Ganó la abstención, Piñera vuelva a La Moneda, Guillier no supo/pudo arrastrar a la izquierda

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Cecilia Vergara Mattei|

El exmandatario conservador Sebastián Piñera ganó el balotaje presidencial en Chile, con una clara ventaja de nueve puntos porcentuales sobre el oficialista Alejandro Guillier, quien no logró atraer a ese 20% de chilenos que apoyaron en primera vuelta al izquierdista Frente Amplio y perdió incluso en Antofagasta, su región.,
El resultado de casi nueve puntos de diferencia tomó por sorpresa al comando del ex mandatario, que esperaba un resultado mucho más estrecho. «Esperábamos una diferencia entre dos y tres puntos», reconoció el jefe político de la campaña, Andrés Chadwick, quien indicó que «a veces los ambientes engañan». 
Las encuestas, que apuntaban un empate técnico, volvieron a fallar. El empresario volverá a La Moneda y se sumará así a los gobiernos conservadores de la región que encabezan su amigo el presidente Mauricio Macri, quien no escondió su apoyo para el ballotage, el brasileño Michel Temer y el paraguayo Horacio Cartes.
«Felicito a Piñera por su impecable y macizo triunfo. Debemos aprender la lección, reconstruir una opción solidaria, basada en la igualdad de oportunidades. Hemos sufrido una derrota dura, hay que ser autocríticos. Tenemos que salir a defender las reformas en las que creemos. Vamos a hacer una oposición constructiva, debemos renovar nuestros liderazgos, olvidarnos de tantos palacios, ir a las juntas de vecinos”, dijo Guillier, quien llamó a «reconstruir el progresismo».

¿Sigue la transición?
Fue la séptima elección presidencial del periodo de transición a la democracia y desde antes de dilucidarse se pódía afirmar con absoluta certeza que el modelo neoliberal -que instauró la dictadura mediante el terrorismo de Estado- continuará siendo la piedra angular del sistema mercantilista y deshumanizado de la economía que rige en Chile.
Chile lleva más de 40 años gobernado por una minoría cada vez más reducida que actúa a través de las instituciones, los partidos políticos, los medios de desinformación, etc. En los hechos, el poder reside en una plutocracia cuyas ganancias se han visto incrementadas en forma brutal en el último cuarto de siglo. Chile ha alcanzado de esta manera niveles de desigualdad social que lo ubican entre los países más injustos del mundo, y la administración de la presidenta Bachelet no ha sido una excepción en esta línea de gobernar para los ricos.
La oligarquía está consciente que el modelo necesita modernizarse para consolidar su dominación. El programa del candidato Piñera busca legitimar la hegemonía del modelo. Su objetivo en lo político es construir una derecha liberal que pueda atraer a sectores decepcionados de la coalición democristiano-socialista de la Nueva Mayoría. Obviamente, el proyecto de la derecha se vio facilitado por la ausencia de una alternativa de Izquierda que desenmascare el modelo neoliberal.

Nuevamente gana la abstención (56%)

Andrés Figueroa Cornejo|

Nuevamente triunfó la abstención en las elecciones presidenciales 2017 con más de un 50 % de personas habilitadas para sufragar que no lo hicieron. Chile reafirma su liderazgo de menor participación electoral en América Latina, y segundo en el mundo luego de Madagascar.

De acuerdo al último informe emitido por el Servicio Electoral de Chile, Servel, escrutado el 92 % de los votos, sólo 6.325.858 de un universo de 14.308.151, sufragaron. Esto es, un 44 %. De la minoría que votó, un 54.5 % se inclinó por el candidato liberal ortodoxo en lo económico y ultra conservador en el campo ‘valórico’, y ya presidente en el período 2010-2014, Sebastián Piñera Echeñique. Sólo un 45.5 % de la minoría lo hizo por el candidato de Nueva Mayoría (ex Concertación), Alejandro Guillier Álvarez.

Sebastián Piñera, hermano de José Piñera, uno de los más acérrimos colaboradores civiles de la tiranía de Augusto Pinochet, no solamente es uno de los individuos más ricos de Chile y el planeta (con una fortuna ‘oficial y legalizada’ cifrada en más de 2 mil millones de dólares, según la revista Forbes), sino que se encuentra directamente comprometido con delitos de corrupción bancaria, financiera, dineros en paraísos fiscales y colusión corporativa, entre otros ilícitos.

Republicanos y demócratas

El Estado chileno, vanguardia y ejemplo capitalista mundial de las estrategias políticas antipopulares, de los llamados ajustes estructurales y de la guerra en contra de cualquier opresión social organizada que se exprese como disidencia activa, cuenta con un sistema político institucional similar al de los EEUU de Norteamérica. En otras palabras, Sebastián Piñera encarna al Partido Republicano, mientras que Alejandro Guillier, el social liberalismo del Partido Demócrata. Un duopolio de matices invisibles que ha administrado y profundizado los intereses y la dictadura del capital desde el 11 de septiembre de 1973, siendo continuidad intensificada desde 1990 de las transformaciones orgánicas impuestas mediante la violencia criminal de la tiranía pinochetista a lo largo de sus 17 años.

