estadounidenses que tengan «paciencia conmigo otra vez».
En materia de inmigración, Trump pidió al poder legislativo fondos federales para completar «
Inesperadamente, pasó por encima de la agenda internacional, se mostró conciliador con el aún presidente ucraniano Volodímir Zelenski, y dijo que había recibido una carta de éste en la que se manifestaba dispuesto a negociar la paz con Rusia y a firmar el acuerdo sobre las tierras raras con Estados Unidos que se frustró tras su tensa reunión de la semana pasada en el Despacho Oval.
Trump puso contra la pared a Kiev, empujándola hacia la capitulación ante Rusia al privarlo de la ayuda y financiamiento militar. También ha abocado a sus aliados europeos a un camino que puede cambiar la faz de Europa: el del militarismo exacerbado, con la renuncia a décadas de conquistas sociales y bienestar, pasando antes por la derrota en Ucrania.
Trump tomó el podio ante el Congreso –en una semana durante la cual se declaró rey
– proclamando un éxito rotundo y sin precedente en reducir la inmigración, reformar el gobierno federal, ampliar aranceles y reafirmar el poder estadunidense en el mundo, en su misión de hacer grande otra vez
a Estados Unidos, pero su país enfrenta las primeras consecuencias de sus políticas económicas: las encuestas nacionales registran que una mayoría desaprueba su gestión.
Trump proclamó lo que considera triunfos absolutos –jamás reconoce un revés y menos un error–, pero ayer mismo las pérdidas en la Bolsa de Valores borraron por completo todos los avances desde el día de su elección, y la cúpula económica del país expresó abiertamente su desaprobación a los aranceles contra México, Canadá y China que este martes entraron en vigor, señala Jim Carson.Y el presidente triunfante, al ofrecer su primer discurso sobre sus logros ante el país, tiene la tasa de apoyo más baja de todos los mandatarios desde 1953, según Gallup.