Orfandad política opositora
Maryclén Stelling
En diversas oportunidades hemos abordado la situación de la oposición en el país y la urgente necesidad que se consolide ese espacio político, con miras a fortalecer la democracia. Una oposición traspapelada de su papel en un sistema democrático, fracturada, centrada y distraída en una pelea interna y nada silenciosa por el liderazgo.
Destaca en este panorama una grave descoordinación entre bloques que promueven posiciones duras y extremas, ante aquellas moderadas y tildadas de blandas.
Consecuentemente, en tanto polo político no hay cohesión en la lectura del país, del Gobierno y 
Obligante por tanto levantar dos interrogantes ¿Quién marca actualmente en la oposición el ritmo y las posturas políticas? ¿Los extremos, el polo moderado o factores externos? A los fines de fortalecer el juego democrático, debería impulsarse el polo moderado.
Reiteramos que la democracia requiere una oposición sólida, deslastrada de sus diferencias internas, superadas sus fracturas, confrontaciones y posiciones contrapuestas. Rescatada la unidad, emergería una oposición organizada, provista de un proyecto de país, devenida en un polo político sólido, retador y negociador. Basados en los recientes resultados de Barinas, analistas avizoran la posibilidad de que emerja o se imponga una “oposición inspiradora” que logre “captar el descontento”, “rete al poder”, se lance a la calle y convoque, para este año, a un referéndum revocatorio.
Condiciones y circunstancias del polo opositor que, de no atenderse, incidirán en la profundización de la crisis, en el desarrollo del dialogo en México y en la democracia.