Iglesia argentina: cambios que preparan cambios
Juan Guahán-Question latinoamérica|
Hubo cambios en la conducción de la Iglesia Católica Argentina. Veamos los nombres y significados de cambios que son la preparación de recambios, en las relaciones de la Iglesia con el pueblo y el poder. Sí, ya sé. No se puede, no se debe hacer una lectura de los cambios en la Iglesia, desde una óptica política. Queda para los teólogos, canónigos y estudiosos de la evolución de las estructuras eclesiásticas la valoración de los cambios que el Papa Francisco ha introducido, o influido para que se introduzcan, al interior de la Iglesia Argentina.
Aquí se tratará de reflexionar sobre el sentido de los mismos teniendo como telón de fondo: La relación de la Iglesia con el pueblo y con el poder. Ambas cuestiones están estrechamente vinculadas, porque la Iglesia se ha caracterizado por sus estrechos 
La influencia
Es pública y conocida la identificación que tiene Bergoglio con la cultura social y política del peronismo, particularmente con su idea de una necesaria justicia social. Desde esa posición y como autoridad de la Iglesia Argentina, chocó –más por razones culturales que políticas- con el kirchnerismo de Néstor y Cristina. Son conocidas las campañas -desde el interior del kirchnerismo y con su aval- desarrollas por Horacio Verbitsky que tenían como propósito bombardear la posibilidad que Bergoglio fuera papable.
No es menos significativa la ausencia presidencial de Néstor y Cristina en los
Luego las relaciones estatales se fueron “normalizando”. El tiempo y la diplomacia hicieron su trabajo. Desde el Vaticano la cara fue menos agria pero la crítica se siguió manifestando por otros caminos.
La Iglesia no quiere perder la facultad de tener cerca a tamaño instrumento de presión y al mismo tiempo la posibilidad de acceso a la perspectiva de regular sus acciones para evitar que, ante la gravedad de la crisis social existente, pueda tomar caminos imprevisibles. En estos días coinciden en Roma, en una convocatoria que reúne a unos 200 sindicalistas de 40 países, alrededor de 20 gremialistas argentinos. Allí hablarán un miembro de la CGT y otro de la CTEP. Seguramente mientras fueron recorriendo el Vaticano, la Basílica de San Pedro, la estatua de San Pablo o saliendo por la Via Paolo VI, habrán intercambiado opiniones entre los dirigentes de la CGT, las CTA y la CTEP acerca de cómo, en los próximos días, el macrismo deberá afrontar respuestas callejeras que, sin olvidar su reciente triunfo electoral, traerán el mensaje de otra realidad a la geografía de las decisiones. Una vez más, Bergoglio hace sentir sobre su influencia sobre la realidad cotidiana de nuestra sociedad.
Las designaciones
Oscar Ojea, de 71 años, dos veces a cargo de Caritas y obispo de San Isidro es el nuevo jefe (por 3 años) de la Iglesia argentina. No es adicto a declaraciones políticas, si bien pertenece a una familia con esas inclinaciones y de tendencia peronista, igual que dos de sus primo-hermanos montoneros desaparecidos durante la dictadura. Además no puede ignorarse que –entre 2006 y 2009- fue el obispo adjunto de Bergoglio en la arquidiócesis de Buenos Aires. Reemplaza a José María Arancedo un obispo con cercanías familiares al radicalismo. Las voces oficiales de la Iglesia procuran separar al Papa respecto de esta designación.
Algo difícil de creer. Sobre todo si se tiene en cuenta que Mario Poli, el hombre de Bergoglio pidió dar un paso al costado, para fortalecer las ideas de unidad y renovación. Poli seguirá acompañando a Ojea, allí compartirá responsabilidades con Marcelo Colombo, un joven obispo riojano, identificado con la prédica del asesinado Monseñor Enrique Angelelli. La primera declaración pública de Ojea, después de su designación, apuntó a la debatida ley laboral diciendo: “El trabajo no es una mercancía, hace a la dignidad de la personas” y reclamó que “no se vulneren derechos de los trabajadores” y cerró diciendo que “los obispos deben estar al lado de los excluidos”.
Nada de lo anterior pasará inadvertido, producirá ruidos. Una advertencia general la formuló –meses atrás- un miembro de la Iglesia norteamericana. Allí un ex Director Ejecutivo de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos le dijo al Papa “En la Iglesia hay confusión y usted es una causa”. A renglón seguido agregaba que “ha nombrado obispos que no son los convenientes porque tienen puntos de vista contrarios a la fe cristina”.
Por aquí, en tierras gauchas, con una dirigencia paralizada y sin propuestas circula otra idea que se escuchó en estos días. Según la misma, con las limitaciones del caso aparecen los fundamentos de otra política y con cierta exageración se escucha… “por fin Macri tiene oposición”.