¿Quién es Merlo Debernardi, el socio de Cerimedo en EEUU? .

La historia del hombre que le abrió las puertas de Washington al lobista preso en Bolivia

Gustavo Veiga

Merlo y Cerimedo asesoraron a Jair Bolsonaro, Javier Milei, Nayib Bukele, Rodrigo Paz, entre otros.

Fernando Cerimedo ha sido a Javier Milei lo que Damián Matías Merlo Debernardi es a Nayib Bukele. Si los dos presidentes de extrema derecha tienen cosas en común, sus operadores también. Son socios y su relación se formalizó en Miami. El lobista del dictador cool salvadoreño – como se autodefinió una vez -, hijo de argentinos pero nacido en Barcelona, le permitió acercarse al entorno de Donald Trump al ahora detenido en Bolivia. Lo hizo con un objetivo: instalar la imagen del libertario en Estados Unidos.

Javier Milei y Damián Merlo Debernardi
Javier Milei y Damián Merlo Debernardi

Un documento prueba ese vínculo. Firmaron un contrato en septiembre de 2023 para colaborar en la campaña electoral que llevó hasta la Casa Rosada al jefe de Estado que confesó ser un topo para destruirlo desde adentro. Ese propósito lo está cumpliendo, aunque Milei ya no podría apelar a los servicios de quien lo ayudó a acceder al gobierno. El granjero de bots permanecerá seis meses detenido con prisión preventiva en la cárcel de Palmasola, en Santa Cruz de la Sierra. Se lo acusa de haber contratado sicarios para cometer el feminicidio de su excompañera embarazada, Nadia Beller, que se salvó de milagro porque tuvieron mala puntería.

LAAG firmó un contrato con Numen, de la que Cerimedo era su CEO en 2023. Mediante ese acuerdo se propusieron colaborar en la campaña que llevaría a Milei hasta la presidencia. En aquel momento, el plan contemplaba analizar oportunidades para que apareciera en medios estadounidenses, preparar artículos de opinión y acercarse a miembros de la Cámara de Representantes y el Senado, con preferencias en el sur de Florida. Pero además, vincularse a centros como Heritage, CSIS, Council on Foreign Relations y Atlantic Council, para organizar una visita a Washington y reunirse con Trump.

Cerimedo habló desde la cárcel de Bolivia

En toda esa actividad, Merlo Debernardi colaboró con Cerimedo. La Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA) obliga a determinadas personas y firmas que actúan en Estados Unidos a nombre de entidades extranjeras a revelar clientes, contratos, actividades, contactos y pagos. Bajo esa norma operaban desde Miami y cada paso que dieron quedó documentado. En plena campaña de Milei por la presidencia, el lobista de Bukele le contó a Cerimedo el pedido de Tucker Carlson, referente periodístico de la cadena conservadora Fox, para realizarle una entrevista al libertario. Ese reportaje terminó dándole una enorme proyección internacional al candidato.

Cerimedo siguió su camino asesorando a otros presidentes de extrema derecha en América Latina. Se conchabó en Bolivia como consultor de Rodrigo Paz Pereira para la segunda vuelta en las elecciones que lo llevaron al gobierno en octubre de 2025. Pero el propalador de fake news parece contagiado por un virus de rechazo entre los políticos que contribuyó a instalar como presidentes con sus malas artes. Paz salió a decir el último miércoles: “El señor Cerimedo jamás tuvo la autorización de representar a este boliviano, a la Presidencia, al Gobierno o a mi familia”. Igual que Milei. “No tiene vínculo con nosotros”, se despegó.

El ahora preso en Palmasola; su socio Merlo Debernardi y el español Javier Negre, copropietario en La Derecha Diario hasta hace pocos días junto al caído en desgracia, forman parte del mismo equipo rotativo de lobistas que orbitan alrededor del bloque de presidentes de extrema derecha que se disciplinan a las políticas de Washington.

Damián Merlo con el embajador panameño en Washbington, José Miguel Alemán, el 24 de febrero de 2025.

Merlo Debernardi mantiene lazos hace años con el gobierno de Trump y en especial con el lobby anticubano de Miami y el entorno del secretario de Estado, Marco Rubio.

El Observatorio de Medios del sitio Cubadebate, en un pormenorizado informe titulado ¿Cómo construyó Fernando Cerimedo un puente entre Miami y el poder político de Washington?, publicó el lunes 24: “El acceso de Merlo al núcleo cubanoamericano no apareció de la nada. Su relación con Cuba antecede en más de dos décadas a su actual actividad como lobista en Washington y Miami. Su propio historial profesional sitúa el primer vínculo directo en 1996-1997, cuando trabajó durante ocho meses como Screening Officer en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, contratado por el Departamento de Estado”.

Pero hay más sobre el socio de Cerimedo: “Entre 2002 y 2007, Merlo fue Program Officer del International Republican Institute (IRI) y señala en su propio currículo que fue responsable de implementar los programas de la organización para México, Cuba y Brasil, además de preparar informes para el Congreso y otros altos funcionarios estadounidenses y gestionar propuestas para subvenciones gubernamentales multimillonarias”.

