Lula tras su triunfo: “Brasil no es patio trasero de nadie”

Con 80 años, será presidente por cuarta vez

Juraima Almeida

Luiz Inácio Lula da Silvserá presidente de Brasil por cuarta vez. El izquierdista, de 80 años, ha vencido con el 51,7% a su rival ultraderechista, Flávio Bolsonaro (48,2%), al 99,9% escruta do. Se trata de las elecciones más reñidas de la historia del país en las que las encuestas apuntaban a un empate. Estaba además la inesperada victoria de Bolsonaro en la primera vuelta, con el 47% de los votos frente al 45% de Lula, quien asumirá su cuarto mandato el 5 de enero de 2027, con 80 años: es uno de los jefes de Estado de mayor edad en el mundo.

En su cuarto mandato, Lula tendrá por delante un escenario difícil, con un país dividido, un Congreso dominado por la derecha, cuentas públicas en rojo y enfrentará a un Trump muy hostil. Como en su mandato actual, no tendrá mayorías en el Congreso. Las elecciones  legislativas de este mes reforzaron a la derecha y dejaron al Partido Liberal de Bolsonaro como la primera fuerza, con 121 de los 513 diputados y 28 de los 81 senadores, por lo que para aprobar sus propuestas Lula dependerá fuertemente del llamado Centrão, un bloque de partidos de centroderecha acusado de dar su apoyo a cambio de cargos y recursos y que suele inclinarse hacia el gobierno en turno.

Lula  prometió que su cuarto gobierno será el mejor. “Voy a hacer un mejor mandato que el que ya hice. Voy a dedicar 24 horas al día para hacer de este país el país con el que sueñan las personas”, ha declarado. Se ha enfocado en la seguridad, una de las principales preocupaciones de los brasileños. “Vamos a devolver la tranquilidad a las mujeres, a los hombres. Vamos a dar protección al pueblo trabajador, y vamos a mandar a la cárcel a los bandidos”, aseguró.

Dijo que no hablará de “unidad nacional”, un término de difícil de aplicar en Brasil, pero que hará todo lo posible para conciliar al país. “El presidente fue electo para gobernar para todos, con base en el respeto a la Constitución, en la relación con el Congreso”, señaló, tras recojocer que tendrá dificultades en sus relaciones con el Legislativo, mayormente conservador. “Yo no escogí el Congreso, fue el pueblo, y es con él que voy a votar y aprobar las leyes”, agregó.

Brasil detuvo a la extrema derecha, la puso en pausa. Bajó los decibeles de su violencia dialéctica, de su crueldad manifiesta, su xenofobia y su racismo, y transformó a Lula en presidente por un mandato más. El cuarto de su extensa y rica trayectoria política. Fue posible porque, entre el primer turno y el segundo, consiguió aumentar en más de 10 millones de votos su caudal electoral, señaló el analista argentino Gustavo Veiga.

«Fue una avalancha de sufragios. Una bocanada de aire fresco recorre América Latina entre tanto trumpismo rancio y algorítmico, de redes cloacales más que sociales, donde el PT también dio su batalla cultural entre la primera vuelta y el balotaje. La remontada del histórico dirigente del PT se produjo y derrotó a Flavio Bolsonaro, como lo había hecho con su padre cuatro años antes», añadió

La jornada electoral mostró escenas de caos por la ampliación en dos horas del cierre de los colegios electorales. La decisión la tomó un juez, que ha atendido la petición de la campaña de Lula de ampliar el horario al detectar problemas en el transporte en varios lugares.

Lula se impuso por 4.43 millones de votos al senador ultaderechista Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta electoral, en un resultado histórico al ser la primera vez que un candidato que queda por detrás en la primera vuelta se proclama vencedor siguiente ronda. Bolsonaro, quien junto con Lula pidió que se ampliara dos horas el horario de votación, dijo: “es imposible reconocer el resultado; voy a pedir la anulación de estas elecciones”, y arremetió contra la extensión del cierre en los centros de votación, situación que según el bolsonarismo benefició a su contrincante.

