Sangre y petróleo
Uno
Animada reunión en el Salón Oval de la Casa Blanca. Se trata del petróleo, indispensable fuente de energía de la cual Estados Unidos tiene reservas solo para cinco años. La impagable deuda estadounidense dificulta pagarlo a los países que lo producen. Algunos se han atrevido a nacionalizar la industria de los hidrocarburos. La solución es destruirlos para pillar el botín. El secretario de Estado, Marco Rubio, cita de nuevo las recetas del manual de Gene Sharp para desestabilizar países: extorsiones que impidan el comercio, protestas “espontáneas” para desestabilizar gobiernos.
El secretario de Guerra, Peter Hegseth, es más directo: apretar el cerco sobre la víctima con acorazados, submarinos y portaaviones, bombardeo de saturación, secuestrar o aniquilar dirigencias. El Presidente necesita resultados rápidos para disipar la tormenta mediática sobre el expediente de Epstein y otros delitos, y repartirse personalmente el botín de hidrocarburos. La fácil victoria sobre víctimas
Dos
No hay más peligrosa mezcla que la de avidez con ignorancia. Rubio no leyó que el país que piensan asaltar tiene arriba de 93 millones de habitantes con edad promedio de 34,5 años, en su mayoría hábiles para tomar las armas. Hegseth desconoce que presenta dificultosa geografía de millón y medio de kilómetros cuadrados sembrados de montañas, obstáculos, recovecos y escondites naturales o excavados que dificultan el asalto. La desmesurada incultura de Trump lo incapacita para calibrar cuatro milenios de civilización: medos, aqueménidas, partos, sasánidas, seljucidas, timúridos, safaridas, afsharis, farsis, Zoroastro, Omar Kayyam, Hafiz.
Tres
Fulminantes bombas aniquilan al líder máximo Alí Jamenei, a su esposa, a la esposa de su hijo y sucesor Mojtaba Jamenei, a altos mandos iraníes. Miles de civiles son incinerados en sus residencias y 189 niñas en sus escuelas. En el demoledor estruendo, lo único que no se escucha es una rendición. No se doblegaron cuando en 1953 la CIA y el M16 británico urdieron el golpe de Estado que depuso a Mossadegh por nacionalizar la industria petrolera. No se amilanaron cuando la potencia norteña impuso la dictadura de Reza Pahlevi. No se rindieron cuando en 1980 el presidente Carter asestó la ridícula y fracasada operación de extracción de rehenes protagonizada por la Delta Force con profusión de portaaviones, cazas y helicópteros.
Cuatro
Si hubo un conflicto asimétrico digno de estudio, es el de Irán. Dos potencias nucleares, Estados Unidos e Israel, lo agreden con el pretexto no demostrado de que intenta convertirse en potencia nuclear, con lo que demuestran que toda potencia no nuclear será agredida por ellos. Estados Unidos podría arrasar Irán con sus 5.177 cabezas atómicas, pero no lo hace porque ello envenenaría con radiación el codiciado botín petrolero y posiblemente al resto del mundo, sin contar con la respuesta de las potencias nucleares restantes.
Cinco
Irán no puede ganarle directamente una guerra al lejanísimo Estados Unidos, pero puede vencerlo haciéndosela incosteable. Como todo imperio en decadencia, el yanqui se ha sobreextendido. Ocupa 6.000 bases militares en su territorio y 872 fuera de él, con dotación de millón y medio de efectivos, más una fuerza secreta, variable y quizá equivalente de mercenarios, más personal de apoyo y extranjeros contratados. Su gasto militar desde 2024 supera los 900.000 millones de dólares anuales, el mayor rubro del gasto federal, 37% del total mundial.
Seis
Esta dispersión del poder multiplica sus flancos débiles. Las tropas de EEUU están abandonando sus bases en Arabia Saudita, Bahrain, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Dubai. Hegseth lo llama “repliegue estratégico”; algún escéptico lo llamaría fuga despavorida. Teherán señaló que no habrá cese al fuego mientras las bombas sigan cayendo en su territorio. La última vez que aceptó una tregua, fue atacado de nuevo; los acuerdos de Omán no evitaron la nueva ofensiva.
Siete
Mientras Estados Unidos derrama un gasto torrencial en costosos y sobredimensionados portaaviones, cazas y misiles, Irán se concentra en armas baratas, sencillas y eficaces. Veintisiete categorías de cohetes, entre ellos el hipersónico Fatah 2 y el Khorramsahr 4, misil balístico de cuarta generación, capaz de transportar una cabeza de cuatro toneladas a velocidades 10 o 15 veces mayores que la del sonido y alcance de miles de kilómetros, que puede alterar su trayectoria en pleno vuelo y esquivar los interceptores del supuesto escudo invulnerable de Israel.
Enjambres de drones suicidas: La fortaleza de estas armas no radica en su velocidad y versatilidad, sino en el costo: veinte veces menor que las de sus adversarios estadounidenses, de reposición lenta y escasa. En cuatro días se gastaron 11.000 millones de dólares en la campaña estadounidense, sin incluir el costo del mantenimiento del personal militar ni el despliegue de su flota. Trump propuso un presupuesto de Defensa de un billón adicional. Por esa vía se va al agotamiento del parque, y por este a la derrota estratégica.
Ocho
Por el petróleo, sangre de las máquinas, se derrama la sangre humana y se libra la contienda entre poderes emergentes y decadentes. Todos estamos en ella. Elijamos con tino.
* Narrador venezolano, ensayista, dramaturgo, dibujante, explorador submarino, autor de más de 60 títulos. En 2002 recibió el Premio Nacional de Literatura, y en 2010 el Premio Alba Cultural en la mención Letras.