Damián Merlo, asesor en marketing político delpresidente de El Salvador, Nayid Bukele, y Tucker Carlson

El 11 de noviembre de 2024, Merlo Debernardi escribió una columna en el Diario de las Américas que describe su pensamiento político: “Milei heredó un país en ruina económica, infectado de un movimiento woke en el cual las políticas sociales de izquierda extremista le permitieron a él también una victoria en las urnas como nunca se había visto en el país…”

El dúo dinámico que asesora o asesoró a Jair Bolsonaro, Milei, Bukele, Paz y a otros presidentes de extrema derecha, tiene llegada fluida al poder político de Washington y Cerimedo lo hizo evidente cuando le agradeció en público el apoyo económico brindado a Brad Parscale, el antiguo jefe de campaña del magnate instalado en la Casa Blanca. En febrero pasado, el ahora preso en Bolivia tuvo su glamoroso momento de gloria cuando le entregaron el premio a Consultor Político Hispano del Año, organizado por la plataforma Latino Wall Street.

No fue en un lugar cualquiera. El escenario donde se sintió reconocido con aplausos era la residencia Mar-a-Lago de Trump en Palm Beach, Florida. Al evento le pusieron un título bien grandilocuente, al estilo del magnate y del movimiento MAGA que lidera: Gala Prosperidad Hispana. Ese nivel de reconocimiento, Cerimedo se lo debe en parte a su socio Merlo Debernardi. El catalán con ciudadanía de EE.UU e hijo de argentinos que lo puso en contacto con el universo de la extrema derecha que hoy mueve desde Miami su músculo político para controlar Latinoamérica.

* Periodista y docente por concurso de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA)  y de la tecnicatura de Periodismo Deportivo en la Universidad de La Plata (UNLP). Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Addendo: 

La documentación examinada por el Observatorio de Medios del sitio Cubadebate permite ver algo más que una sucesión de contactos personales. Lo que aparece es una infraestructura trasnacional de influencia política con piezas complementarias: la empresa NUMEN proporcionó a Fernando Cerimedo una base empresarial en Miami; La Derecha Diario y, posteriormente, su conexión con Negre y UHN Plus ampliaron el dispositivo mediático; y Latin America Advisory Group, de Damián Merlo, abrió una vía formal hacia medios estadounidenses, oficinas del Congreso, centros de pensamiento y estructuras del Ejecutivo.

En esa arquitectura, Miami no funciona como una simple dirección comercial. Opera como plataforma de articulación entre campañas latinoamericanas, medios ideologizados, consultores políticos, organizaciones del ecosistema cubanoestadunidense y sectores del Partido Republicano con capacidad de incidencia sobre la política hemisférica de Estados Unidos.

El papel de Damián Merlo resulta decisivo para comprender ese circuito. Mucho antes de su contrato con Cerimedo y de su intervención en la campaña de Javier Milei, había trabajado en espacios vinculados a programas estadunidenses sobre Cuba y había construido relaciones documentadas con figuras y oficinas del entorno de Marco Rubio, María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart y Mauricio Claver-Carone. Sus declaraciones bajo FARA muestran después la continuidad y ampliación de esa capacidad de acceso: en enero de 2026, en una sola jornada, sostuvo reuniones con cuatro figuras del Departamento de Estado y con Joseph Humire en el aparato de Defensa de la administración Trump.

Por eso, el dato políticamente relevante aquí no es únicamente que Cerimedo contratara a un lobista en Miami. Contrató acceso a una red que llevaba años construyéndose en el mismo ecosistema político que ha impulsado algunas de las posiciones más agresivas de Washington hacia Cuba y América Latina. Cuando Cerimedo llega a Merlo en 2023, no comienza a construir esa red: se conecta con una infraestructura preexistente.

La investigación tampoco necesita atribuir conspiraciones ni actividades ilegales que los documentos no demuestran. Los propios registros FARA existen precisamente para hacer visibles estas relaciones. Lo que permiten establecer es suficientemente significativo: campañas electorales latinoamericanas, operaciones de comunicación política, plataformas mediáticas y circuitos de lobby convergen en un mismo espacio político estadunidense, con Miami como nodo articulador y Washington como centro de acceso al poder.

Ese es probablemente el hallazgo principal. Cerimedo aparece habitualmente presentado como un operador de la nueva derecha latinoamericana que interviene de país en país. La documentación obliga a ampliar esa imagen: una parte sustancial de la infraestructura desde la que se proyecta esa intervención está anclada en Estados Unidos.

La geografía política, por tanto, importa. Detrás de operaciones que después aparecen en Argentina, Brasil, Chile, Bolivia u otros escenarios latinoamericanos existe una retaguardia empresarial, mediática y política conectada con Florida y con estructuras de poder en Washington. Miami no es aquí la periferia de la operación: es uno de sus centros.

Exit mobile version