Inteligencia
Luis Britto García
Uno
Inteligencia, poder del universo. En la novela de André Malraux La condición humana, un personaje pregunta siempre a los demás qué es la inteligencia, sabiendo que cada quien le responderá con la definición de sí mismo. La mayor potencia conocida del cosmos es la que pretende conocerlo. Asombra la ínfima atención que se ha prestado a este don que consiste en ponerle atención a todo.
Se la mide con precarios exámenes que no se sabe si reflejan dones o conocimientos. Se ignora por qué se presenta en escasos elegidos y, fuera de ellos, en casi nadie. La inteligencia, al igual que la riqueza, está mal distribuida. Se precisa que se transmite por herencia genética entre un 20% y un 50% de los casos, vaguedad que equivale a no decir nada. Mientras mayor es el cociente intelectual de los padres, hay una tendencia a que resulte elevado el de los hijos. Lamentablemente, el genio no es hereditario.
Dos
Quien domine la inteligencia lo dominará todo. Ante esta certidumbre, es asombrosa la escasez histórica de intentos del poder para producirla o reproducirla. En La República, escrita hacia el 380 a. C., Platón postula una sociedad en la cual los sabios concertarían uniones entre progenitores escogidos para intensificar las cualidades que harían de sus hijos excelentes productores, guerreros o reyes filósofos. La única recomendación que el poder real acogió de esta utopía es el profiláctico rechazo de los poetas. Pero Percy Bisshe Selley afirma que el poeta es el oculto legislador del mundo. El poder solo mueve cuando conmueve.
Tres
De lo que menos sabemos es del saber. ¿Por qué surgen la Atenas de Pericles, la Italia del Renacimiento, la España del Siglo de Oro? Toda afirmación nace del empleo intensivo de las capacidades, entre ellas el pensamiento. La decadencia adviene cuando la prepotencia interpreta las señales de peligro como elogios. Todo siglo de oro nace del pensamiento, toda decadencia de su ausencia.
Cuatro
La herencia espléndida del intelecto llamada civilización nos tienta a disimular sus altibajos. Una lectura ingenua de El origen de las especies (1859) suscitó el espejismo de que la evolución es una ininterrumpida ascensión hacia la excelencia. Fascinado por el paradigma ascensional, Herbert Spencer inventó clases sociales superiores, Augusto Comte civilizaciones culminantes y Nietzsche alucinó superhombres, pero se abstuvo astutamente de definir lo que los caracterizará.
No, desde luego, el unbefleckten Erkenntnis (inmaculado conocimiento) o sabiduría. El superhumano será una bestia rubia, o superbestia. Pero de esas hay ya a montones. El riguroso Darwin jamás postuló tales cosas. La selección natural elimina ciertos organismos y permite que otros se multipliquen sin más criterio que la azarosa adaptación a un medio variable. La inteligencia es la mutación que nos instituye como humanos. Si nos preservará o nos destruirá es lo que está por verse.
Cinco
Luz del mundo, la inteligencia parece por momentos extinguirse o intensificarse. Thomas Flynn verificó un incremento de 0,3% anual en los tests de inteligencia, en virtud de lo cual la generación actual tendría un cociente superior en 15 puntos al de hace medio siglo. El llamado efecto Flynn es explicado por la influencia de un ambiente cada vez más estimulante, mejor nutrición, cuidado parental y educación. Flynn señala que la vida moderna plantea problemas cada vez más abstractos, que capacitan para mejores resultados en los tests.
Apuntó Voltaire que vemos lejos porque miramos desde los hombros de gigantes. ¿Terminaríamos vislumbrando el infinito desde la cumbre ascendente de las generaciones?
Seis
En el momento en que esta montaña rusa nos catapulta al optimismo, el 15 de enero de 2026, un grupo de neurocientíficos advierte ante el Comité de Ciencia, Comercio y Transporte del Senado estadounidense que los jóvenes actuales puntúan en los tests de inteligencia por debajo de sus predecesores. Ted Cruz, presidente del Comité, informó que los menores dedican entre cinco y ocho horas diarias a dispositivos electrónicos, y los definió como “una infancia basada en el teléfono móvil”, lo que acarrearía una crisis de salud mental, aprendizaje y creatividad.
El neurocientífico Jared Horvath concluyó que “nuestros hijos son menos capaces cognitivamente que nosotros a su edad”, y que la generación Z, nacida entre 1997 y 2012 y la primera adicta a internet, calificaría peor en atención, memoria, lectura, matemáticas o cociente intelectual a pesar de tener más escolaridad. Un resumen de 71 estudios aplicados a 100.000 personas verifica que el mayor uso de plataformas de videos cortos como YouTube Shorts, Instagram Reels y TikTok coincide con un peor estado de salud cognitiva y mental.
La noticia enciende las alarmas; los medios hablan de un “efecto Flynn inverso”. La película Idiocracy (2006) de Mike Judge profetiza unos Estados Unidos poblados por cretinos, donde las instituciones culturales serían las agencias publicitarias.
Siete
Por una paradoja incomparable, mientras hacemos a la inteligencia artificial cada vez más amenazadora y omnipotente, nuestra inteligencia natural degradaría hasta la estupidez y la irrelevancia. Pero la introducción de toda herramienta del pensamiento es interpretada como una merma de este. Sócrates deploró el uso de libros porque debilitan la memoria. El invidente Homero recitaba los 12.000 hexámetros de La Odisea sin errar uno.
¿Disminuye la calculadora nuestra capacidad de realizar operaciones matemáticas? ¿Sería concebible que, a medida que la inteligencia de los ordenadores se hiciera infinita, la nuestra se redujera a cero? Toda generación denigra a las que le preceden y a las que le siguen. De creerle, el mundo empezó con ella y terminará con la siguiente. Cuando muchachos, los vejetes nos regañaban por buscar la liberación nacional o la utopía. Quizá las alarmas actuales sobre declinación cognitiva en los más jóvenes sean solo manifestación de igual fenómeno.
Ocho
Nos afanamos armando una inteligencia artificial sin saber en qué consiste la natural, o si siquiera existe. No podemos crear una mosca, y pretendemos aniquilar el universo. Quien domine el enigma de la inteligencia destruirá el mundo, al despojarlo de misterio.