Lula obtuvo 51.79 por ciento, 64 millones 256 mil 232 de votos, por 59 millones 826 mil 41 y 48.21 por ciento de Bolsonaro, una diferencia de 4 millones 430 mil 191 votos, con la totalidad de urnas escrutadas, anunció el Tribunal Superior Electoral, después de unas elecciones turbulentas y marcadas por el aplazamiento de última hora del cierre de las urnas debido a problemas en el transporte público. Se reportó 124 millones 82 mil 273 de votos válidos, 2.12 por ciento nulos y 1.12 en blanco. Fueron convocados a sufragar 158.7 millones de electores. La abstención fue de 21.08 por ciento, poco más de 33 millones.

Un revés para la injerencia

Luiz Inácio Lula da Silva y el vicepresidente Geraldo Alckmin, el 25 de octubre, en San Pablo.Al celebrar con su seguidores en Sao Paulo, Lula señaló que fue “una elección que tuvimos que vencer pese a la injerencia que venía de afuera a través de plataformas digitales y vamos a tener que regularlas. Enseñaremos más matemáticas, más ingeniería, porque no quiero depender de la inteligencia artificial china o estadunidense. Quiero crear una brasileña. Tenemos que aprovechar el potencial energético de un país que quizá sea el que tiene mayor capacidad de energía renovable para traer aquí los centros de datos necesarios y almacenar también nuestros datos para Brasil”.

Proclamó: “este país no acepta ser el patio trasero de nadie”; destacó que se registró “el menor número de abstenciones en la historia de Brasil” y agradeció a la juventud “que salió a las calles para defender la democracia”. Fustigó a Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair, convicto por golpista. “Ésta ha sido una derrota para el negacionismo y las mentiras. Debo confesar que, cada vez que participaba en un debate, sentía vergüenza (…) Jamás imaginé que una persona pudiera mentir tanto, tan descaradamente”.

Se comprometió a respetar a todos los brasileños, sin importar su género o religión, y anticipó que en su nuevo mandato “vamos a cambiar la manera de gobernar este país, vamos a hacer que el pueblo participe más de nuestras decisiones”

Flavio Bolsonaro, aliado de Donald Trump, quien buscaba devolver el apellido de su familia al poder, dijo ante sus partidarios: “es imposible reconocer el resultado de estas elecciones, pediremos que sean anuladas”, al agregar que nunca se sabrá cuántos sufragios tenían las urnas que estaban cerradas cuando se tomó la decisión de extender el horario de votación. Destacó que quien dio la orden de ampliarlo fue el magistrado del Supremo Tribunal Federal, Cristiano Zanin, nombrado por Lula. “Esto nunca había ocurrido en la historia de Brasil”.

Ahora, todos lo saludanA supporter of Brazil's President and presidential candidate Luiz Inacio Lula da Silva celebrates after the results of the presidential runoff election i

Varios líderes latinoamericanos felicitaron a Lula. No solo lo han hecho los presidentes progresistas, como Claudia Sheinbaum en México y Yamandú Orsi en Uruguay, sino que lo han hecho los derechistas Rodrigo Paz (Bolivia), quien señaló que «seguiremos trabajando juntos para fortalecer nuestrra relación», el senador colombiano Iván Cepeda («Celebro la gran vicotira de Lula y ,la srepitosa derrota de la extrema derecha continental: La extrema derecha será derrotada en el mundo por las fuerzas de la vida y la transformación. También en Colombia, por supuesto”) y el mandatario paraguayo Santiago Peña.

La ultraderechista presidenta de Perú, Keiko Fujimori, se sumóo a las felicitaciones a Lula y saludó al pueblo brasileño por “esta jornada democrática”. “Próximos al bicentenario de nuestras relaciones diplomáticas, reafirmo nuestra voluntad de fortalecer nuestra alianza estratégica, la integración, la cooperación y el desarrollo sostenible de la Amazonía que compartimos, en beneficio de ambos pueblos”, comentó en X.

*Investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)