Privatización del Mundial FIFA: Infantino cede ante boicot global
La privatización del Mundial FIFA quedó definitivamente archivada luego de que Gianni Infantino anunciara la retirada de la polémica propuesta de sociedad con capital privado valorada en 20.000 millones de dólares. La decisión llegó tras una ola de rechazo sin precedentes de las confederaciones de Europa, Norteamérica, Asia y Sudamérica, que denunciaron la opacidad del plan y amenazaron con boicotear las competiciones de la FIFA.
El esquema contemplaba la creación de la filial FIFA Forward Enterprise (FFE), encargada de gestionar los derechos comerciales de los Mundiales masculinos y femeninos, así como del Mundial de Clubes, cediendo hasta un 20 por ciento a inversores privados. Entre los potenciales financiadores figuraba la firma Thrive Capital, fundada por Joshua Kushner, con asesoría del banco J.P. Morgan, lo que alimentó las críticas sobre la creciente financiarización del negocio del fútbol.
Boicot y fractura en la “familia del fútbol”
La resistencia estalló cuando las 55 federaciones de la UEFA acordaron por unanimidad boicotear el Mundial y cualquier torneo de la FIFA si el proyecto seguía adelante, postura a la que se sumaron luego Concacaf y la Confederación Asiática. En paralelo, Conmebol emitió la declaración “Primero está el fútbol”, donde condicionó cualquier discusión financiera a la defensa de la unidad de la “familia del fútbol” y a la prioridad de los valores institucionales por encima de intereses económicos.
El plan de privatización del Mundial FIFA también detonó una crisis interna en Zúrich, con la dimisión de Carlos Cordeiro, principal asesor de Infantino y representante en el Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, quien llamó a frenar la venta de activos. A ello se sumó la dura carta del director de operaciones Kevin Lamour, que acusó al presidente de falta de transparencia y alentó a los dirigentes a replantearse la conducción del organismo.
Infantino retrocede pero queda debilitado
Ante este escenario, Infantino admitió en un comunicado que la propuesta “ha creado divisiones” que ya no favorecen el objetivo de “unir y mejorar” el fútbol mundial, y confirmó que la iniciativa no avanzará. Sin embargo, la retirada del proyecto deja al presidente de la FIFA políticamente debilitado de cara al próximo congreso electivo, en medio de cuestionamientos acumulados por intentar imponer reformas impopulares y por el impacto reputacional de este fallido intento de privatización.