En domingo, el Papa llega a la Argentina en medio de gran expectación
Álvaro Verzi Rangel
El pontífice arribará desde Uruguay, se reunirá con Javier Milei y recorrerá Buenos Aires, Córdoba y Luján antes de seguir hacia Perú. El continuador de Francisco contra la crueldad de Milei, señala la edicipon argentina de Le Monde diplomatique


A las 11:30 celebrará una misa en el Monumento de los Españoles, en el cruce de las avenidas del Libertador y Sarmiento, en Palermo, el gran paqrque de la ciudad de Buenos Aires. Por la tarde, a las 16 presidirá en la sede de la Universidad Católica Argentina (UCA), en Puerto Madero, un encuentro con sindicalistas, empresarios y referentes de movimientos sociales. La jornada continuará a las 17:30 con una reunión interreligiosa en el Palacio San Martín, sede de la Cancillería, junto a líderes de comunidades cristianas y de otras tradiciones religiosas. A las 18:45 cerrará la primera jornada con la celebración de vísperas en la Catedral Metropolitana, junto al Episcopado argentino y los equipos diocesanos, seguidas de una cena con los obispos en el Arzobispado.
El martes 10, León XIV partirá a las 7:30 hacia la ciudad de Córdoba. La misa está programada para las 10 en la explanada de la Escuela de Aviación Militar. A las 15, el papa se reunirá con obispos, sacerdotes, seminaristas y agentes pastorales en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Tras su regreso a Buenos Aires, León XIV presidirá a las 20 una vigilia con jóvenes en el Monumento de los Españoles, en Palermo.
La jornada final, el miércoles 11, comenzará a las 8 con una visita al Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires, en Villa Devoto. A las 10 celebrará una misa frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján y, a las 13:30, participará de la ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional de Ezeiza antes de partir hacia Lima a las 14.

El primer papa estadounidense llegó al Vaticano con una trayectoria marcada por América Latina y una estrecha relación con Jorge Bergoglio. Formado en la ortodoxia, allegados a Roma lo definen como un hombre prudente que quiere sostener el legado de su antecesor, pero con impronta propia.Francis Prevost fue simplemente el hijo menor de una familia trabajadora de Chicago. Nació el 14 de septiembre de 1955 en el seno de un hogar profundamente creyente: su padre, Louis, repartía sus días como catequista y secretario en colegios locales, mientras que su madre, Mildred Agnes Martínez, custodiaba los libros de la biblioteca en el Mendel Catholic Prep School.
La Iglesia Católica Argentina se fue convirtiendo en los últimos años en uno de los polos de poder que más resistencia opone a las políticas del libertario Javier Milei. Acompaña las marchas de los jubilados todos los miércoles; reclama por fondos para alimentación, educación y salud; presionó a los diputados y a la Casa Rosada para que aprueben un proyecto de alivio y reconocimiento económico e institucional para las personas con discapacidad; y ahora –al amparo de la llegada del Papa León XIV busca un objetivo difícil pero no imposible: que el Senado saque del cajón adonde lo enterró el proyecto para regular la publicidad del juego en internet y lo convierta en ley. Algo que el gobierno de Milei resiste desde hace años.

La Comisión Episcopal de Pastoral Social envió una carta diez días atrás a cada uno de los senadores y también a la vicepresidenta Victoria Villarruel remarcando que es «impostergable» el tratamiento del proyecto de ley de prevención de la ludopatía y regulación de los juegos de azar. «Hace más de dos años que venimos alzando nuestra voz junto a las Pastorales Sociales de todo el país. En julio de 2024 lo expresamos con claridad: Apostar no es un juego. Advertimos entonces sobre una realidad que crecía de manera preocupante y que afecta especialmente a niños, adolescentes y jóvenes», subrayaron los curas.
Para el gobernador de la provincia de Buenos Aires, el peronista Axel Kicillof, el Papa «representa una voz de enorme potencia» contra el individualismo que se promueve desde distintos sectores y «nos recuerda que no podemos acostumbrarnos a la injusticia, que no podemos naturalizar la crueldad y que en ninguna sociedad se puede construir sobre la base de la indiferencia o el abandono hacia los más débiles».
Con un discurso claramente antagónico al que pregona el modelo libertario del mandatario argentino Javier Milei, señaló que «el Papa pone en el centro del debate los grandes problemas de nuestro tiempo: la desigualdad, la pobreza, la exclusión, la violencia, la dignidad del trabajo, pero también los desafíos de un desarrollo tecnológico que no puede avanzar a costa de deshumanizar a las personas». «Su mensaje es profundamente actual: el progreso económico, científico y tecnológico solo puede llamarse progreso si mejora la vida de las personas», señaló. «Si deja millones afuera, si concentra las riquezas y multiplica la exclusión, no es verdadero progreso», añadió.
*Sociólogo y analista internacional, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)