Nueva iniciativa mundial para incrementar la cobertura de la protección social
El teatro humanista
Eduardo Camín
Recientemente en la ciudad de Sevilla se llevó a cabo cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo (FFD4. Al margen de ésta, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), junto con la Alianza Mundial para la Protección Social Universal (USP2030), presentó una iniciativa global bajo la Plataforma de Acción de Sevilla.
Esta iniciativa, pretende ampliar el espacio fiscal para la protección social con el fin de incrementar la cobertura de la protección social en al menos dos puntos porcentuales al año en los países en los que la protección social aún no es universal. Los Estados miembros de la ONU reflejaron este compromiso en el párrafo 27 (i) del documento final.
En su discurso de apertura, Jayati Ghosh, profesora de Economía de la Universidad de Massachusetts Amherst (EUA), destacó que en un mundo en el que los recortes de austeridad amenazan el gasto social, conseguir un compromiso concreto para ampliar la cobertura de la protección social es un logro significativo.
Por su parte el Director General de la OIT, Gilbert F. Houngbo, subrayó la importancia de aumentar la cobertura de la protección social en al menos 2 puntos porcentuales cada año, en un momento en el que el 47,6 por ciento de la población mundial sigue sin tener protección social a la que recurrir cuando enferma o pierde su empleo.
«No digan que este objetivo es inalcanzable o demasiado ambicioso», añadió Houngbo, señalando que entre 2015 y 2023, 42 países -en su mayoría países en desarrollo- lograron alcanzar tasas de crecimiento anual de la cobertura de protección social de al menos 2 puntos porcentuales al año.
Wellington Dias, Secretario de Estado de Desarrollo y Asistencia Social, Familia y Lucha contra el Hambre de Brasil, destacó el doble papel de la fiscalidad progresiva para reducir la desigualdad y ayudar a los gobiernos a financiar la protección social. Respaldó el objetivo de aumentar la cobertura de la protección social en 2 puntos porcentuales y destacó que la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza del Presidente Lula será clave para alcanzar este objetivo.
El representante del Gobierno de Uzbekistán también subrayó que el Acelerador Mundial del Empleo y la Protección Social para Transiciones Justas de las Naciones Unidas, especialmente a través de sus hojas de ruta, es otro medio concreto para proporcionar el apoyo técnico necesario para ampliar el espacio fiscal destinado a la protección social con el fin de extender la cobertura en al menos 2 puntos porcentuales.
El objetivo de ampliar la cobertura de la protección social en al menos 2 puntos porcentuales también fue acogido con satisfacción y respaldado por la Confederación Sindical Internacional (CSI). «La protección social es un pilar vital de nuestro llamamiento en favor de un Nuevo Contrato Social.
También ha sido una reivindicación esencial de la CSI en el debate sobre la financiación para el desarrollo de la ONU durante muchos años», declaró Giulia Massobrio, Coordinadora de la CSI para la Red TUDCN. Además, hizo hincapié en que, para lograr un trabajo decente para todos, es esencial combinar la protección social con otras medidas, como la formalización del empleo, la garantía de salarios dignos, la igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor, el apoyo a la mejora de las cualificaciones y la reconversión profesional, y la inversión en la economía asistencial.
Aunque la Coalición Mundial por los Pisos de Protección Social apoyó el objetivo de 2 puntos porcentuales, señaló que no es lo suficientemente ambicioso como para lograr la universalidad en 2030, ni aborda la adecuación de las prestaciones.
En respuesta, el Director General de la OIT, Gilbert F. Houngbo, señaló: «El objetivo mínimo de 2 puntos porcentuales asegura un lugar claro para la agenda de protección social de la OIT en el documento final de la FFD4 para los próximos 10 años. Pero permítanme asegurarles que cuando la OIT se compromete a nivel nacional, vamos mucho más allá del simple aumento de la cobertura en 2 puntos porcentuales. Trabajamos para fortalecer todo el sistema de protección social, asegurándonos que las prestaciones también sean realmente adecuadas para satisfacer las necesidades de las personas».
La dialéctica de la ética (capitalista) entre discursos y promesas
Una cascada de palabras vertidas sumerge la acción conjugando conceptos entre la realidad y las promesas reiteradas e incumplidas. Hemos estado viendo cómo las diferentes reuniones discurren a contrasentido de lo que se promete. No tenemos más que observar la realidad que nos rodea, y la mentira que nos hunde.
