Decenas de funcionarios de Trump con fortunas de más de 100 millones

Mirko Trudeau y Beverly Fanon-Clay

 

Collage: Jeff Bezos, Elon Musk, Donald Trump, Mark Zuckerberg y Sundar Pichai (de izquierda a derecha)
Magnagtes tecnológicos: Jeff Bezos, Elon Musk, Donald Trump, Mark Zuckerberg y Sundar Pichai

La cantidad de personas con un patrimonio de al menos 100 millones de dólares que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha nombrado para formar parte de su administración es más de cuatro veces el total combinado de los tres presidentes anteriores, según un informe del grupo defensor de los consumidores Public Citizen.En total, 57 colaboradores en el gobierno de Trump poseen un patrimonio de al menos 100 millones de dólares, incluidos 17 embajadores y 40 en cargos de alto nivel en todo el Poder Ejecutivo.

La cifra supera por más de cuatro veces el total combinado de las tres presidencias anteriores -George W. Bush, Barack Obama y Joe Bideny reabre el debate sobre conflictos de interés, política económica y representación social en Washington. El relevamiento incluye a17 embajadores y a otros 40 funcionarios de alto nivel dentro del Poder Ejecutivo. También muestra que 8 de los 23 integrantes del gabinete de Trump entran en la categoría de ultrarricos, un dato que refuerza el perfil empresario y patrimonial de su segunda presidencia.

El modelo económico dominante en los países occidentales conduce a una acelerada concentración de la riqueza en manos de muy pocas personas. Se ha consolidado una nueva categoría social, los ultrarricos o milmillonarios, que además han conseguido eludir el pago de una parte de sus impuestos mediante infinidad de mecanismos, en algunos casos legales. Un estudio de Oxfam Intermón, Un impuesto al patrimonio para el siglo XXI,  ofrece una radiografía de la desigualdad elocuente. “Actualmente, el 1% más rico posee más riqueza que el 95% de la población mundial.

Los gigantes tecnológicos estadounidenses, liderados por Palantir, propugnan una nueva era, con la IA al mando y Trump como su errático timonel. En su reciente visita a Pekín, el presidente estadounidense, Donald Trump, viajó con una corte de poderosos oligarcas de las mayores empresas tecnológicas de su país destinada a impresionar a sus anfitriones chinos. Aunque los frutos de ese viaje fueron magros,

Trump consiguió lanzar un mensaje clave: la alianza de las grandes empresas big tech con la Casa Blanca plasma el cambio de paradigma que asumió al llegar al poder en enero de 2025. Esto es, la economía y la política exterior deben supeditarse al supremacismo militar, religioso y de las élites en Estados Unidos, con las grandes corporaciones de la tecnología como punta de lanza de esta transformación y con un agudo sesgo ideológico.

Trump (derecha), encabeza una reunión de gabinete en la Casa Blanca

Multimillonarios en el gobierno

Basta con mirar el gabinete de Trump. Ocho de sus 23 integrantes encajan en esa categoría, en particular el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y la titular de Educación, Linda McMahon, magnate de la lucha libre profesional estadounidense.

Su riqueza, quizá sólo superada por su lealtad, ha sido un atributo apreciado por Donald Trump durante su segunda presidencia. El presidente, también multimillonario, ha descrito su inclinación a nombrar a ultrarricos como deferencia al éxito financiero. Sin embargo, Trump, quien debe su regreso a la Casa Blanca al apoyo de estadunidenses de ingresos medios y trabajadores atraídos por su promesa de bajar el costo de vida, enfrenta a un electorado mucho menos entusiasmado con su manejo de la economía de cara a las elecciones de noviembre.

Desde hace tiempo los presidentes han buscado el consejo de las personas más ricas del país y han recurrido a algunas de ellas para ocupar puestos administrativos de alto perfil. Del mismo modo, los presidentes suelen recompensar a partidarios ricos e influyentes con embajadas. Entre los ejemplos más notorios están los de Andrew Mellon, el magnate del aluminio, el petróleo y la banca que estuvo entre el puñado de personas más ricas del país en la década de 1920 y fue secretario del Tesoro con tres presidentes.

La tendencia de Trump a confiar en millonarios alimenta las dudas sobre la desigualdad y sobre los verdaderos intereses de su Gobierno en un país en el que la renta media asciende a 64.505 dólares, según la Oficina de Estadísticas Laborales. Los anteriores presidentes priorizaron el talento al dinero. El republicano George W. Bush solo tuvo a cinco miembros de su Gobierno con más de 100 millones de patrimonio, al igual que el demócrata Joe Biden.Obama solo nombró a tres millonarios durante su mandato como líder de la primera potencia mundial.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, Trump y el secretario de Comercio, Howard Lutnick

Entre los funcionarios de Trump con un patrimonio de al menos 100 millones de dólares figuran el subsecretario de Defensa, Stephen Feinberg, y la titular de la Administración de Pequeñas Empresas, Kelly Loeffler, así como el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el enviado especial Steve Witkoff, ambos con patrimonios de cientos de millones de dólares.

