Serbia: la victoria estudiantil que se sumó a Lula como revés para Trump
Pablo Rodríguez
La derrota de Aleksandar Vučić privó a Donald Trump de un aliado europeo, el mismo día que Lula frenaba las expectativas del magnate en Brasil. En Serbia, la protesta contra la corrupción se convirtió en una mayoría parlamentaria, aunque todavía debe demostrar que puede gobernar.
La Lista Estudiantil ganó las elecciones anticipadas del 25 de octubre y quebró 14 años de predominio del Partido Progresista Serbio. Con casi el 99% escrutado, obtuvo el 52,7%, frente al 39,2% de la alianza oficialista, según los datos electorales recogidos por Reuters. Ese recuento le atribuía 139 de los 250 escaños: una mayoría suficiente para formar gobierno sin depender de otros partidos.
De una tragedia a una alternativa de poder
El movimiento nació tras el derrumbe de la marquesina de la estación ferroviaria de Novi Sad, el 1 de noviembre de 2024. Murieron 16 personas y la tragedia se convirtió en símbolo de las denuncias de corrupción y negligencia en obras públicas. La exigencia de justicia desbordó las universidades y reunió a agricultores, actores, jueces y otros sectores descontentos.
Su principal logro fue transformar la indignación en **organización**. Las asambleas estudiantiles sostuvieron las movilizaciones, extendieron redes locales y prepararon ciudadanos para vigilar los comicios. «El mensaje fue claro: el poder también está sometido a la ley», explicó Gordana Delic, del German Marshall Fund, a la BBC. La elección funcionó así como una consulta sobre el sistema de poder, más que sobre una candidatura individual.
Aunque el movimiento lleva nombre estudiantil, ninguno de sus candidatos electos era estudiante. La lista reunió profesores, profesionales y figuras públicas; la encabezó el cardiólogo Ilija Srdanović. Esa decisión buscó combinar la legitimidad de la protesta con candidatos que ofrecieran experiencia fuera de las estructuras partidarias tradicionales.
Por qué representa un revés para Trump
La conexión con Trump es política: Vučić cultivó relaciones con su entorno y afirmó compartir su visión. Donald Trump Jr. lo visitó en Belgrado antes y después de las elecciones estadounidenses de 2024. Su derrota debilita esa red de afinidades, mientras la reelección de Lula impide que Flávio Bolsonaro gobierne Brasil. Ambos resultados representan contratiempos para Washington, aunque responden a conflictos nacionales diferentes.
Conviene distinguir el revés estratégico de una reacción personal documentada: Trump cuestionó públicamente los comicios brasileños, pero las fuentes consultadas no recogen declaraciones equivalentes sobre Serbia. Vučić sí vinculó su derrota con supuestas operaciones externas. Acusó, sin presentar pruebas, a países europeos y al «estado profundo estadounidense», al que describió como enemigo de Trump. Ese argumento desplazó la responsabilidad desde el desgaste interno hacia una presunta conspiración internacional.
Ganar no equivale a transformar el Estado
El desafío inmediato es convertir una coalición de protesta en un gobierno con conducción reconocible. Al día siguiente de la elección, seguía sin conocerse quién ocuparía el cargo de primer ministro. La falta de una jefatura única ayudó a resistir ataques durante las movilizaciones; ahora puede dificultar decisiones y responsabilidades. Reuters recogió tanto expectativas de normalización como dudas sobre quién dirigirá el país.
El programa propone combatir la corrupción, revisar responsabilidades policiales, liberar los medios públicos del control político y despartidizar las empresas estatales. Vučić y su partido niegan las acusaciones de corrupción y manipulación mediática. La mayoría parlamentaria ofrece capacidad legislativa, pero el cambio dependerá de aplicar controles que también alcancen a los nuevos gobernantes. Ese será el examen decisivo: trasladar la exigencia de responsabilidad desde las calles hacia las instituciones.