Caso Saab: Estados Unidos sigue jugando sus cartas

La noticia de la extradición del empresario y diplomático Alex Saab desde Cabo Verde a los Estados Unidos tiene como consecuencia inicial y directa la suspensión hasta nuevo aviso del diálogo entre el gobierno venezolano y la oposición destituyente, que debía tener por estas horas otra rueda de conversaciones en México.

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Marcos Salgado | 

El sábado 16 de octubre, cuando todavía el avión del Departamento de Justicia de los Estados Unidos procedente de Cabo Verde con Alex Saab a bordo no aterrizaba en Miami, el jefe de los negociadores por el gobierno, Jorge Rodríguez, ya anunciaba la ausencia en la rueda del diálogo, a la que habían sumado a Saab como integrante de la delegación, hace algunas semanas. 

El domingo, el presidente Maduro dijo que la decisión que él había tomado la decisión del faltazo y ratificó la denuncia del gobierno sobre la situación de Saab: se trata no de una extradición sino de un “secuestro” por parte de los Estados Unidos, que busca torpedear el diálogo y las elecciones del 21 de noviembre que marcarían el regreso de toda la oposición a la vía de los votos, por primera vez desde 2015. 

En un acto en la Plaza Bolívar, donde la esposa de Alex Saab leyó una carta de su marido, se calificó la acción de los Estados Unidos con la anuencia del gobierno saliente de Cabo Verde como un “segundo secuestro” de Alex Saab. Los abogados de Saab, aseguraron que el traslado de su defendido fue subrepticio y cuando aún no se habían agotado todas las vías recursivas en la justicia de ese país. Además, la semana pasada se habían sumado varios pedidos de diferentes relatores de las Naciones Unidas para que se detuviera el proceso de extradición. 

La esposa de Alex Saab, Camila Fabri, durante un acto en Caracas.

Tampoco parece casual que el “segundo secuestro” de Saab, como lo llama Caracas, se haya dado apenas horas antes de las elecciones presidenciales en Cabo Verde, elecciones que ganó por amplio margen José María Nieves, ex primer ministro y candidato opositor, de tendencia más progresista que la actual administración, a la que ya había criticado por el caso Saab. 

El gobierno de Cabo Verde dio la espalda a reclamos de Naciones Unidas y especialmente del Tribunal de Justicia de la Comunidad Económica Estados Africanos, que en marzo último falló contra la extradición de Saab a los Estados Unidos.  En estos meses también Rusia y China reclamaron contra la detención de Saab, alegando que Estados Unidos violaba los acuerdos de protección de funcionarios diplomáticos, sentando un grave precedente. 

Así, Washington jugó con éxito una última carta a último momento y logró subir a Saab al avión rumbo a su territorio, donde ahora enfrentará una acusación fiscal ante un Tribunal de Miami por ocho cargos de lavado de dinero a través de Estados Unidos, por una suma de alrededor de 350 millones de dólares. La acusación fiscal dice que Saab lavó dinero provenientes de negocios con el Estado venezolano, en la construcción de viviendas y la compra de alimentos para los sistemas de distribución del Estado dentro de Venezuela. A partir de esto, la prensa hegemónica siguió puntillosamente un guión donde se afirma que Saab es un “testaferro” del presidente Nicolás Maduro, aunque de esto no se diga nada en la acusación fiscal. 

El jefe negociador por el gobierno, Jorge Rodriguez, confirma suspensión del diálogo con la oposición.

Esta, se sabe, es una estrategia común, se hecha a rodar una calificación a través de la prensa, se la repite una y mil y tres mil veces, y se instala como una verdad, sin importar si tiene algún viso de realidad. La muletilla está instalada y hay quienes celebraron la llegada de Saab a Estados Unidos como una victoria, de esas que hasta ahora no han podido lograr en la arena interna de la política en Venezuela. Sueñan con un Saab que incrimine a Maduro. Será por eso que en la carta que se conoció de Saab inmediatamente después del vuelo a Miami, el empresario aclara que no tiene “nada que colaborar” con los Estados Unidos, y hasta advierte que no tiene “tendencias suicidas”, por si aparece muerto en su celda. 

Está claro que la causa contra Alex Saab en Miami es un teatro de operaciones, en el corto plazo más mediáticas que judiciales. También queda claro que esta extradición al límite muestra que a pesar del cambio de administración en la Casa Blanca, la posibilidad de una distensión con el gobierno de Caracas no existe, y que el camino del diálogo y de las elecciones de noviembre es difícil y tiene intereses fuertes apostando al fracaso.