Entre lawfares te veas
Luis Britto García
Uno.-No es el lawfare tan nuevo como lo pintan. El primero registrado es el de la condena a muerte contra Sócrates por fomentar la duda. Lo sigue la sentencia del sanedrín contra Jesucristo por recomendar el amor, y no hablemos del juicio contra Galileo por sostener que la tierra se mueve. No hubo rebatiña territorial o sucesoral que no esgrimiera artillería jurídica. La teoría política de la Ilustración, con Montesquieu a la cabeza, sostuvo el principio de división y equilibrio de poderes.
Dos.- Antes, se daban golpes de Estado con tanques de guerra. Ahora también, pero con antifaces leguleyos, vale decir, pretextos. Así vimos depuestos expeditivamente a Richard Nixon por grabar conversaciones 
Salvo en el caso de Dilma, todos los demás fueron separados de sus funciones antes de que recayera sobre ellos sentencia definitiva y firme del más alto tribunal competente. Bastó la acusación para deponerlos. Ahora vemos amenazado a Evo Morales por supuesta mala conducta personal, y a Petro por presunta extralimitación en un gasto en propaganda electoral. Dios los ampare.
Tres.- Pues lo que se planea es también la destitución del Presidente Gustavo Petro antes de que su supuesta culpabilidad sea examinada y declarada por la máxima autoridad judicial de Colombia. Dispone el artículo 109 de la Constitución de la Hermana República que: “La violación de los topes máximos de financiación de las campañas, debidamente comprobada, será sancionada con la pérdida de investidura o del cargo”. No aclara quién fija topes, verifica su violación ni quién pierde el cargo o la investidura.
El enrevesado proceso requiere denuncia ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes,
Cuatro.- Examinemos cómo han gobernado las oligarquías al país cuyo presidente intentan destituir sin juicio previo. Es el segundo más desigual de América Latina, a su vez la región menos igualitaria del planeta. La Cepal lo considera el territorio de la región con mayor aumento de la pobreza, pasando de 36,3% en 2021 a 38% ó 39,2% en 2022; para ese año su deuda externa es de 172.790 millones de dólares, el 48,8% de su PIB. Estas desigualdades extremas explican un conflicto social que según la Comisión de la Verdad entre 1985 y 2018 cuesta la vida a 450.664 personas (posiblemente a 800.000, si se tiene en cuenta el subregistro). En ese lapso además fueron “desaparecidas” 121.768 o 210.000 personas, y 752.964 “desplazadas”, expulsadas de sus tierras (1)
Cinco.- Hablemos claro. En todo lawfare hay dos elementos: el pronunciamiento jurídico, y el poder fáctico oculto tras él. Ni la más remota sombra de derecho legitimaba la falsa noticia de la supuesta renuncia de Hugo Chávez Frías en 2002 y su suplantación por un dictador elegido por nadie. Tras ella intentaban la rebatiña una facción militar, el gremio patronal Fedecámaras, la embajada de Estados Unidos, los medios de comunicación privados, la Conferencia Episcopal, grupos de la clase media venida a menos. Dos fuerzas desconocieron el adefesio: la mayoría popular, y la de las Fuerzas Armadas. El resultado lo conocemos todos. Legalismos no valen sin armas y pueblos que los acepten.
Seis.- Contra lawfare caben dos remedios: reformas que amplíen la participación popular y protagónica en la elección del Poder Legislativo y Judicial, procurador y fiscal, y dinámica relación con los ciudadanos que motorice la movilización popular masiva en caso de un acto jurídico visiblemente írrito que pretenda suplantar el poder del pueblo soberano por el de camarillas más o menos autoelegidas.
Siete.- Para curarse en salud, la Suprema Corte de Estados Unidos sentenció el 1 de julio de este año que los presidentes de dicho país no pueden ser enjuiciados por los actos cometidos durante su mandato. Sana precaución para el gobierno más criminal del planeta. l
División, porque las tareas de legislar, ejecutar las leyes y sentenciar debían ser encomendadas a cuerpos distintos. Equilibrio, porque cada uno debía disponer de recursos para evitar que los demás se extralimitaran en sus funciones. La acción de un poder para anular arbitrariamente a los otros era considerada tiranía.
Nota
- (https://web.comisiondelaverdad.co/actualidad/noticias/principales-cifras-comision-de-la-verdad-informe-final#:~:text=N%C3%BAmero%20de%20v%C3%ADctimas%3A,puede%20llegar%20a%20800.000%20v%C3%ADctimas).