Cerimedo y la cara sucia del tecnofascismo sudamericano
Aram Aharonian
Hasta hace unos años, Fernando Cerimedo no existía ni como actor de reparto entre las primeras líneas del mundo político: quizá fue Javier Milei quien lo mandó al estrellato (o viceversa). Quien acabaría siendo un gurú de las derechas radicales latinoamericanas no destacaba en las redes sociales en Argentina, ni siquiera en momentos en que Twitter, plataforma que, al crecer en audiencias, convertía temas de conversación en asuntos de agenda pública, en movilizaciones masivas y terremotos políticos.
Por decisión del Juez boliviano Wilson Espada, se aplicó la pena máxima de detención preventiva, de 180 días, a Fernando Cerimedo a quien se acusa del intento de homicidio de su ex pareja Nadia Beller. A las denuncias de la víctima se sumaron el secuestro de mensajes de chat del acusado que lo comprometen: Uno de ellos que fue dirigido a un tal ECK dice: “Nos vendió Nadia. O la eliminamos o estamos jodidos. ¿Conocés a alguien que pueda hacer ese trabajo?”. Según el expresidente Evo Morales, ECK es Erik Correa Gonzalez, Jefe de Inteligencia del gobierno de Rodrigo Paz, presidente de Bolivia.
La celeridad con que actuó la policía que detuvo a Cerimedo cuando trataba de abordar un avión con destino a Buenos Aires, y la decisión del juez de allanar inmediatamente su domicilio donde se encontró una granja de bots, y mucho dinero en efectivo, concurdan con el rápido posicionamiento del vicepresidente de Bolivia, Edman Lara, abogado y exoficial de la policía, en conflicto con el presidente Paz.
Desde que se conoció el intento de asesinato de Nadia Beller, pareja de Cerimedo, Lara empezó a dar conferencias de prensa exigiendo un rápido esclarecimiento de los hechos y contestándole al presidente argentino Javier Milei que salió a respaldar a Cerimedo, uno de sus asesores estrella.
Nadia Beller denunció que Rodrigo Paz y Cerimedo eran socios en maniobras de contrabando de combustible, mensaje que enchastra al presidente boliviano que no puede ocultar su relación con el “experto comunicacional” argentino. Pero ocurre que Cerimedo, que fue el fundador de la Derecha Diario, no solamente tenía relación con el presidente boliviano y Javier Milei: estuvo involucrado en el intento de golpe de Estado en Brasil para evitar que asumiera Lula y en las últimas elecciones en Honduras, donde intervino activamente la CIA para asegurar a Masry Asfua como presidente.
Beller volvió a denunciar en Facebook que el atentado en su contra fue un “crimen de Estado” y reclamó respuestas a las autoridades bolivianas por un episodio ocurrido durante su internación: vinculó imágenes tomadas el día del ataque con una fotografía que había difundido posteriormente de un hombre que, según su relato, intentó ingresar a su habitación en la Clínica Las Américas, donde permanecía internada. En las fotografías del día del atentado aparece un hombre con campera amarilla, jean desgastado y zapatillas blancas, una vestimenta que coincide con la de la persona que posteriormente se presentó en el hospital.
La desinformación
Al “asesor” argentino se lo ha presentado como un operador oscuro, experto en campañas sucias, manipulador de cuentas falsas y de granjas de trolls y hábil en el manejo de la desinformación. Más que negar las acusaciones, Cerimedo las minimiza, las resignifica: le importa su reputación y sale a defenderla en la arena pública (a fuerza de cartas documento, de reclamos de rectificación, de exigencia de derecho a réplica en medios de comunicación privados) cuando está en desacuerdo con alguna afirmación.
El escándalo ya repercute en otras partes de la región donde actuó Cerimedo, a quien la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, señaló como parte de «redes de la derecha internacional que busca influir en todos los países».
En Brasil, el Supremo Tribunal Federal lo investigó como presunto integrante de una organización creada para atacar al sistema electoral y realizar acusaciones falsas de fraude en 2022, pero finalmente esas acusaciones no se transformaron en una imputación formal. «La desinformación sobre el supuesto fraude electoral de Brasil fue el final para Bolsonaro, pero le sirvió de empujón a Cerimedo.
A esta alturas está claro que los partidarios de Bolsonaro están preparando el terreno para impugnar nuevamente los resultados electorales. Flavio Bolsonaro –el candidato para enfrentar a Lula da Silva- siguió los pasos de su padre y se reunió con embajadores en Brasilia para difundir información falsa sobre las máquinas electrónicas de votación. Dos días después, su hermano Eduardo hizo una transmisión en directo con Fernando Cerimedo experto conspirador argentino contra la democracia en Latinoamérica.
En Bolivia, el ¿nuevo gurú? de la derecha regional apoyó al libertario Jaime Dunn, quien al final se bajó de la carrera presidencial, pero dejó bien parado a Cerimedo: Numen, que identifica a su consultora, es el nombre de una academia de formación en estrategias digitales y políticas, de la que egresó Catalina Paz, hija del actual presidente boliviano y encargada de redes sociales de su padre durante la campaña electoral.

