OMC analiza el papel de las criptomonedas en el comercio internacional
Eduardo Camín
La Secretaría de la Oganización Mundial del Comercio (OMC) presentó a mediados del mes de septiembre una nueva publicación sobre el papel de las criptomonedas estables para apoyar el comercio transfronterizo, en el marco de la primera edición del Día Mundial del Comercio y la Tecnología de la OMC.
El informe, elaborado por la División de Estudios Económicos y Estadística y la División de Comercio de Servicios e Inversión, examina las oportunidades y los retos relacionados con el uso de las criptomonedas estables para facilitar el comercio internacional, destacando la forma en que ese tipo de moneda puede acelerar los pagos transfronterizos y su potencial para ampliar la participación en el sistema internacional de comercio, especialmente de las economías en desarrollo.
Para esto se estableció una moneda estable el stablecoin que es una criptomoneda diseñada para mantener un valor financiero constante y evitar la alta volatilidad típica de otros activos digitales como el bitcoines un activo digital emitido de forma privada que puede utilizarse para realizar pagos. Está diseñada para mantener un valor estable en relación con un activo de referencia, como el dólar estadounidense o el euro. Aunque representa una pequeña parte del volumen de negocio de las stablecoins, los volúmenes reales de pagos crecen de forma constante, liderados por transacciones entre empresas.
En su prólogo a la publicación, la Directora General Ngozi Okonjo-Iweala dice: «La OMC ha proporcionado durante mucho tiempo un foro para que los miembros discutan desarrollos tecnológicos transformadores que influyen en la realización del comercio. Al analizar las tecnologías emergentes desde una perspectiva comercial, la Secretaría de la OMC busca contribuir a la elaboración de políticas informadas y apoyar a los miembros en la navegación de una economía global cada vez más digital.»
El informe destaca el creciente potencial de las stablecoins para su uso en transacciones comerciales internacionales. Originalmente desarrolladas para reducir la volatilidad asociada a las criptomonedas, las stablecoins se utilizan cada vez más para pagos, remesas y transacciones entre empresas. En este sentido la OMC sostiene que estas pueden ayudar a abordar las fricciones persistentes en los pagos transfronterizos, especialmente acelerando los tiempos de liquidación, reduciendo los costes de transacción y aumentando la transparencia para los consumidores. Como resultado, las stablecoins tienen el potencial de facilitar los pagos internacionales relacionados con el comercio, beneficiando especialmente a los traders que enfrentan dificultades para utilizar herramientas tradicionales de pago transfronterizo.
Al mismo tiempo, el informe reconoce que el uso principal de las stablecoins en el comercio es como herramienta de pagos y liquidación y no sustituye la financiación comercial. No replican las funciones de crédito, garantía y mitigación de riesgos que sustentan el comercio de mercancías, y esta distinción también significa que su relevancia varía entre el comercio de bienes y el comercio de servicios.
El informe también subraya que las stablecoins pueden enfrentarse a importantes desafíos regulatorios, operativos y relacionados con la confianza que deben abordarse antes de lograr una adopción más amplia. Como ocurre con muchas innovaciones tecnológicas, su potencial dependerá no solo de sus capacidades técnicas e interoperabilidad entre jurisdicciones, sino también de la existencia de marcos de gobernanza adecuados.
No obstante, el Informe argumenta y advierte que, para las economías en desarrollo, las stablecoins presentan tanto oportunidades como riesgos. Al mejorar el acceso de las pequeñas empresas a las transacciones digitales, puede apoyar su mayor participación en el comercio internacional. Al mismo tiempo, la limitada capacidad de supervisión, la infraestructura digital débil, la protección insuficiente del consumidor y las carencias en otras medidas de financiación pueden aumentar los riesgos operativos y financieros.
En ese sentido, la DG Okonjo-Iweala señala: «Los pagos transfronterizos más eficientes tienen el potencial de reducir los costes de transacción, facilitar la participación en el comercio internacional y mejorar el acceso a los mercados globales. Sin embargo, estas oportunidades solo pueden aprovecharse plenamente si van acompañadas de marcos regulatorios adecuados, infraestructuras de pago interoperables y cooperación internacional que fomenten la confianza, la seguridad y la inclusión. Esperamos que este informe contribuya al
Por su parte el Director General del Banco de Pagos Internacionales, Pablo Hernández de Cos, pronunció una conferencia principal durante el evento de lanzamiento, seguida de una presentación por parte de la Secretaría de las principales conclusiones del informe y una mesa redonda de alto nivel sobre cómo las stablecoins podrían apoyar un comercio internacional más eficiente, seguro e inclusivo.
Un capitalismo a la deriva
La motivación de los pioneros de las criptomonedas tiene un claro fundamento. Los bancos centrales hicieron un uso abusivo de su función, relajaron las regulaciones del sistema bancario y redujeron artificialmente las tasas de interés. De esta manera brindaron un espacio idóneo para el desarrollo de las burbujas financieras que dieron al traste con la crisis de 2008. El actuar de los bancos centrales durante la crisis y el creciente protagonismo de la política monetaria en las últimas décadas es un resultado del proceso de financiarización de la economía.
Pero como sabemos los bancos centrales no son una invención casual de los gobiernos. Al igual que el dinero y el papel moneda, son el resultado del desarrollo de las relaciones mercantiles, así como del sistema capitalista y sus contradicciones.
Las criptomonedas residen en su propio entorno digital sin fronteras nacionales y funcionan al margen del marco institucional o de cualquier infraestructura. Solo pueden regularse por cauces indirectos, esta discusión no es anodina y corresponde a uno de los debates más antiguos de la ciencia económica: las demarcaciones Estado-mercado. Sin embargo, el dinero no es una mercancía, sino un signo de valor. Es el equivalente universal y el garante del intercambio mercantil. Por tanto, no debe ser sujeto a la regulación anárquica del mercado, sino a la regulación consciente del Estado.
A poco más de diez años de su surgimiento, las criptomonedas generan importantes interrogantes para académicos, hacedores de política y público en general. Hasta ahora han actuado esencialmente como vehículos financieros en forma de criptoactivos para la especulación y es pronto para saber si podría imponerse algún patrón de criptomoneda privada que opere como dinero mundial. En realidad, tanto por lo que son como por lo que pretenden ser, las criptomonedas representan un instrumento del capital que profundiza la ofensiva neoliberal. En el primer caso, aportan espacios aún más desregulados para la financiarización de la economía.
En el segundo, llevan al extremo la minimización del Estado con la privatización de la emisión monetaria. En cualquier caso, resaltar los visibles riesgos de utilizar las criptomonedas tal cual se han utilizado hasta ahora, no supone negarse al desarrollo del sistema financiero a través de las nuevas tecnologías. Pero que un fenómeno social gane atractivo no quiere necesariamente decir que sea lo mejor para el bien común.
Hasta ahora, desde organismos internacionales, o en algunos centros de pensamiento, prevalece la preocupación por su amenaza a la soberanía monetaria de los Estados, la dificultad para regularlas y los riesgos asociados, en especial la factibilidad de estas plataformas para ser utilizadas en actividades criminales
*Periodista uruguayo residente en Ginebra, exmiembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa de Naciones Unidas en Ginebra. Analista Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la