En el panorama actual de los organismos internacionales nos encontramos con diferentes teorías semánticas de la verdad, en cuyo interior se crea una fuerza ilusoria y una intención comunicativa, desde la cual se puede reinterpretarse los principios clásicos de la anfibolia o restricción mental, es decir las respuestas con doble sentido, el mal menor o las mentiras piadosas. Alejarse de la realidad social es postergar el futuro de pueblos enteros, al refugiarse en una dialéctica de teorías y promesas reiteradas en estas cumbres, y nunca eficazmente realizadas
Este es un ejercicio dialéctico que soslaya en cierta forma las consecuencias reales que originan y agudizan las dificultades actuales. Mucho me temo a las viejas teorías reformistas, de los años ochenta imbuidas de metáforas sobre el capitalismo con justicia social o el capitalismo con rostro humano, sigan en la memoria selectiva de un mundo que dejo de existir.
Pero la realidad nos indica que todas las iniciativas —en mayor o menor grado— tienden a la continuidad, hacia la aplicación de programas de rescate de empresas, o, mejor dicho, de empresarios y sus monopolios y oligopolios, en respaldo al proceso de concentración y centralización de capital, subyacente a la crisis, sea económica o bélica.
El funambulismo de este morbo político-financiero de nuestro tiempo corre el peligro de las complicadas consecuencias individuales y catastróficas perspectivas sociales, una pavorosa amenaza la de limitar a minorías reducidísimas el confort y el bienestar, marginalizando y condenando a la indigencia a millones de seres humanos. La lógica del modelo económico neoliberal dominante en nuestra época ha impuesto una nueva configuración del trabajo en la que el desempleo y la precariedad son lo habitual, lo normal, puesto que lo nuclear no son las personas sino la rentabilidad, que generan.
Desde esta perspectiva, el empleo –y las personas que lo desarrollan– se vuelve inestable, inseguro, a merced de las fluctuaciones del mercado. Nuestras sociedades se han ido configurando de tal manera que lo no-productivo, lo que no es útil para obtener beneficio en el menor tiempo posible, se desecha, se descarta.
Y la realidad del supuesto trabajo decente no es más que un oasis de “flexiprecariedad” una constante fragmentación del mundo del trabajo ante las diversas y cambiantes modalidades del empleo, con salidas del mercado laboral y con retornos, la mayoría de las veces en peores condiciones.
Algo también podemos decir del FMI, presionando a estados y gobiernos para que paguen la deuda a expensas del hambre de sus pueblos, generando derivas peligrosas y tendencias al desequilibrio que promueven los caminos a los estallidos sociales, en este sentido el futuro de la Argentina será elocuente.
Pero crear el futuro es trazar el cauce que permita a los dirigentes políticos liberarse del yugo de las multinacionales, para promover los objetivos necesarios en beneficio de los miles de millones de individuos que son vilipendiados cada día. Replantear la ética de la teoría y la prácticade los movimientos emancipatorios. Principios como la solidaridad y la igualdad, la justicia social, la realización plena del ser humano, están inscriptos en las banderas de lucha de todos quienes aspiran a una superación del capitalismo, sistema que por su propia naturaleza es la antítesis de aquellos principios
La otra opción significa colocar en el centro el sistema de reproducción de la vida humana en el planeta, dentro del proceso imbricado en el metabolismo social humanidad-naturaleza. Pero esta alternativa entraña la necesidad de generar cambios profundos en las estructuras de la sociedad capitalista y en el entramado institucional y político que le da soporte, en beneficio de la mayoría de las clases sociales.
Esta mayoría ha sido paulatinamente despojada de sus medios de producción y subsistencia, expuesta a condiciones altas de explotación laboral, excluida de los procesos de producción social y generación de conocimiento, confinada a espacios de hacinamiento y servicios precarios, expuesta a la compra de alimentos y medicinas caros, pese a su abundancia en el mercado.
La actual crisis del capitalismo mundial está circunscrita en la órbita económica y, más precisamente, en la financiera y belicista. La tónica actual—a pesar del sinnúmero de recomendaciones,a pesar de las buenas intenciones —sigue siendo la de garantizar la solvencia y riqueza de empresarios y accionistas, y no el rescate de empresas, empleos y población excluida y desposeída.
Por eso es imprescindible el análisis crítico de la crisis del capitalismo contemporáneo que supere la visión dominante, que la caracteriza como el eterno retorno de la crisis financiera, a fin de vislumbrar sus causalidades históricas, estructurales y estratégicas, y tomar conocimiento de su carácter multidimensional y de largo plazo… lo demás es “chachara”.
*Periodista uruguayo residente en Ginebra, exmiembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa de Naciones Unidas (ACANU) en Ginebra. Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)