Polémica en el Foro: Pomar le responde a Borón

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El secretario del Foro de San Pablo, Valter Pomar, polemiza con el sociólogo argentino Atilio Borón en torno al balance del decimoctavo encuentro del Foro, que se realizó la semana pasada en Caracas. Ambos formaron parte del escenario de dirigentes y referentes en el acto de cierre del evento, encabezado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Aquí la carta de Pomar y, más abajo, el escrito de Borón.

 

Atilio A. Boron: un balance equivocado

Valter Pomar*

Acabo de recibir un correo del Servicio Informativo «Alai-amlatina», que contiene el artículo de Atílio A. Boron titulado Foro de Sao Paulo: balance desde Caracas.

Boron estuvo presente, por invitación de los anfitriones venezolanos, en la mesa principal del acto de clausura del XVIII Encuentro del Foro de Sao Paulo. No se si estuvo presente en otros Foros, no se si participó en otros momentos del XVIII Foro. Lo que se es que su balance es incorrecto.

Comienzo por las equivocaciones de hecho.

Boron dice que no se entiende como «las autoridades del FSP le negaron el derecho a la palabra -¡no sólo el ingreso de la Marcha Patriótica como una organización política afiliada al Foro, pese a todos los avales presentados por partidos políticos dentro y fuera de Colombia- a la Senadora Piedad Córdoba».

De hecho, si fuese verdad, no sería comprensible, pero lo que dice Boron no es verdad.

La Marcha Patriótica solicitó el ingreso al Foro de Sao Paulo a través de un correo electrónico enviado la misma semana en que se realizó el XVIII Encuentro del Foro. Las normas del Foro, normas que nos permitieron llegar enteros hasta aquí, establecen que para que una organización ingrese, es necesario el consenso de todos los partidos nacionales, despues el consenso del Grupo de Trabajo y después el consenso de la Asamblea del Foro.

A pesar de la buena voluntad general, como la solicitud fue hecha demasiado tarde, no le fue posible responder a tiempo a todos los partidos colombianos si estaban de acuerdo con la entrada de la Marcha Patriótica. Y sin el apoyo explícito y formal de todos los partidos nacionales, donde existen, no hay como aprobar el ingreso de una nueva organización, sea cual fuere, tenga los «avales» que tenga.

Boron dice que las autoridades del Foro (quiénes serán estas autoridades?) «le negaron a Piedad Córdoba el derecho de palabra». Mi pregunta es: a quién le solicitó ella este derecho? Y quién se habría negado? Espero que Boron responda.

Hasta entonces solo puedo decir lo que se y que presencié, en la condición de Secretario Ejecutivo del Foro y coordinador de varias de las reuniones ocurridas durante el XVIII Encuentro. Y lo que se y lo que presencié es que, si ella lo hubiese solicitado, le habriamos concedido la palabra, como se la concedimos a algunos otros invitados.

Boron habla de «argucias leguleyas, inadmisibles en una entidad que dice ser de izquierda, nos privaron de escuchar su testimionio, lo que no pasó inadvertido por el Presidente Chávez».

Aunque fuese verdad lo que él dice, sobre haber negado la palabra, aun asi es aterrador ver a alguien de izquierda escribir algo de este nivel, como si Chávez fuera un un vigilante nocturno y Boron su mensajero. Definitivamente, erudicción marxista y comportamiento adecuado son cosas distintas.

Boron también dice que «otro tanto se hizo con los hondureños de Libertad y Refundación (LIBRE), partido que representa mejor que ningún otro la resistencia al gobierno de Porfirio Lobo».

Simplemente no entiendo lo que Boron quiere decir. De que «otro tanto», de que exclusión está él hablando?

Para quien no está informado: durante la reunión del Grupo de Trabajo del Foro de Sao Paulo, el día 3 de julio, fue debatida la relación entre el LIBRE y el Foro de Sao Paulo. Formalmente, quien hace parte del Foro es el Frente de la Resistencia. Quedó decidido en la reunión del GT que, tan pronto como LIBRE solicite la adhesión al Foro, será admitido, pero que esta solicitud debe ser efectuada por ellos, una vez que hay sectores que integran LIBRE y no forman parte del Frente de Resistencia. Y el hecho es que LIBRE no ha hecho llegar a la secretaría ejecutiva del Foro su solicitud de ingreso.

