Seis meses de Trump: divisiones internas y crisis de confianza
Mirko C. Trudeau
El presidente estadounidense Donald Trump celebró este domingo los primeros seis meses de su segundo mandato, pleno de aranceles, divisiones internas y crisis de confianza, proclamándolo como “uno de los periodos más destacados de cualquier presidencia”. Pese a vivir en un entorno económico tenso por las tarifas y una inflación en aumento, el republicano se enfrenta a una creciente crítica a su gestión.
Este primer semestre fue marcado por la persecución y secuestro de migrantes, la imposición arbitraria de aranceles, amenazas expansionistas, batallas judiciales, despidos masivos en la administración pública estadounidense y promesas de paz que chocan con la exigencia de mayor gasto militar a sus países aliados. Espectacular, brutal, caótico: el proyecto civilizacional de Trump parece desarrollarse de manera imparable, señala Benjamin Bürbaumer en Grand Continent («Seis meses de Trumponomics: organizando la depredación del mundo»)

Su segundo mandato está marcado por un enfoque proteccionista en lo comercial, de mano dura contra la inmigración y crisis inusitadas en su base de apoyo, lo cual no ha frenado su optimismo. «Hace un año éramos un país muerto y ahora somos la nación más pujante del mundo», aseguró en sus redes sociales.
Seis meses después de su regreso al poder, el escenario catastrófico todavía no se ha producido. La economía estadounidense resiste —en apariencia—. Detrás de las cifras, la promesa de la reindustrialización se estanca, la dependencia manufacturera de China persiste y la inflación aumenta.
Según una encuesta de CBS publicada este domingo, la popularidad de Trump cayó hasta un 42 por ciento en este medio año, con crecientes críticas a su manejo de la inmigración, la inflación, su reciente «Ley Grande y Hermosa» —cargada de exenciones fiscales y recortes al gasto público— y su manejo del caso de Jeffrey Epstein.
(Las cifras de aprobación) han alcanzado 90 por ciento, 92 por ciento, 93 por ciento y 95 por ciento en varias encuestas, y todos son récords del Partido Republicano
, afirmó. “¡Las cifras de las elecciones generales son las más altas de mi vida! A la gente le gusta Strong borders (fronteras fuertes) y todas las demás cosas que he hecho. ¡Que Dios bendiga a Estados Unidos!”, añadió.
Entre la batería de publicaciones que hizo en redes, Trump incluyó un cartel con el título El grupo sospechoso, en el que aparecen, vestidos con trajes anaranjados de presos y fichas similares a las que se usan para identificar a los detenidos, las fotos del ex presidente Barack Obama; John Brenan, ex director de la CIA, y Samatha Power, ex embajadora ante la ONU, entre otros connotados demócratas.
La política migratoria de este segundo mandato viene creciendo en intensidad. Trump convirtió la migración en una de sus principales prioridades, exigiendo mayores controles fronterizos y revocando ciudadanías provisorias, políticas que fueron criticadas por defensores de los derechos humanos. La creciente presión del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y sus redadas migratorias causaron protestas masivas en ciudades como Los Ángeles, incluso llevando al despliegue de la Guardia Nacional y los marines, a pesar de la oposición de las autoridades locales.
“Guau, cómo vuela el tiempo. Hoy se cumplen seis meses de mi segundo mandato. Lo importante es que está siendo aclamado como uno de los periodos más destacados de cualquier presidencia”, escribió Trump en su plataforma Truth Social. Trump aseguró haber logrado “cosas excelentes” durante este período y conseguido “un país renacido por completo”. “Hace un año, nuestro país estaba muerto, con casi ninguna esperanza de resurgimiento. Hoy, Estados Unidos es el país más prometedor y respetado del mundo. ¡Feliz aniversario!”, indicó.
Trump también aprovechó la conmemoración para aplaudir a la cadena Fox por insistir en su condena a “Obama y sus matones”, que han quedado “expuestos de manera inequívoca” al fraude electoral. Mientras, la directora de
El primer semestre del segundo mandato de Trump ha estado marcado por una agenda proteccionista. En abril, impuso aranceles globales del 10% y anunció gravámenes “recíprocos” para reducir el déficit comercial, dando inicialmente hasta el 9 de julio a sus socios para negociar, plazo que luego extendió al 1 de agosto. Durante esta tregua, Estados Unidos solo cerró pactos con Reino Unido, Vietnam, Indonesia y China. Este último fue un convenio temporal que redujo los aranceles estadounidenses del 145% al 30% y los gravámenes chinos del 125% al 10%.
Al no lograr más acuerdos, Trump envió cartas notificando aranceles de entre 20% y 40% a decenas de países, incluidos México (30%) y Canadá (35%). A Brasil lo amenazó con un 50% por el enjuiciamiento a su aliado, el ex presidente Jair Bolsonaro.
En política migratoria, la administración ha radicalizado su gestión con nuevas órdenes para aumentar las detenciones diarias y deportaciones rápidas. Ha eliminado el Estatus de Protección Temporal a nacionales de Venezuela, Haití, Honduras, Nicaragua y Afganistán, dejando a cientos de miles en riesgo de perder su estatus legal.
El escalamiento de redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) provocó masivas protestas en Los Ángeles que desencadenaron el envío de la Guardia Nacional y miles de marines contra la voluntad de las autoridades locales.
En política exterior resaltó su fuerte respaldo al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el genocidio en Gaza, uniéndose en ataques a instalaciones nucleares en Irán. ,ordenó recortes millonarios a ayuda internacional y exigió a los aliados de la OTAN un aumento del 2% al 5% en gasto de defensa. Trump ha mantenido
Trump logró la aprobación en el Congreso de un megaproyecto fiscal y de recortes al gasto público que, sin embargo, eleva el déficit fiscal en unos 2.8 mil millones de dólares, contando con la mayoría legislativa republicana para profundizar su reducción del gasto federal.
Trump protagonizó una agria ruptura pública con su ahora ex aliado Elon Musk, quien reprochó al mandatario socavar su trabajo al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), que dejó en mayo, y lo acusó de figurar en la lista de clientes del fallecido Jeffrey Epstein. El manejo del caso Epstein ha causado una inesperada crisis de confianza entre sus simpatizantes más acérrimos, que exigen la publicación de todas las pruebas contra el financiero acusado de tráfico sexual, como prometió el presidente antes de asumir el poder.
El escándalo reverdeció el último viernes, cuando Trump interpuso una demanda contra The Wall Street Journal por la publicación de un artículo que hacía referencia a una presunta carta “obscena” que el mandatario habría enviado al fallecido delincuente sexual convicto con motivo de su 50 cumpleaños.
Después de que el FBI descartara la existencia de un listado de clientes de Epstein y confirmara que el financiero murió por suicidio, la presión de las bases ha hecho que Trump ordene publicar toda la información “creíble” y divulgar testimonios del gran jurado.
* Economista, politólogo y analista estadounidense, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).