Injerencia extranjera en elecciones de Brasil: Lula marca límites

(Xinhua/Paulo Lopes)

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que Brasil “va a enfrentar a cualquier persona de fuera que quiera interferir” en la campaña hacia las elecciones del 4 de octubre. En sus declaraciones, vinculó la advertencia a los roces con Washington y a los actos injerencistas del mandatario argentino Javier Milei, quien ha insultado públicamente al gobierno brasileño.

Lula cuestionó la decisión de Estados Unidos de revocar la visa de la embajadora brasileña y recordó que su gobierno había negado visados a funcionarios del Departamento de Estado que pretendían supervisar e inspeccionar las urnas electrónicas. El presidente calificó esas iniciativas como una falta de respeto institucional y defendió la transparencia del sistema de votación brasileño, poniendo en duda que otros países cuenten con mayores garantías.

Ataques de Milei y respuesta diplomática

En paralelo, Brasil decidió retirar indefinidamente a su embajador en Buenos Aires y reducir el nivel de las relaciones con Argentina, en respuesta a los continuos insultos de Milei contra Lula y otras autoridades. El presidente argentino, alineado con el bolsonarismo, participó en actos internos de la derecha brasileña y reiteró expresiones como “ladrón”, “corrupto” y “basura socialista” hacia su par brasileño.

El aspirante presidencial de extrema derecha, Flávio Bolsonaro, anunció al diputado Alfredo Gaspar como su candidato a la Vicepresidencia, pero no logró cerrar acuerdos con partidos como PP, União Brasil, Republicanos y Podemos. Estas fuerzas optaron por la neutralidad, dejando al bolsonarismo sin una coalición robusta, sin tiempo de televisión y con una campaña que enfrenta dificultades para expandirse.

Aunque las cúpulas partidarias se mantuvieron al margen, figuras como el dirigente de Republicanos Marcos Pereira, el gobernador paulista Tarcísio de Freitas y la diputada Bia Kicis manifestaron respaldo personal a Flávio Bolsonaro. En los sondeos, Lula lidera la intención de voto y amplía su ventaja en escenarios de segunda vuelta, en un clima de tensión por la injerencia extranjera en elecciones de Brasil y por la disputa estratégica con la Casa Blanca.