Mi impresión, sin embargo, es que Boron está más preocupado en pontificar que en investigar. Sin contar que él parece medio descontento con el éxito del Foro, motivo por el cual hace un esfuerzo en atribuir el éxito de este XVIII Encuentro a todos menos al Foro mismo.

Boron dice que «el balance final del cónclave es, en un cierto sentido, positivo, aunque en algunos aspectos que veremos a continuación hay muchas cosas para mejorar. Positivo porque en el multitudinario evento se dieron cita una gran cantidad de partidos y movimientos que tuvieron la posibilidad de intercambiar opiniones, comparar experiencias y realizar un rico y necesario aprendizaje recíproco. Positivo también porque ante el conocido eclecticismo ideológico del foro -del cual participan partidos que sólo por un alarde de la imaginación podrían categorizarse como de izquierda- el discurso de cierre pronunciado por el Comandante Chávez fijó una nueva agenda que los partidos y organizaciones del FSP deberían considerar muy cuidadosamente en sus próximos encuentros».

Las frases anteriores contienen dos raciocínios encadenados, uno incorrecto y el otro peor que esto.

El raciocínio incorrecto está en la crítica que Boron hace al conocido «eclecticismo ideológico del foro -del cual participan partidos que sólo por un alarde de la imaginación podrían categorizarse como de izquierda».

Quien dice esto simplemente no entendió nada acerca de los motivos por los cuales el Foro llegó a donde llegó, 22 años después. Si el Foro no fuese «ecléctico», política e ideológiocamente, sería una más de estas «internacionales» que rondan por ahí. Por otro lado, el hecho de ser «ecléctico» no le impidió al Foro mantener una actitud esencialmente correcta a lo largo de dos décadas, lo que es tiempo suficiente para probar la conciencia de ciertas ideas e iniciativas.

Peor que incorrecto es decir que Chávez habría fijado «una nueva agenda que los partidos y organizaciones del FSP deberían considerar muy cuidadosamente en sus próximos encuentros». Personalmente, concuerdo con algunas cosas y difiero de otras que dijo Chávez en el discurso final. Pero es simplemente falso decir el él colocó una «nueva» agenda. Los temas que Chávez trató hacen parte del debate del Foro, desde hace mucho tiempo. Inclusive algo que Chávez dice y que Boron hace el intento de omitir, a saber, la necesidad de ir «más allá de la izquierda».

Boron dice que «más allá de la crítica necesaria al neoliberalismo y su todavía hoy pesada herencia, el problema es el capitalismo, lo que hay que vencer y subvertir es el capitalismo».

Verdad, y tanto es verdad que la Declaración Final del XVIII Encuentro habla directamente de «socialismo». Y esto en un foro «ecléctico», donde no todos los integrantes son socialistas!!

Por lo tanto, es una tontería decir que esto sería una de las principales debilidades teóricas de la Declaración de Caracas aprobada por el FSP. Debilidad habría, esto si, sí la Declaración final gastara 99% de su tiempo hablando de socialismo y apenas 1% apuntando como enfrentar el capitalismo neoliberal y el imperialismo. La Declaración indica las tareas políticas fundamentales del período, sin enfrentarlas con exito, el socialismo, la integración y el combate al neoliberalismo quedaran apenas en la retórica.

Sucede que Boron parece tener una pésima impresión acerca de las organizaciones que integran el Foro. Según su caricatura, somos partidos que creen que el socialismo «caerá del cielo como producto de un determinismo económico». También según su caricatura, somos organizaciones que no sabrían que hacer, al día siguiente al XVIII Encuentro.

La caricatura es tan ridícula, que Boron toma el cuidado de atribuirla a Chávez. Quedo simplemente avergonzado cuando veo a alguien de tan larga trayectoria como Boron, usar este tipo de expediente retórico para tonificar sus posiciones.

