Islandia rechaza en referéndum la integración en la Unión Europea
La Unión Europea ha dicho “tomar nota” de la decisión de Islandia que, por un estrecho margen, rechazó volver a negociar su integración total en el espacio comunitario, para regocijo de las fuerzas más euroescépticas del Viejo Continente y, muy probablemente, del otro lado del Atlántico.
La decisión parece haber gustado al presidente estadounidense Donald Trump, quien hasta no hace mucho estaba empeñado en hacerse con la isla vecina de Groenlandia. A través de un comunicado, el gobierno de Estados Unidos ha declarado que espera que Islandia continúe siendo un aliado sólido y valioso de la OTAN, tras conocerse el rechazo por referéndum. El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, ha recalcado y confirmado que el presidente Trump «toma nota» del resultado del referéndum .
Asimismo, ha insistido en que la Casa Blanca espera fortalecer ahora la asociación con Islandia en todos los ámbitos, incluidos la seguridad, la energía, la innovación y los vínculos económicos y culturales, para seguir avanzando en la visión compartida de paz y prosperidad. «Respetamos la decisión soberana del pueblo islandés y expresamos nuestra confianza en la trayectoria continua de Islandia como aliado sólido y valioso de la OTAN y socio cercano de Estados Unidos y Europa», añadió el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott.
La discusión previa ha estado dominada por cuestiones como la soberanía nacional, el control de los recursos naturales -en especial, la pesca- y el costo de vida en un contexto de incertidumbre por las amenazas de anexión del presidente estadounidense, Donald Trump, a la vecina Groenlandia.r.
Islandia cuenta con una población reducida y dispersa en un territorio relativamente grande (menos de 400.000 personas en 100.000 kilómetros cuadrados) y todas las urnas deben ser transportadas a los centros de recuento de la circunscripción, lo que en algunos casos supone un traslado de hasta 400 kilómetros.
Alrededor de 273.000 islandeses estaban llamados a las urnas y la participación alcanzó el 82,5%, la cifra más alta desde las elecciones legislativas de 2009, celebradas justo después de la crisis económica que sacudió el país y tumbó al gobierno.Los partidarios de retomar las conversaciones con Bruselas fueron en cabeza durante gran parte del recuento de votos, pero la tendencia empezó a virar en las horas finales hasta cambiar el resultado.
El triunfo del «no» ya era casi un hecho hace unas horas, con cerca del 90% de los votos escrutados y a falta del recuento final en la circunscripción del suroeste, la más poblada y que agrupa a las localidades del área de Reikiavik, y en la que los contrarios a negociar con Bruselas encabezaban el recuento parcial por tres puntos (51,5% frente a 48,5%).
Como ya indicaban los sondeos previos, el «sí» ganó en las dos circunscripciones de Reikiavik, pero no con una diferencia suficiente para compensar los esperados triunfos del «no» en las tres correspondientes a las zonas rurales (sur, noroeste y noreste). Los sondeos de la última semana indicaban un empate o daban ligera ventaja al «sí», aunque dos encuestas difundidas la víspera ofrecían resultados dispares: una de Gallup, triunfo del «no» por más de dos puntos; otra de Maskína, del «sí» por ocho décimas.
En caso de ganar el «no», el Gobierno había prometido que respetará la voluntad popular; si venciese el «sí», Islandia retomaría las negociaciones con Bruselas y debería celebrarse otro nuevo referéndum una vez cerrado un hipotético acuerdo. La primera ministra socialdemócrataKristrún Frostadóttir, la ministra de Exteriores, Þorgerður Katrín Gunnarsdóttir, y la ministra de Educación, Inga Sæland son las líderes de los tres partidos que conforman la coalición de gobierno.
Islandia solicitó el ingreso en la UE en 2009
Islandia solicitó el ingreso en 2009 con la crisis económica que sacudió el país de trasfondo, pero las paralizó cuatro años más tarde en medio de un clima adverso por las divisiones internas, la crisis del euro y el conflicto con varios países de la UE por las indemnizaciones a los ahorradores extranjeros a causa de la quiebra del banco Icesave.
En 2015, el Gobierno conservador de entonces comunicó a Bruselas que Islandia ya no era candidata, pero la Comisión Europea (CE) considera que nunca se produjo una retirada formal de la candidatura. La coalición que gobierna desde 2024 incluyó en su pacto convocar un referendo para decidir si continuar el proceso, argumentando que nunca hubo una consulta. En el caso de un triunfo del «sí», se había prometido otro referéndum sobre el hipotético acuerdo que alcanzasen Reikiavik y Bruselas.
*Periodista chilena residenciada en Europa, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)
