Agárrense de las manos
MARYCLEN STELLING | Maduro, superada la etapa de cuestionamientos a sus capacidades y carisma, se deslinda gradualmente del modelo «chavista» y, desde su propio estilo en la conducción del país, se va fortaleciendo ante un Capriles que parece desvanecerse, en tanto guía de la «unidad» 
La oposición observa, casi con envidia, las masivas protestas en Brasil y reclaman al candidato antichavista, ascendido a «líder de la unidad», su incapacidad de conducir el país a la calle y demandar, desde allí, el respeto a lo que cree fueron los resultados electorales del 14A.
Maduro, superada la etapa de cuestionamientos a sus capacidades y carisma, se deslinda gradualmente del modelo «chavista» y, desde su propio estilo en la conducción del país, se va fortaleciendo ante un Capriles que parece desvanecerse, en tanto guía de la «unidad». Su lectura pragmática de la coyuntura lo conduce a establecer puentes con sectores productivos y mediáticos, acomete el gobierno de calle y convoca al Gran Polo Patriótico.
Sorpresivamente, ambos sectores coinciden en que el momento político requiere del concurso de todos y todas para afrontar la coyuntura «postchavista». A pesar de tal «certeza», curiosamente, se establece una relación de amor y odio, de atracción y rechazo, de descalificación y hasta de negación del adversario, que a la vez me es necesario.
Desde diversos espacios -académicos, mediáticos- se comienza a pensar en la posibilidad del reencuentro, reconciliación y «reconstrucción». Se organizan eventos que «sin querer queriendo» repiten y consagran la polarización al confrontar dos visiones antagónicas que, a pesar de los esfuerzos, ni se encuentran ni respetan. Se trata simplemente de una lucha por la hegemonía, imposible de disimular, en la que el disenso se da mediante el antagonismo amigo-enemigo y no se le reconoce al adversario legitimidad.
Concordamos con Chantal Moufee (El retorno de lo político) en que el conflicto es central en una democracia agonista, en la que no puede existir un «nosotros» sin un «ellos».