Malvinas y Gibraltar se metieron en la cancha
Pedro Brieger
El mismo día en que se desplegó la bandera que decía “Las Malvinas son argentinas” durante el Mundial en un estadio de los Estados Unidos, a unos 5.000 km, en Gibraltar, se quitaba la verja que separaba el territorio británico del español. Vaya coincidencia: Inglaterra jugaba contra la Argentina, cuyo próximo rival era el Reino de España, que venía de negociar con el Reino Unido. Los tres países unidos por el fútbol y las antiguas colonizaciones.
Hay muchos paralelismos entre Gibraltar y Malvinas. En primer lugar, ambos territorios fueron ocupados por los británicos y están muy lejos de Londres: a 1.750 km y 12.700 km respectivamente. Los dos están ubicados en lugares estratégicos y existe una población británica asentada que no está dispuesta a renunciar a su histórica identidad. Una gran diferencia es que Gibraltar está en territorio continental español y las islas Malvinas a unos 500 km de la costa argentina.
Ambos casos volvieron a emparentarse por los reclamos políticos hechos por los jugadores de futbol de las dos selecciones. Este 15 de julio fueron los argentinos quienes hicieron el reclamo. En 2024 habían sido Rodri Hernández y Alvaro Morata (dos figuras de la selección española) quienes gritaron “Gibraltar es español” luego de vencer a Inglaterra en la Eurocopa.
La histórica Verja que separaba Gibraltar de España fue retirada el 15 de julio como consecuencia de la entrada en vigor del acuerdo alcanzado entre el Reino Unido, la Unión Europea, España y Gibraltar. El principal cambio es que desaparece la barrera física entre Gibraltar y la ciudad española de La Línea de la Concepción, más conocida como “La Línea”. Esto quiere decir que ya no hay controles de pasaporte para cruzar por tierra entre España y Gibraltar. Sin embargo, no significa que Gibraltar deje de ser un territorio británico de Ultramar o que España abandone su reivindicación histórica de recuperarlo.
El territorio de Gibraltar ocupa una península de unos 5 kilómetros de largo, 600 metros de ancho, y menos de 7 km cuadrados de superficie.
Es mundialmente conocido por su peñón de 400 metros de altura que sobresale en el famoso estrecho, paso obligado para entrar al mar Mediterráneo, y donde existe una única y pequeña ciudad de 30 mil habitantes. El peñón se convirtió en una fortaleza que los británicos conquistaron para la corona a comienzos del siglo XVIII. Sin embargo, el Comité de Descolonización de Naciones Unidas creado en 1961 considera que Gibraltar tiene un estatus similar al de las islas Malvinas: un territorio no autónomo pendiente de descolonización.
Se puede llegar a Gibraltar con alguno de los vuelos que provienen de Londres, Liverpool o Manchester o cruzar desde La Línea ya sin la verja, la que se construyó entre 1908 y 1909 para separarlo del territorio español y controlar el acceso terrestre. Entre 1909 y 1969 hubo un tránsito fluido entre España y Gibraltar, pero en 1967 Londres organizó un referéndum entre la población y 99 por ciento manifestó su deseo de permanecer en la corona británica. Este hecho político influyó para que Franco -en 1969- cerrara a cal y canto el paso fronterizo y buscara recuperar el peñón a través de los foros internacionales. Pocos años después de la muerte del dictador hubo una reapertura parcial en 1982 y en 1985 ya se podía pasar libremente a través del control fronterizo.
Gibraltar es tan pequeño que al entrar caminando se atraviesa la pista del aeropuerto y hay que prestar atención que no pase ningún avión. Unos metros más adelante se llega a la ciudad que vive básicamente del turismo y las actividades financieras. Inmediatamente se respira el típico ambiente de una ciudad británica con sus famosas cabinas telefónicas rojas y el buzón del mismo color. Además, hay varios restaurantes -atendidos por mozos españoles o marroquíes- donde se puede pagar en euros o libras esterlinas y la especialidad —como no podía ser de otra manera— es “fish and chips” (pescado con papas fritas).
La bandera sobre Malvinas en el Mundial sorprendió a propios y ajenos. No sorprende si se lo mira históricamente porque refleja el sentimiento que existe en un país que fue ocupado por los ingleses. Y Malvinas y Gibraltar son apenas dos casos entre muchos. Irlanda no jugó el mundial, pero hasta el día de hoy reclama que los ingleses se retiren del norte de la isla.
*Sociólogo y periodista argentino