El problema no es la votación voluntaria

Llamada casta o clase política (por su impermeabilidad y constitución estructural como grupo de interés específico), una y otra componenda en el Ejecutivo, aparentando ‘cambios’ a los que muy pocos dan crédito, se han turnado para beneficio del capital sobre todo en sus momentos financieros y extractivistas. Humanidad y naturaleza, explotación y expoliación, son las dimensiones que han pagado los costos de una lucha feroz y sin tregua ante los intereses de las y los trabajadores y los pueblos (mestizos e indígenas).

En Chile no se trata únicamente de la hegemonía, aún sin contrapesos, de un régimen nepotista e incestuoso. Los asalariados y populares del país deben hacer frente a un tutelaje civilizatorio que ha convertido todas las relaciones sociales en valor de cambio y mercancía. Asimismo, en el país se presentan desde las más brutales hasta las más sofisticadas formas y estrategias de alienación y disciplinamiento social.

Aníbal Ortizpozo

Esto es, la reproducción simbólica incesante de la espectacularización y el fetiche de la mercancía, manifestadas en las familias, los colegios, el trabajo, los medios masivos de comunicación, las tecnologías, el modo de la organización urbanística, la relación campo / ciudad, la deidificación de la propiedad privada, y la cultura en general.

Por la mañana del 17 de diciembre de 2017, antes de conocerse el resultado electoral, la actual presidente Michelle Bachelet, quien debe abandonar La Moneda en marzo de 2018, señaló estar arrepentida de haber aprobado el voto voluntario y la inscripción automática. Nuevamente la derrota de la Nueva Mayoría sería responsabilidad «del sillón de don Otto».

Bachelet para intentar explicar la crisis de la democracia representativa y antipopular chilena, sólo establece como variable determinante la implementación del voto voluntario y la inscripción automática. O sea, tal cual las consideraciones clásicas de la oligarquía histórica de Chile, la inmensa mayoría de la sociedad es catalogada como “inmadura e ignorante” a la hora de votar por los mismos candidatos y programas desde hace 27 años, impuestos por arriba y sin ninguna participación popular.

Bachelet no quiere reconocer que los pueblos en Chile simplemente no van a votar porque después de cada elección no cambia en nada su vida concreta. Y tampoco la mandataria da cuenta del fenómeno de la corrupción que recorre prácticamente todas las instituciones del país. Al parecer, a Bachelet sólo le molesta “lo feo que se ve” Chile ante el contexto internacional.

En fin. Mientras se escribe atropelladamente la presente nota, para los empobrecidos, los asalariados, la autodenominada «clase media», los endeudados, los indígenas, las antipatriarcales, los jóvenes sin porvenir, el ambientalismo consecuente, la vejez en la miseria, la disidencia sexual y los pueblos sin derechos sociales que habitan Chile, tendremos que continuar bregando, como desde hace tanto, para volvernos una sola mano. Porque la mano reunida es la condición necesaria del puño blindado capaz de destruir el zapato del amo y superar un modo de existencia inhumano.

Editorial de Politika (carta a Piñera)

«Querido Sebastián,
He aquí que llegas, por segunda vez, a la casa en la que tanto se sufre. Así la llamó Arturo Fortunato Alessandri Palma, como tú electo presidente en dos períodos (1920-1925 y 1932-1938), el mismo que, en un alarde de franqueza, se refería a la “gente” como la chusma inconsciente.
Como se ve, en 80 años no hemos progresado mucho: la chusma sigue siendo inconsciente, de otro modo no se comprende que elija a alguien como tú, querido Sebastián. Tu prontuario de reo declarado, prófugo de la Justicia, delincuente financiero debidamente condenado por los Tribunales, mentiroso, ignorante y mediocre patentado, no fue óbice u obstáculo para imponerte como candidato de la derecha primero, y presidente de lo que hay, ahora.
A nosotros no nos debes nada. POLITIKA no forma parte de tus admiradores. Más bien de tus enemigos. Lo que prueba que la reflexión y el análisis crítico no son contagiosos. Ganas una batalla, Pero no has ganado la guerra. Porque de ahora en adelante te vamos a hacer oposición Sebastián. Prevenido quedas. Para nosotros no es menor que menos de la mitad del electorado no haya considerado oportuno participar en la payasada que llaman elecciones. Si tienes un ápice de consciencia, sabes que eres el presidente de la mitad de la mitad, o sea el mandatario –en el mejor de los casos– de un 25% de la ciudadanía. No tienes mucho de qué presumir.
En materia de agradecimientos, si no eres ingrato, le debes un enorme Thank you! a la Concertación / Nueva Mayoría. En particular a Michelle, que te mantiene el sillón calientito durante cuatro años, para pasártelo cuando llega, extenuada, al fin del mandato de su ministro de Hacienda.
El personal, –los 17 millones de inquilinos que poblamos Chile y producimos la riqueza que tú y los tuyos monopolizan alegremente–, terminará por despertar. Por lo demás, ya ha dado intermitentes señales de lucidez. Millones de víctimas desfilaron por las calles del país para exigir el fin de las AFP. Tan peras cocidas no somos Sebastián. Se trata de los mismos atorrantes, esa chusma no tan inconsciente, que sabe que la Educación no es un bien de consumo como pretendes tú, que consumiste tan poco.
Seremos oposición, y cada día que amanezca nos encontrarás al frente. Contribuyendo a la gestación del movimiento popular que logrará sacarse de encima a los politicastros parasitarios que han mangoneado durante casi 45 años.
Termina tu copa de champán Sebastián. Mañana la cosa se te va a poner agria».