El agua es vida
1. El agua cubre más del 70% de la superficie del planeta, aunque en total equivale a la milésima parte de la masa de éste. Entre sus subproductos, la vida. Ésta surgió de los océanos, sin romper nunca la dependencia del agua. Los ríos aportan al mar todos los desechos de la tierra, entre ellos la sal, que los hace impotables para quienes los abandonaron. Sólo un 2,5% del agua es dulce. De esta modesta fracción dependemos todos.
2. Nuestro cuerpo contiene un 90% de agua. Hay quien resiste ayunos de un mes; no es posible subsistir más de seis días sin agua. Un cálculo aproximado revela que producir un kilo de carne requiere unos 6 de vegetales y 15.000 litros de agua. Provechoso entretenimiento resultaría saber las magnitudes exactas que requieren la producción de un vestido, un palacio, una muralla, un arma.
3. Cada modo de producción tiene su manera de tratar el agua, que se parece a la forma en que trata a los humanos. La vida vegetal, animal y humana tiende a concentrarse en los humedales; las primeras civilizaciones, en el curso de los ríos. Su aprovechamiento mediante represas, canales y acequias sustenta las grandes poblaciones de Mesopotamia, Egipto, la India, China, Tenochtitlán. Del excedente económico de los cultivos brotan las más complejas formas de la cultura.
4. El modo de producción capitalista redujo al hombre a mercancía, y trata de hacer lo mismo con las aguas. Aprovechó la abundancia del uno y las otras para explotarlos inmisericordemente; a ambos los envileció y contaminó. En su Diccionario del siglo XXI, predijo Jacques Attali que las guerras de esta centuria serían por el agua. Quien lo dude, puede observar cómo la mayoría de los ríos europeos, y gran parte de los del Asia, están defendidos por complejas maquinarias militares capaces de aniquilar el mundo.
Desde hace siglos los imperios flanquean las desembocaduras de los grandes cauces de agua con bases que les permitirían dominar el interior: desde los tiempos clásicos enclaves en las bocas del Nilo; Shangai en la salida del Río Amarillo; Cartagena de Indias cerca del Magdalena; Manhattan en el desaguadero del Hudson; Trinidad frente al Delta del Orinoco; las Malvinas en las cercanías del Río de la Plata; el cinturón de bases alrededor de los ríos que nutren el Canal de Panamá.
5. El control sobre las riquezas del mundo requiere el de la vida, que es quien las extrae, distribuye y consume; y el control de la vida requiere el del agua. La privatización de ambas significa que caerán bajo el control del 1% de la población adulta mundial que en la actualidad posee más del 45% de la riqueza del planeta. Casi no hay poder que no haya intentado apropiarse del vital líquido. El capitalismo financiero dio el paso decisivo en tal sentido a mediados de diciembre de 2020, cuando los títulos de derecho al uso del líquido cotizaron en la Bolsa de Wall Street a 486 US$ por un millón 233 litros en el “Indice del Agua Nasdaq Veles California”, del grupo CME.
En las experiencias conocidas hasta ahora, los capitalistas han utilizado el control de los
6. El Tercer Mundo posee la mayor parte de los recursos del planeta; América Latina tiene cinco veces más agua per cápita que Asia Oriental (https://blogs.worldbank.org/es/opendata/siete-cosas-que-tal-vez-no-sepa-sobre-el-agua). La rebatiña se desata sobre Nuestra América. Quien lo dude, recuerde que en 1993 el estado mexicano de Aguascalientes privatizó el servicio del agua a favor de una empresa que aumentó la tarifa en 170% y a pesar de ello debió ser rescatada por el Fisco (Torregrosa et al., pp. 37-38 y 41-44).
En Buenos Aires, la empresa Aguas Argentinas incrementó las tarifas 88,2% entre 1993 y 2002, periodo durante el cual la inflación aumentó apenas 7,3%. En Tucumán, en 1993 se otorgó una
En Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías vetó una Ley Orgánica de la Hacienda Pública Estadal que permitía privatizar ríos, lagos y lagunas por mayoría de una Asamblea Legislativa estadal. Alrededor del Acuífero Guaraní, la mayor reserva subterránea de agua dulce del mundo, situada en la Triple Frontera de América del Sur, se han situado estratégicas bases militares estadounidenses que permitirían su control en caso de disputa.
7. Sobre estas desdichadas experiencias concluye José Esteban Castro que “El análisis del proceso de privatización de los servicios de agua y saneamiento en América Latina revela que éste fue producto de decisiones orientadas por la ideología neoliberal y no el resultado de la búsqueda de una solución efectiva a la crisis del sector. Esta estrategia, además, ha ignorado la evidencia histórica que demuestra que la universalización de estos servicios en Europa y Estados Unidos fue consecuencia de una acción decisiva del Estado.
Pero aunque el enfoque privatizador ha fracasado, las transformaciones institucionales y políticas que se pusieron en marcha continuarán afectando la capacidad de los gobiernos de la región para superar la crisis de estos servicios esenciales” (Nueva Sociedad 207, Enero – Febrero 2007, ISSN: 0251-3552).