Sheinbaum y el «histórico injerencismo de EEUU»
Gerardo Villagrán del Corral
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum aseguró que su gobierno mantendrá una relación diplomática con Estados Unidos, pero advirtió que no evitará señalar públicamente aquellas acciones que considere una intromisión en asuntos internos de México y subrayó que ante muchas acciones del gobierno deWasbhington se vio obligada a actuar en defensa de la soberanía nacional.
Durante su conferencia matutina, la mandataria fue cuestionada sobre las críticas que el expresidente Andrés Manuel López Obrador dirige en su libro Pueblo contra agencias estadounidenses y contra el embajador Ronald Johnson. Sheinbaum consideró interesante el análisis de su antecesor, aunque aclaró que su posición actual como jefa de Estado le exige mayor cuidado en sus pronunciamientos.

Sheinbaum recordó que existen investigaciones, libros y documentos oficiales que han documentado durante décadas la actuación de agencias estadounidenses en territorio mexicano. Como ejemplo mencionó información recientemente divulgada sobre la participación y seguimiento de la CIA a organizaciones y actores políticos durante el movimiento estudiantil de 1968.
Tras considerar “muy interesante” el diagnóstico que describe el expresidente Andrés Manuel López Obrador en su más reciente libro, Pueblo, sobre la relación bilateral México-Estados Unidos, con particular énfasis en sus críticas al desempeño del embajador Ronald Johnson, la actual mandataria mexicana Claudia Sheinbaum, sostuvo que por su encargo e investidura debe guardar las formas diplomáticas.

Sin embargo, afirmó que las agencias estadounidenses operan de manera muy injerencista, algo que, aseguró, incluso está reconocido en sus propios documentos. Las declaraciones ocurren en un momento de nuevas fricciones entre ambos gobiernos por asuntos de seguridad. En los últimos días, Sheinbaum también exigió pruebas ante señalamientos realizados desde EEUU sobre incidentes fronterizos e insistió en que la cooperación bilateral debe mantenerse sin intervención en territorio mexicano.
En su conferencia, la mandataria volvió a abordar la crítica obradorista a estos dos últimos años de la relación bilateral, particularmente a partir de aquel episodio del secuestro y traslado de Ismael El Mayo Zambada a Estados Unidos y la secuela de violencia que ha dejado en Sinaloa.
La presidenta también se refirió a uno de los episodios analizados por López Obrador: la captura de Ismael “El Mayo” Zambada. Señaló que considera relevante la interpretación presentada por el expresidente, pero evitó adoptar íntegramente sus acusaciones y reiteró que su gobierno continuará exigiendo pruebas cuando autoridades estadounidenses realicen señalamientos relacionados con funcionarios o hechos ocurridos en México.
Sobre la situación en Sinaloa, Sheinbaum afirmó que su administración cuenta con elementos que considera comprobables respecto a contactos entre autoridades estadounidenses y familiares de Joaquín “El Chapo” Guzmán. En particular, sostuvo que integrantes de la familia de uno de sus hijos fueron recibidos por autoridades de Estados Unidos en la frontera. La información revisada hasta ahora no incluye una confirmación independiente estadounidense sobre todos los detalles mencionados por la mandataria.
“Yo lo he planteado en muchas ocasiones, cuando considero que muchas de las acciones que se han tomado son injerencistas. Lo dije en el Monumento a la Revolución ante el pueblo de México”, cuando, con motivo del segundo aniversario de su triunfo electoral, endureció su discurso en defensa de la soberanía nacional ante presiones estadunidenses en diversos ámbitos. “Y es muy interesante esta página en la que (López Obrador) habla de la captura de El Mayo Zambada”.
la visión que plasma López Obrador en su libro y subrayó que las descalificaciones del ex mandatario hacia el embajador y algunas posturas de Estados Unidos las puede expresar con mayor libertad, al ya no ocupar la Presidencia de la República.
En su caso, declaró, cuando discrepa de las posturas estadunidenses lo hace públicamente, sobre la base de defender el respeto a la soberanía nacional. Sin embargo, insistió en que siempre lo hace dentro del marco de las formas diplomáticas que debe guardar por su responsabilidad como Presidenta.
Al ahondar sobre el papel que han tenido las agencias estadunidenses, la mandataria subrayó que existe mucha literatura que acredita su carácter injerencista: “libros y libros, documentos y documentos que se han abierto de las propias agencias que lo muestran. Recientemente salieron en los medios de comunicación papeles relacionados con el movimiento del 68 y la injerencia de una de las agencias en México”.
Mencionó que México ha señalado que, en el contexto de la aprehensión de Zambada, se ha comprobado que diversas instancias gubernamentales de Estados Unidos recibieron a integrantes de la familia del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, El Chapo. “Eso es un hecho, no una interpretación. Ésa, que la haga cada uno a partir de cómo se han dado los hechos durante el proceso”, lanzó la Presidenta.
Recordó, además, que en su momento la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, enumeró un conjunto de hechos irregulares en torno a la postura asumida por Estados Unidos frente a la coyuntura en Sinaloa.
*Antropólogo y economista mexicano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)