Cerimedo afirmó que asesoró a Rodrigo Paz en la segunda vuelta electoral a pesar de que “no podría haber pagado por mis servicios, que son muy caros”. Tras las elecciones, se transformó en su principal asesor.
El vicepresidente boliviano Edman Lara, un expolicía que entró en colisión con Rodrigo Paz apenas ganaron las elecciones, se delindó del escándalo y señaló que Cerimedo es el asesor personal del presidente, quien lo contrató en la segunda vuelta electoral: “es un tipo maquiavélico capaz de todo (…) ha intentado moldearme a su manera, pero yo nunca lo he dejado”.
La defensa de Cerimedo, a cargo de la abogada Margarita Arce, sostiene que fue un «autoatentado» planificado por la propia Beller. Pero ella, recuperándose en la Clínica Las Américas de Santa Cruz de la Sierra, – embarazada de cuatro meses, presuntamente de Cerimedo – dijo al diario argentino Clarín que su expareja le mandó sicarios porque ella “podía contar todo lo que sabía”, principalmente su rol como consultor en el gobierno boliviano, que no estaba blanqueado.
También aseguró tener pruebas de presuntos negocios irregulares de Paz y su familia y que Cerimedo filtró los audios en los que Diego Spagnuolo, exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), denunciaba que la hermana del preidente y Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei,dirigía un esquema de corrupción. También acusó a Cerimedo de ser “agente de la CIA” y mencionó explícitamente maniobras de lavado de dinero.
Nueva Sociedad califica a Cerimedo como “El encantador de serpientes de las nuevas derechas latinoamericanas”. El fundador del portal de fake news La Derecha Diario era uno de los principales asesores de Rodrigo Paz y había sido clave en las campañas de otros ultraderechistas: Jair Bolsonaro en Brasil, Javier Milei en Argentina y Nasry Asfura en Honduras.
Añade que el asesor también fue pieza crucial del ataque bolsonarista al Planalto en enero de 2023, ya que meses antes, en un live desde Buenos Aires, había afirmado sin pruebas que ciertas urnas electrónicas favorecían a Lula. Cerca de 400.000 personas vieron la emisión antes de que el Tribunal Electoral de Brasil exigiera que se la diera de baja. Fue mencionado como “co-conspirador” en la investigación del intento de golpe, pero no se lo llegó a procesar.
La periodita Soledad Vallejos, recuerda en ese portal que no hay que subestimar al consultor, que hoy “juega en otra liga”. “Es representante en Latinoamérica de Eyes Over y Campaign Nucleus, las firmas del consultor digital y asesor político Brad Parscale, antiguo asesor de la campaña de Trump” (ahora Parscale trabaja para el gobierno de Israel “envenenando” a los chatbots de inteligencia artificial para que nieguen el genocidio).

Mientras, la revista británica The Economistlo lo había llamado “el hombre de MAGA en Latinoamérica” a fines del año pasado. En The Intercept Brasil, João Filho llamó a Cerimedo “el Steve Bannon latino” y afirmó que su arresto “tendrá un impacto en la campaña de Flávio Bolsonaro”. “Los golpistas pierden a un aliado fundamental para manipular la opinión pública en redes sociales y cuestionar la credibilidad de las máquinas de votación electrónica”, agregó.
Nadia Beller le dijo al diario argentino Clarín que su expareja le mandó sicarios porque ella “podía contar todo lo que sabía”, principalmente su rol como consultor en el gobierno boliviano, que no estaba blanqueado. También aseguró tener pruebas de presuntos negocios irregulares de Paz y su familia y que Cerimedo filtró los audios en los que Diego Spagnuolo, exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), denunciaba que Karina Milei dirigía un esquema de corrupción. También acusó a Cerimedo de ser “agente de la CIA” y mencionó explícitamente maniobras de lavado de dinero.
Las milicias del tecnofascismo
Hace unas semanas, El País de España publicó dos extensos reportajes dedicados a la figura de Elon Musk. En ambos textos se describía con detalle su trayectoria empresarial. Se analizaba su influencia sobre la industria tecnológica global y se destacaba su capacidad para alterar mercados, gobiernos y formas de comunicación.

Sin embargo, resultaba llamativo que apenas se mencionara o quedaran directamente invisibilizadas su ideología de extrema derecha, su apoyo a fuerzas neofascistas en distintos países, su utilización de las redes sociales para amplificar discursos de odio y la difusión de sus narrativas xenófobas que alentaron los pogromos racistas de Belfast y hoy trata de que la región se llene de gobiernos libertarios, fascistoides.
Más allá de la discusión concreta sobre cada caso, ambos ejemplos ilustran un fenómeno más amplio: la creciente convergencia entre poder económico, poder militar, poder tecnológico, poder mediático y poder político. Ese fenómeno puede describirse mediante un concepto cada vez más utilizado en la investigación y los movimientos sociales: el tecnofascismo.
El nuevo escándalo de Cerimedo confirmaría la existencia de una red transnacional de influencia que combina milicias digitales, violencia y corrupción. Los brasileños quierem saber si los servicios que presta son pagados por la familia Bolsonaro. Dado el historial de Cerimedo, no parece razonable pensar que estas valiosas consultorías se realicen únicamente por motivos ideológicos.

¿Podría haber recibido dinero del oscuro fondo creado por el abogado de Eduardo Bolsonaro en Estados Unidos, el mismo que se utilizó para recibir los millones del banquero Daniel Vorcaro, supuestamente destinados a la producción de la película «Dark Horse»?
Existe un proyecto internacional en marcha para desestabilizar las democracias, del cual Cerimedo es una figura clave. Este es un caso que ni los medios de comunicación ni las autoridades brasileñas pueden olvidar. Cerimedo está en prisión, Nadia está denunciando los hechos y las piezas de un rompecabezas transnacional comienzan a encajar. Si alguien cuestiona la relación de la familia Bolsonaro con el argentino, es casi seguro que las cosas se pondrán feas, señala Intercept Brasil.
*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)