En comparación, las administraciones del republicano George W. Bush y del demócrata Joe Biden incluyeron cada una a cinco integrantes con un patrimonio de 100 millones de dólares o más. La del demócrata Barack Obama incluyó a tres, señala el informe. Un gobierno en el que abundan integrantes de la élite económica plantea problemas potenciales, afirmaron los autores del informe.

“Cuando la gente que lleva las riendas del gobierno proviene de manera abrumadora de las filas de los ultrarricos, ello deriva en incentivos perversos y corrupción, lo que lleva a preguntarse a qué intereses responden en realidad estas personas”, consideró Lisa Gilbert, copresidenta de Public Citizen.

Lutnick, secretario de Comercio, es uno de los personajes más controvertidos del Gobierno estadounidense. Tiene participaciones cruzadas a través de Cantor Fitzgerald en cientos de empresas de servicios financieros, bienes raíces, criptomonedas, inteligencia artificial, tecnología, satélites, energía, juegos y otros campos que podrían suponer conflicto de interés por su cargo como secretario de Comercio. Lutnick aparece como uno de los personajes que visitó la isla caribeña del millonario Jeffrey Epstein. Sus declaraciones públicas explicando su relación con el explotador sexual, fallecido en una cárcel federal mientras esperaba juicio, resultaron contradictorias.

La secretaria de Educación, LindaMcMahon, por su parte, tiene un emporio de entretenimiento, entre los que figura World Wrestling Entertainment (WWE), el mayor grupo de lucha libre del mundo, y tiene participaciones en Ultimate Fighting Championship (UFC), la otra gran organización de lucha, a través del grupo TKO.

Trump y Musk

Lutnick,  McMahon y el subsecretario de Defensa, Stephen Feinberg, uno de los fundadores de Cerberus, uno de los mayores fondos de inversión del mundo. Estos tres acumulan una fortuna de más de 1.000 millones de dólares. Lutnick tiene participaciones cruzadas a través de Cantor Fitzgerald en cientos de empresas de servicios financieros, bienes raíces, criptomonedas, inteligencia artificial, tecnología, satélites, energía, juegos y otros campos que podrían suponer conflicto de interés por su cargo. Y aparece como uno de los personajes que visitó la isla caribeña del millonario Jeffrey Epstein.

El estudio de Public Citizen tampoco recoge el papel de Elon Musk en el Gobierno estadounidense. El fundador de Tesla y SpaceX es el hombre más rico del mundo con una fortuna estimada de casi un billón de dólares. Durante los primeros meses del regreso de Trump a la Casa Blanca, l puso al frente de la Oficina de Eficiencia Gubernamental (DOGE, en sus siglas en inglés), para recortar gasto público y despedir a miles de funcionarios. Durante ese tiempo, Trump llegó a publicitar los coches de Musk en los jardines de la Casa Blanca.

“Estas personas tienen enormes conflictos de intereses financieros y es más probable que gobiernen en función de sus propios intereses económicos personales que de los intereses vitales del público estadounidense”, declaró Douglas Pasternak, investigador de Public Citizen. Y agregó: “La magnitud y la profundidad de la brecha económica que cuantificamos en este informe, que identifica a 57 multimillonarios en puestos clave de nuestro gobierno y al frente de al menos diez agencias federales cruciales, debería ser motivo de profunda preocupación para cualquiera que se preocupe por el bienestar de nuestra democracia”.

Los negocios de Trump 

El informe se publica pocas semanas después de que se conociera que Trump ha obtenido unos beneficios de cerca de 2.200 millones en negocios relacionados con las criptomonedas durante el año pasado. Trump tiene una fortuna estimada de 6.800 millones de dólares, según cálculos elaborados por Bloomberg.

La nueva dinastía política de EE.UU: Así es la familia de Donald Trump

La sucesión de informaciones que vinculan los negocios familiares de Trump con algunas de las decisiones de su Administración ha suscitado numerosas preguntas sobre los principios éticos de su gobierno. “Dejo que mis hijos administren el fideicomiso (donde ha depositado sus negocios)”, dijo hace unas semanas en una entrevista en Punchbowl News. Los hijos y el yerno de Trump, Jared Kushner, lo acompañan en el avión presidencial, el Air Force One, en muchos de los viajes diplomáticos que realiza Trump como presidente, en busca de oportunidades de negocios.

“Ni siquiera les hablo, nunca les hablo de estas cosas. Si quieren involucrarse, ya sabes, no están involucrados en el gobierno. No les hablo del gobierno. No les he hablado de mucho más que de decirles: “Los quiero, hijos”. Ya sabes, son buenos chicos, pero, eh, no queremos que China se apodere de las criptomonedas», dijo. Sin embargo, los negocios de sus hijos han florecido enormemente desde que él ocupa el Despacho Oval.

Como parte de los actos de celebración del 250 aniversario de la declaración de independencia de Estados Unidos de la corona británica, el 4 de julio de 1776, Trump celebró en los terrenos de la Casa Blanca un campeonato de UFC que escandalizó a muchos estadounidenses que no vieron con buenos ojos que la residencia presidencial, uno de los símbolos de la democracia del pueblo estadounidense, se convirtiera en vestuario de luchadores. Durante el acto, Trump aprovechó para promocionar la criptomoneda de su emporio familiar.

 

*Analistas estadounidenses del Centro Latinoamericano de Análisis Etratégico (CLAE)

 

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