El FMI ofrece ayuda a Ucrania a cambio de ajustes neoliberales

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El Fondo Monetario Internacional le ofreció ayuda a Ucrania, que podría sumar créditos por 27.000 millones de dólares, a cambio de que implante duros programas de recortes neoliberales.

Télam

«El apoyo financiero de la comunidad internacional que el programa (de ajustes económicos) abrirá asciende a 27.000 millones dólares en los próximos dos años», dijo el FMI en un comunicado.

En otras palabras, las tradicionales reformas económicas exigidas por el FMI, que dará la patada inicial aportando un crédito contingente de entre 14 y 18 millones de dólares, permitirá liberar la ayuda de Estados Unidos y de las potencias nucleadas en la Unión Europea.

Pero para eso, Ucrania, inmersa en una severa crisis de financiera, debe adoptar «un programa de medidas sólidas y de gran alcance orientado a estabilizar la economía y crear las condiciones que permitan un crecimiento sostenido», subrayó el organismo internacional en su comunicado.

La crisis de Ucrania se desató cuando las protestas populares, respaldadas por los gobiernos occidentales, lograron la caída del gobierno promoscovita del presidente Viktor Yanukovich e instalaron en Kiev a Alexandr Turchinov, un ferviente partidario de la UE.

La secesión de la península de Crimea y su reincorporación a la Federación Rusa no hizo más que profundizar la crisis en este país que vive de producir carbón y acero, exportar granos y transportar buena parte del gas que Europa compra a los rusos, que en total suma unos 5.000 millones de dólares mensuales.

La reacción de Ucrania ante el anuncio del FMI no se hizo esperar.

«Ucrania está al borde de la quiebra económica y financiera», dijo el primer ministro, Arseni Yatseniuk, para explicar ante el Parlamento por qué hay que ceder a los condicionamientos del FMI.

«La economía ucraniana caerá este año un 3%, pero sólo en el caso de que aprobemos el paquete de leyes presentado por el gobierno. En caso contrario, pronosticamos la quiebra y una caída del 10%» del producto bruto interno (PBI), dijo Yatseniuk a los diputados de la Rada Suprema (Parlamento).

El premier adelantó que el país, que ha sufrido una fuerte devaluación de la moneda en los últimos meses, enfrentará una inflación de entre un 12 y 14%, «según las medidas que se tomen».

Entre las medidas más duras están un aumento del 100% de los impuestos y las tarifas de hidrocarburos a los grandes monopolios y la suspensión de las devoluciones del IVA en efectivo a las empresas a cambio de bonos como forma de inyectar liquidez en las arcas gubernamentales.

Junto con estas medidas, de obvio impacto social por su repercusión en el empleo, Ucrania también a reducirá en un 10% el número de empleados estatales de forma casi inmediata y otro 20% más adelante, cuando se aprueben reformas constitucionales que eliminarán algunas administraciones estatales.

Antes de presentar estos proyectos al Parlamento, Kiev había endulzado su relación con el FMI estableciendo por adelantado políticas que el organismo considera claves en todo programa de austeridad.

El miércoles, Ucrania anunció un alza del 50% en el precio local del gas y prometió eliminar el resto de los subsidios de energía para el año 2016.

«No tenemos otra salida. Nos vemos obligados a subir las tarifas energéticas para no caer en la quiebra», explicó Yatseniuk, quien recordó que el precio que paga su país por el gas ruso se duplicará el 2 partir de abril.

Finalmente, el primer ministro prometió el premio que los ucranianos recibirán ante semejante esfuerzo.

«Si votamos estas medidas, en un mes recibiremos fondos de estabilidad del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo, el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo y el Banco Mundial», subrayó Yatseniuk.

Estas exigencias del FMI fueron las que rechazó en noviembre el entonces presidente Yanukovich, lo que lo obligó a suspender la asociación de Ucrania con la Unión Europea y desató las protestas que terminaron derrocándolo el pasado 22 de febrero.