La reactivación petrolera le viene bien a El Tigre, en Anzoátegui

La reactivación petrolera en El Tigre, en el venezolano estado Anzoátegui, impulsa la llegada de ejecutivos en jets privados y una mayor demanda de oficinas y viviendas, según una información de Bloomberg reseñada por Banca y Negocios. Los alquileres de casas con todas las comodidades han aumentado un 33% desde comienzos de 2026, mientras disminuye la disponibilidad de espacios de oficinas, de acuerdo con fuentes citadas en la publicación.

La cercanía de la ciudad con los yacimientos y la concentración de empresas de servicios energéticos la convierten en un punto estratégico para los preparativos de nuevas operaciones. Las compañías alquilan oficinas y depósitos, importan equipos, contratan personal e inspeccionan instalaciones, aunque muchas de las actividades previstas todavía tardarán meses en comenzar.

Reactivación petrolera en El Tigre moviliza equipos

Greg Díaz, director de Frontier Forwarders Inc., empresa de transporte marítimo con sede en Humble, Texas, aseguró que en octubre la compañía más que duplicó el volumen de equipos enviados y triplicó el número de empresas atendidas respecto de febrero. El ejecutivo agregó que incorporaron un segundo buque para gestionar las nuevas reservas, en medio del traslado de equipos, trabajadores y recursos hacia la zona.

El movimiento empresarial también incluye el regreso de venezolanos que estaban en el extranjero para incorporarse a compañías de servicios y suministros que se expanden o se instalan en la localidad. Zehra Zeynep Dereli, vicepresidenta de Denarius Holding Group, expresó que la firma busca replicar en Venezuela experiencias de crecimiento en mercados emergentes, apoyadas en inversiones y regulaciones adecuadas.

Buena parte del interés se concentra en yacimientos existentes, cuyos pozos e infraestructura podrían rehabilitarse sin las inversiones que exigiría desarrollar áreas sin explotar. Según la reseña, las petroleras que firmaron acuerdos con PDVSA en los últimos meses disponen de hasta 120 días para inspeccionar instalaciones, evaluar reservas y daños ambientales, y presentar planes de producción para su aprobación.