Si Boron fuese menos malhumorado con el Foro, si tuviese un poco de la tolerancia que predica a los otros, si hubiese pedido la opinión a cualquiera de los integrantes del Grupo de Trabajo, habría descubierto que una de nuestras preocupaciones centrales consiste exactamente en aumentar nuestra organicidad. El problema es que esto es fácil de decir, pero muy difícil de hacer.

No se cual es la experiencia práctica de Boron, como dirigente político-partidario. Lo que se, a partir de mi experiencia en el PT y en el Foro de Sao Paulo, es que nosotros no estamos «desentendiéndonos alegremente de la decisiva problemática de la organización». Lo que ocurre es que la decisiva problemática de la organizacion, en una institución internacional y plural como el Foro, es mucho más compleja que en una organización nacional. Además de esto, es forzoso decir que no siempre los que hablan acerca de la organización son los más exitosos en términos organizativos.

Boron simplifica tanto el problema, que llega confundir las situacones del Foro del Sao Paulo y del Foro Social Mundial. La comparación entre una y otra no tiene el menor sentido, inclusive porque en el FSM los partidos son rechazados y la hegemonía es de los grupos que por principio son contra la definición de prioridades político-programáticas.

Habría otras cosas por decir, acerca del balance hecho por Boron.

Veamos lo que él dice sobre Haití, por ejemplo: «La declaración aprobada en Caracas condena las tentativas golpistas en contra de Evo Morales, Mel Zelaya, Rafael Correa y la más reciente contra Fernando Lugo. Olvida señalar, lamentablemente, el golpe perpetrado contra Jean-Bertrand Aristide en Haití, en el año 2004. Falla grave porque no se puede disociar este olvido de la desafortunada presencia de tropas de varios países latinoamericanos –Brasil, Chile, Argentina, entre otros- en Haití cuando en realidad lo que hace falta en ese sufrido país son médicos, enfermeros, maestros».

Tal vez Boron no sabía, pero las declaraciones finales son consensuadas en las reuniones del Grupo de Trabajo. Del cual participaron, en este XVIII Encuentro, dirigentes haitianos, quienes presentaron una resolución, aprobada en plenaria, acerca de la situación de Haití.

Es legítimo debatir si esta resolución y la Declaración deberían o no hacer referencia al derrocamiento de Aristide . Pero la mala fe de vincular este supuesto olvido a «la desafortunada presencia de tropas de varios países latinoamericanos –Brasil, Chile, Aergentina, entre otros–«, omitiendo quienes son estos otros, omisión (más que «olvido»), que sirve para reforzar una insinuación que Boron debería explicitar, para que el debate pueda ser hecho claramente.

Para que no me acusen también de mal humor, reconozco que Boron tiene razón cuando reclama que podríamos haber incluído en la Declaración la exigencia del cierre de las bases militares que se extienden por toda América Latina y el Caribe. Sin embargo, el tema (inclusive SUS desdoblamientos colombianos) fue ampliamente tratado en varios momentos del Foro, en un taller y en un seminario. Reconozco, también que la frase acerca de «los limitados logros de los TLC’s», permite la doble interpretación.

Concuerdo, finalmente, en que vivimos en un momento en que la «moderación, lejos de ser una virtud, se convierte en un pecado mortal». Además, aprecio mucho la recomendación de «audacia, audacia, audacia». Que tal frase haya sido dicha por Danton comprueba, de hecho, que no todo radicalismo verbal es consecuente.

* Valter Pomar es Dirigente nacional del Partido de los Trabajadores (Brasil) y secretario ejecutivo del Foro de Sao Paulo.
Traducido por: Moralí del Valle Rondón Pérez y revisado por VP

 

Foro de Sao Paulo: balance desde Caracas

El viernes por la noche concluyeron en Caracas las deliberaciones del Foro de Sao Paulo. No habría exageración si dijéramos que fue la reunión más concurrida y variada del foro desde su creación, en la ciudad de Sao Paulo, en 1990. Numerosos partidos y movimientos sociales de América Latina y el Caribe se dieron cita en esta ciudad, junto a un significativo contingente de organizaciones hermanas de Europa, África y Asia. El balance final del cónclave es, en un cierto sentido, positivo, aunque en algunos aspectos que veremos a continuación hay muchas cosas para mejorar.

