Carlos Cherniak: El futuro incierto de la alimentación en América Latina después del coronavirus
Ana Llorente-Págin12|
Cuando la pandemia del covid- 19 todavía no ha terminado, muchos se preguntan qué será de ellos y de tanta gente que vive en otras partes del planeta, lejos de Europa, Estados Unidos o Rusia, que han acaparado la atención en estos meses. La desocupación y el hambre parecen ser dos consecuencias que se difundirán. ¿Cómo sobrevivirán los pobres del mundo?
¿Que debería hacer la ONU y las naciones para ayudarlos? A ésta y otras preguntas de PáginaI12 respondió Carlos Cherniak, diplomático de carrera y actual Representante argentino ante tres organismos de la ONU con base en Roma: FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), PMA (Programa Mundial de Alimentos) y FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola).
-El PMA estima que a causa de la pandemia, unos 265 millones de personas sufrirán gravemente el hambre a fines de este año. ¿Cuáles son los países que están más en riesgo?
–Los países con crisis humanitarias por conflictos, migraciones, desertificación, falta de alimentos (Yemen, Siria, Sudán del Sur, Etiopía, etc), están particularmente expuestos a los efectos de la pandemia. La pandemia de covid-19 afecta directamente los sistemas alimentarios a través de los impactos en la oferta y la demanda de alimentos, e indirectamente a través de la disminución del poder adquisitivo, de la capacidad de producir y de distribuir alimentos.
La mayoría de los países afectados por crisis alimentarias se encuentran en África subsahariana (Camerún, Gabón, Zambia, Botsuana, etc), donde hay ya 73 millones de personas, en crisis severa de alimentación según la ONU. Pero también en América Latina y el Caribe hay problemas.
– La Comisión Económica para América Latina y el Caribe CEPAL) estima que la pobreza en América Latina aumentará un 4,4 % en 2020, es decir un incremento de 29 millones de personas. ¿FAO concuerda?
Como consecuencia de la medidas de distanciamiento social adoptadas por la pandemia, los indicadores de FAO muestran que cerca de 10 millones de niños en Latinoamérica dejaron de recibir su ración diaria de alimentos, ya que los comedores escolares están cerrados.
Frente a este panorama, y según cómo evolucione la emergencia sanitaria a nivel local, FAO estima que podría haber un incremento de la inseguridad alimentaria en la región, lo cual lógicamente tiene una correlación con la pobreza.
-¿Cuál será el impacto económico de la crisis del coronavirus en América Latina?
–Es difícil poder calibrar cuál será el impacto económico de la covid- 19 en América Latina, ya que se trata de un escenario dinámico, donde entran en juego diferentes variables que tienen que ver con lo que ocurra en otras regiones del mundo. Por ejemplo, en marzo el Banco Mundial estimaba que el PBI (Producto Bruto Interno) global podría caer entre 1 y el 1,5%.
Según FAO, los países del denominado “corredor seco” (Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala) y los del Caribe, podrían enfrentar una situación difícil, ya que son importadores netos de alimentos. Una porción importante de las divisas para pagar esas importaciones dependen de la actividad turística que se ve drásticamente reducida.
–Se dice que las medidas para controlar la difusión de la pandemia, como el distanciamiento, han perjudicado la producción agrícola y han generado mucho desempleo y agravado el hambre. ¿Es así?
–Las medidas de distanciamiento social tienen diferente incidencia según el sector productivo del que se trate. Por ejemplo, productos básicos como trigo, maíz, soja, que dependen del capital intensivo (es decir maquinarias agrícolas), según FAO no han sufrido grandes desequilibrios y los niveles cosechados son normales.
Sin embargo los bienes que requieren mano de obra intensiva (frutas o verduras), han mostrado signos de estrés no sólo en su producción sino también en el transporte, dado que son bienes “frágiles” que necesitan transporte veloz y cadenas de frío seguras. Según FAO por ahora el sector del agro se mantiene activo, por lo tanto las causas del desempleo se podrían explicar mejor por la caída de actividades como turismo, servicios gastronómicos, empleos informales, etc.
En cuanto a estimaciones de hambre, FAO conjuga sus proyecciones con el nivel de caída del PBI global. Por ejemplo, si se mantiene la estimación de una disminución del 5% en el PBI mundial como se dice, unos 38.2 millones de personas ingresarían en situación de desnutrición (fase más grave del hambre). No hay que olvidar que ya existen 820 millones de personas en situación de hambre que, según la gravedad, encuentran dificultades medias o críticas para acceder a los alimentos.
– Según usted ¿cuáles son y serán las consecuencias a nivel agrícola de la crisis del coronavirus?
-Los productos que dependen de mano de obra intensiva serán aquellos que experimenten mayores dificultades a raíz del distanciamiento social y las complicaciones logísticas (Ej. transporte aéreo). De acuerdo con estimaciones de FAO países como Chile, Perú o Ecuador, experimentarían una disminución de sus exportaciones.
-¿Qué está haciendo FAO, PMA, FIDA para ayudar a los países en crisis alimentaria por la covid-19?¿Qué deberían hacer los países miembros de la ONU?
–Los tres organismos especializados de Naciones Unidas con sede en Roma -FAO, FIDA y PMA-, ante las cuales represento al país, están muy activos y comportándose a la altura del actual desafío. La FAO está reforzando sus programas de asistencia contra el hambre y la malnutrición y, al mismo tiempo, monitoreando y alertando sobre la situación de la oferta y demanda de alimentos en el mundo.
El FIDA está reforzando los proyectos de asistencia a pequeños productores rurales y a la agricultura familiar. Y el PMA brinda asistencia alimentaria a las poblaciones más vulnerables que hoy son más de 90 millones de personas. Respecto a lo que pueden hacer las naciones, es imprescindible terminar con todo tipo de conflictos, porque generan más desplazados, más migrantes forzados, más hambre y más inseguridad alimentaria.
Es esencial reforzar el multilateralismo, la coordinación y la solidaridad. Creo que en este sentido, el comportamiento que está teniendo la Argentina es ejemplar. Como país exportador neto de alimentos y commodities ha sostenido la cadena productiva sin interrupciones, y ello resulta esencial para evitar agravar la inseguridad alimentaria global.
*Corresponsal del diario argentino Página12 en Roma.