Bernie Sanders: Es momento de actuar
Bernie Sanders
Estados Unidos destina actualmente más de un billón de dólares a gastos militares, en tanto unos 800 mil estadounidenses carecen de hogar, 85 millones no cuentan con seguro social o lo tienen limitado y millones de personas no pueden costearse las necesidades básicas de la vida.
Y este trágico asunto de gastar cada vez más en temas militares y dar la espalda a las familias trabajadoras y a los pobres no sólo ocurre en este país. Ocurre en todo el mundo, donde vemos incrementar los presupuestos militares mientras se pasan por alto las necesidades de personas que viven en la desesperación. Así pues, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, avanzamos en la dirección equivocada, y nuestra tarea es corregir el rumbo.
Por eso debemos continuar y acelerar nuestros esfuerzos para poner fin a la desastrosa guerra de Donald Trump en Irán, la cual ahora se extiende por la región. Debemos continuar hablando contra el gobierno extremista de Israel y contra el genocidio que ha cometido en Gaza, y de por qué nosotros en Estados Unidos debemos cesar toda ayuda militar al gobierno de Benjamin Netanyahu.
Debemos realizar protestas y trabajar con activistas de base en Rusia para poner fin a la desastrosa guerra de Vladimir Putin en Ucrania. Y debemos denunciar el persistente apoyo financiero y militar de Emiratos Árabes Unidos a las Fuerzas de Apoyo Rápido, que llevan a cabo una campaña de genocidio y destrucción en la guerra civil de Sudán.
En 2026 sería de esperarse que, después de miles y miles de años de guerra, la humanidad hubiera encontrado al fin una mejor manera de resolver conflictos que matarse unos a otros en guerras interminables. En un momento en que presenciamos esfuerzos en Estados Unidos y en otros países para clamar que la fuerza es correcta, que tenemos la fuerza y haremos lo que queremos, nuestra tarea es fortalecer a la Organización de Naciones Unidas (ONU) y asegurarnos de llevar los desacuerdos a la mesa de negociación y detener las matanzas en el mundo.
Nunca en la historia humana tan pocas personas han acumulado tanta riqueza y tanto poder. Aquí en Estados Unidos, el uno por ciento más rico posee más bienes que el 94 por ciento más pobre. La rápida transición hacia la oligarquía y el aumento exponencial en el ingreso y en la desigualdad de riqueza no es sólo un fenómeno estadunidense: ocurre en todo el mundo. En un país tras otro, lo que observamos son trabajadores asqueados y hartos de ver que los más ricos enriquecen más, mientras ellos batallan para llevar comida a la mesa y sufragar las necesidades básicas.
En vez de atender las causas de raíz de la crisis económica que enfrentan los trabajadores, los demagogos recurren a las antiguas, probadas y odiosas ideologías del racismo, el desprecio a los inmigrantes y la xenofobia. Cuando la gente sufre, alguien dice: oye, son los negros, los gays, los inmigrantes. Al hacer eso, saben exactamente cuál es su objetivo, que es desviar la atención de la ambición y el poder de los oligarcas que causan el tremendo dolor económico que presenciamos. Y ése es su objetivo.
La gente quiere un cambio, y ese cambio vendrá de los demagogos de derecha o de partidos políticos que adopten a un movimiento progresista de base que luche por una agenda favorable a la clase trabajadora.
Pero no sólo tenemos que preocuparnos de la oligarquía. La inteligencia artificial (IA) y la robótica son las tecnologías más transformadoras en la historia de la humanidad: tienen el potencial de eliminar decenas de millones de empleos. La IA amenaza la privacidad de virtualmente cualquier persona en el mundo por medio de la vigilancia en masa. Cada llamada que hacemos, cada sitio web que visitamos, cada correo que enviamos, alguien lo sabrá. Si las vidas de cada hombre, mujer y niño serán cambiadas en sus fundamentos por esta tecnología, entonces la gente de nuestro país y en el mundo debe tomar las decisiones concernientes a la IA, no sólo un puñado de oligarcas de las grandes empresas tecnológicas.
En fechas recientes existe la amenaza existencial del cambio climático. El mes pasado fue el agosto más caluroso registrado en este planeta. Conforme vemos más ondas cálidas, inundaciones, incendios forestales y extremas perturbaciones atmosféricas, volvemos a confrontar la increíble codicia del mundo corporativo.
Todos los días nos enfrentamos a una riqueza sin precedente, un poder sin precedente, una codicia sin precedente, a gente que en verdad cree que por ser muy rica y lista, porque ha creado montones de dinero, tiene el poder de gobernar. Utiliza su dinero, a través de su propiedad de los medios, para influir en la opinión pública. Utiliza su dinero para comprar elecciones y socavar la democracia. Si alguna vez en la historia de la humanidad, en nuestro país y en todo el mundo, habría un momento en que debemos juntarnos para crear un mundo no basado en la codicia, sino en la justicia, en la decencia, es éste.
* Senador estadounidense que representa al estado de Vermont y el independiente con más años de servicio en la historia del Congreso. Este artículo es un extracto de su discurso pronunciado en el mitin No Nos Moverán, la víspera de la Asamblea General de la ONU, el 21 de septiembre de 2026.