Atilio Borón

Positivo porque en el multitudinario evento se dieron cita una gran cantidad de partidos y movimientos que tuvieron la posibilidad de intercambiar opiniones, comparar experiencias y realizar un rico y necesario aprendizaje recíproco. Positivo también porque ante el conocido eclecticismo ideológico del foro -del cual participan partidos que sólo por un alarde de la imaginación podrían categorizarse como de izquierda- el discurso de cierre pronunciado por el Comandante Chávez fijó una nueva agenda que los partidos y organizaciones del FSP deberían considerar muy cuidadosamente en sus próximos encuentros.

En primer lugar, preguntándose como lo hizo Chávez citando un pasaje de la obra de Marx, por la el carácter y la naturaleza de la transición que habrá de sustituir al capitalismo por un nuevo tipo histórico de sociedad.

Porque, más allá de la crítica necesaria al neoliberalismo y su todavía hoy pesada herencia, el problema es el capitalismo, lo que hay que vencer y subvertir es el capitalismo. ¿O es que las luchas protagonizadas por nuestros pueblos, con sus tremendos sacrificios y sus miles de vidas ofrendadas para la construcción de una nueva sociedad, ¿sólo lo fueron para pasar del neoliberalismo al neokeynesianismo, o al desarrollismo, o al espejismo de un “capitalismo verde”? Con su sagaz interrogación Chávez señalaba una de las principales debilidades teóricas de la Declaración de Caracas aprobada por el FSP.

Segundo, porque siguiendo con ese mismo razonamiento advertía que el socialismo no caerá del cielo como producto de un determinismo económico, como sugería Edouard Bernstein a finales del siglo diecinueve, sino por la intervención del plural y heterogéneo sujeto revolucionario. Claro está que para responder a las necesidades de la praxis ese sujeto debe concientizarse, educarse y organizarse. Y remataba su incisiva reflexión con una pregunta: ¿qué harán las fuerzas sociales que concurrieron a Caracas el día después, cuando vuelvan a sus países? ¿Cómo organizarán sus luchas, cuál es el plan de batalla, quiénes asumirán cuáles responsabilidades en la ejecución del mismo?

Preguntas no sólo pertinentes sino acuciantes porque las burguesías, las oligarquías y el imperialismo no sólo tienen sus foros -el de Davos siendo el más importante- sino que también disponen de instancias que organizan sus fuerzas y planifican y coordinan sus batallas, mismas que se libran en el terreno mundial y no tan sólo en los espacios nacionales. Nuestros enemigos no sólo deliberan sino que actúan organizadamente; no se los podrá enfrentar con éxito sólo con bellas declaraciones.

Esta, nos parece, es una de las fundamentales asignaturas pendientes no sólo del FSP sino también de su organización hermana, el Foro Social Mundial. Ante una burguesía imperial y sus aliados locales fuertemente organizados no podemos oponer tan sólo la abnegación militante y el grito que denuncia la inhumanidad del capitalismo, desentendiéndonos alegremente de la decisiva problemática de la organización.

La declaración aprobada en Caracas condena las tentativas golpistas en contra de Evo Morales, Mel Zelaya, Rafael Correa y la más reciente contra Fernando Lugo. Olvida señalar, lamentablemente, el golpe perpetrado contra Jean-Bertrand Aristide en Haití, en el año 2004. Falla grave porque no se puede disociar este olvido de la desafortunada presencia de tropas de varios países latinoamericanos –Brasil, Chile, Argentina, entre otros- en Haití cuando en realidad lo que hace falta en ese sufrido país son médicos, enfermeros, maestros.

Pero de esto se encarga Cuba, cuyo generoso internacionalismo es una de las señas más honrosas de su revolución. Por otra parte hubiera sido conveniente que la declaración de un foro de las izquierdas hubiese exigido el cierre de las bases militares que en número de 46 -según el último recuento del MOPASSOL (Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos) – se extienden por toda América Latina y el Caribe.

