Biblias y bots en la campaña de Flavio, mejoras laborales en la de Lula

Un resultado electoral incierto en Brasil

Juraima Almeida

Biblias y ‘bots’, las armas de Bolsonaro para ganar a Lula en unas elecciones clave para la izquierda latinoamericana. Lula conserva una ventaja entre los hogares con menos ingresos, pero el avance de su rival amenaza con romper la tradicional conexión entre clase social y voto progresista.

A pocos días de las elecciones presidenciales en Brasil, el resultado electoral es absolutamente incierto, con un persistente empate técnico, y la ligera ventaja del ultraderecbhista  Flávio Bolsonaro se ve amenazada por el reciente mejor desempeño del presidente porogresista Lula da Silva, especialmente entre los jóvenes. Tras la conmoción de los resultados de la primera vuelta, activistas de izquierda y centroizquierda salieron a las calles en una gran movilización, que parece haber atraído  a un segmento de votantes independientes.

Brasil ingresa mañana domingo en la última semana de campaña para la segunda vuelta electoral del 25 de octubre, que definirá quién será el próximo presidente. El promedio de las encuestas marcan que Flávio Bolsonaro tiene una ventaja de dos puntos porcentuales sobre Lula, aunque aclaran que está dentro del margen de error, alimentando la incertidumbre electoral.

Lula anunció ese mismo jueves que impulsará una enmienda constitucional para ofrecer transporte público gratuito los fines de semana para que los trabajadores aprovechen sus días libres para pasear y “ser felices”, después de que el Congreso aprobara reducir la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas. La propuesta hace parte de una serie de medidas electorales anunciadas por Lula en las últimas semanas con la intención de repuntar en las encuestas, que abarcan desde ayudas para los sectores más pobres y subsidios a los combustibles hasta beneficios para taxistas y pequeños empresarios. La medida, impulsada por Lula, es uno de los cambios más importantes en las reglas laborales del país desde la Constitución de 1988 y una gran victoria de cara al balotaje.

Lula ha devuelto la campaña al bolsillo. El Senado aprobó el miércoles 14, en primera votación, la reforma constitucional que acaba conla escala 6×1—seis días de trabajo y uno de descanso— y rebaja la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales sin recorte salarial. Bolsonaro, que la había tachado de oportunista, anunció su voto a favor la víspera, después de que Lula le retara a «apretar el botón del sí o del no».

El senador, mientras tanto, administra ventaja: suma el apoyo de diez gobernadores frente a los cinco del presidente y ha volcado su agenda en bastiones como Rio Grande do Sul. Allí obtuvo el 55,6% frente al 35,7% de Lula: casi 1,3 millones de votos de diferencia, más de la mitad de su ventaja nacional. Allí el riesgo no es perder, sino que sus votantes den la victoria por hecha y se queden en casa.El senador derechista brasileño y candidato presidencial por el Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, sostiene la bandera de Rio Grande do Sul durante un mitin en Largo Glenio Peres, en Porto Alegre, Brasil.

Brasil se encuentra políticamente fracturado, dividido en una polarización cristalizada entre el lulaísmo y el bolsonarismo, apuntando a dos futuros completamente diferentes en casi todos los ámbitos: respeto por las instituciones democráticas, independencia de la política exterior, conservación del medio ambiente y calidad de las políticas sociales, como lo demuestran las posiciones y la trayectoria política del presidente Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro.

La campaña de Flávio priorizó la búsqueda del apoyo de líderes —Ronaldo Caiado, Romeu Zema y Augusto Cury, que compitieron en la primera vuelta, y Michel Temer— y partidos políticos, formando un frente con Republicanos, União Brasil, PP, Novo y Podemos, además de la mayoría de las directivas del MDB. El resultado de ambas estrategias es impredecible: la movilización de los activistas es impresionante y atrae votantes, mientras que las acciones de los partidos con amplio alcance pueden dirigirse directamente a los votantes independientes e indecisos y a los conservadores que se abstuvieron en la primera vuelta. Sin embargo, la encuesta de Quaest muestra que los votantes que no votaron o emitieron un voto en blanco en la primera vuelta tienen una mayor preferencia por Lula (43%) que por Flávio (38%).

El Tribunal Superior Electoral de Brasil ha ordenado a Meta, empresa matriz de Instagram, Facebook y WhatsApp, que adopte medidas inmediatas para garantizar un tratamiento igualitario a las campañas de Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. La segunda vuelta de las elecciones presidenciales en el país se disputará el próximo 25 de octubre. La decisión judicial estipula una multa diaria de 500.000 reales, unos 87.000 euros, en caso de incumplimiento.

La campaña presidencial de Bolsonaro pagó 600 mil reales (118 mil dólares) a una empresa que intentó venderle un sistema de inteligencia artificial para la manipulación política clandestina en elecciones, reveló  The Intercept Brasil. El pago fue transferido a Elytron, una firma de ciberseguridad que presuntamente ejecutaría una operación que incluía la recopilación de datos y la identificación de grupos de votantes con el fin de llevar a cabo actividades como “difundir rumores y desinformación, crear cuentas falsas en redes sociales y utilizar ‘técnicas de guerra sicológica’ para desacreditar a los oponentes”.

La firma, por su parte, afirmó que “repudia enérgicamente cualquier intento de asociar su nombre con la difusión de información falsa, el uso de deepfakes o la realización de operaciones clandestinas para manipular la opinión pública”.

*Investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)