Aunque Washington no modifique un ápice su postura beligerante, una exigencia unánime respaldada por más de un centenar de partidos políticos –incluyendo varios de gobierno- hubiera contribuido a resaltar, ante los ojos de la opinión pública latinoamericana y estadounidense, las amenazas que encierra la presencia de esas bases en Nuestra América. Lo mismo cabe decir en relación a la afirmación que asegura que nuestra región es una zona desnuclearizada.

Esto era cierto hasta antes de la firma del tratado Uribe-Obama; ahora no lo sabemos porque nadie, excepto la Casa Blanca, sabe que tipo de armamentos –nucleares o no- el Pentágono introdujo en Colombia una vez que en virtud de dicho tratado ésta renunció a su derecho a inspeccionar los cargamentos que entran y salen de su territorio. Por último, la declaración habla de “los limitados logros de los Tratados de Libre Comercio bilaterales”.

Creemos que esta redacción es desafortunada, como lo comprueba la experiencia más madura en esta materia: el caso mexicano. Antes de la firma del TLC con Estados Unidos y Canadá México era autosuficiente en materia alimentaria; hoy, luego de 18 años de “libre comercio” debe importar el 42 por ciento de los insumos necesarios para su alimentación. Antes su factura por concepto de importación de comestibles era de 1.800 millones de dólares; en 2012 será de unos 24.000 millones de esa misma moneda. No luce demasiado como un “logro”.

Por último, no se entiende como las autoridades del FSP le negaron el derecho a la palabra -¡no sólo el ingreso de la Marcha Patriótica como una organización política afiliada al foro, pese a todos los avales presentados por partidos políticos dentro y fuera de Colombia- a la Senadora Piedad Córdoba, una de las principales figuras de la política latinoamericana y considerada en todo el mundo como una merecidísima candidata al Premio Nóbel de la Paz por sus denodados esfuerzos para facilitar la liberación de los rehenes en poder de la guerrilla y alcanzar una solución política al trágico conflicto colombiano.

Aparte de informar sobre la dolorosa situación imperante en su país Córdoba tenía que denunciar la amenaza de muerte, lanzada por escrito, hace apenas dos días en contra de trece militantes de diversos organismos de derechos humanos. Argucias leguleyas, inadmisibles en una entidad que dice ser de izquierda, nos privaron de escuchar su testimonio, lo que no pasó inadvertido para el presidente Chávez. Y otro tanto se hizo con los hondureños de Libertad y Refundación (LIBRE), partido que representa mejor que ningún otro la resistencia al gobierno de Porfirio Lobo cuyo triste record en materia de asesinato de periodistas (24 desde que se produjera el golpe), más los numerosos crímenes y encarcelamientos de campesinos y militantes hubiera merecido de parte del FSP un gesto, aunque fuera elemental, de solidaridad, siendo que uno de sus líderes, Rafael Alegría, se encontraba entre nosotros.

Habrá que luchar para que exclusiones como estas no vuelvan a repetirse en el futuro. Como puede inferirse de estas líneas hay que abandonar el triunfalismo que por momentos saturó las deliberaciones del foro y avanzar en la constitución de un espacio de discusión fraternal pero profunda, sin concesiones, y a salvo de cualquier clase de trabas burocráticas o formalistas que la asfixien. Discusión tanto más importante en la medida en que se supone que la misión del FSP es cambiar al mundo, y no sólo interpretarlo (o lamentarlo).

Y cambiar el mundo en dirección del socialismo requiere de una claridad teórica, por aquello de que “no hay praxis revolucionaria sin teoría revolucionaria.” Y los tiempos que corren exigen a gritos una revolución. Conviene recordar, para los espíritus muy mesurados y moderados que circularon por el FSP, lo que decía Walter Benjamin: la revolución no es un tren fuera de control sino la aplicación de los frenos de emergencia. El tren descontrolado, que se encamina al abismo, es el capitalismo. Y si no lo frenamos a tiempo la humanidad entera sufrirá las irreparables consecuencias de ese desastre.

No hay peor cosa que un conductor timorato y vacilante a la hora de aplicar los frenos de emergencia. En una hora que se requiere, como decía Dantón, “audacia, audacia y más audacia”, la moderación lejos de ser una virtud se convierte en un pecado mortal.