Acusan a Cerimedo de fraguar fraude electoral en Colombia y Honduras
Rubén Armendáriz
La detención de Fernando Cerimedo en Bolivia, el operador digital de Javier Milei y otros mandatarios ultraderechistas, señalado ahora por el intento de feminicidio de su ex pareja, la abogada Nadia Beller, destapó una red de campañas digitales tejida desde Miami y Washington, dedicada a instalar y sostener figuras de ultraderecha en los procesos electorales de América Latina, y ahora también fue acuado de fraguar fraude electorales en Colombia y Honduras.

El ex mandatario de Colombia, Gustavo Petro, pidió ayer a la justicia abrir una investigación penal contra los ultraderechistas Fernando Cerimedo y Javier Negre, a quienes acusó de ser responsables de construir una matriz de mentira en América Latina, que alteró los resultados del pasado 21 de junio en las elecciones presidenciales. “Se descubre mediante la información forense del teléfono de Cerimedo, el coconstructor de la matriz de la mentira en América Latina, su relación con funcionarios colombianos”, puntualizó Petro, quien añadió que con millones de bots el asesor logró la manipulación mental de los votantes a favor de Abelardo De la Espriella en las recientes elecciones.
Que las derechas hagan política también a través de la violencia, la desinformación e incluso el lawfare no es ninguna novedad. Tampoco lo es que Estados Unidos y otras potencias occidentales busquen incidir en los procesos políticos latinoamericanos: ha sido una constante histórica de siglo y medio. Las herramientas cambian –de la intervención militar y la diplomacia del dólar a las granjas de bots y las consultorías digitales–, pero el patrón no. Y mucho antes de Twitter y de Cerimedo, las derechas controlaron históricamente los grandes medios de comunicación de la región.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, a través de un video difundido en sus redes sociales reconoció que Cerimedo trabajó para su espacio durante la segunda vuelta electoral de 2025 y que luego colaboró en la etapa inicial de su Gobierno. La admisión contradice parcialmente el intento oficial de presentar al detenido argentino como un asesor externo sin vínculo con el Ejecutivo. Paz sostuvo que Cerimedo participó «como estratega internacional», aunque aclaró que «nunca tuvo un contrato formal ni autorización para representar institucionalmente a la Presidencia o al Gobierno».

El caso Cerimedo ha reactivado, con razón, el llamado a estudiar a las derechas y ultraderechas. En México, voces del gobierno, del partido Morena y de medios de comunicación alternativos han insistido en entender de dónde vienen estos actores y cómo operan. El problema es si ese enfoque deja intacta la pregunta más incómoda, la que las izquierdas rara vez se hacen: ¿por qué nuestras sociedades están dispuestas a escuchar y asimilar esos discursos?
Ningún aparato externo, por sofisticado o poderoso que sea, siembra en suelo estéril. Cerimedo y sus semejantes no crean el malestar social: lo encuentran ya ahí, disponible, y le dan cauce. La pregunta que corresponde a las izquierdas no es sólo cómo opera el adversario, sino por qué ese malestar ya no encuentra reconocimiento y propuestas convincentes en nuestros propios proyectos políticos.
Según Petro, quien desde el mismo día de los escrutinios puso en duda los resultados que dieron ganador al ultraderechista Abelardo de la Espriella, con los hechos revelados en torno a las granjas de bots administradas por Cerimedo y su socio Negre (activista ultraderechista español), no hay duda de que su tesis sobre una manipulación masiva de votantes en Colombia es una realidad.
“Ya sabemos que a través de dos millones de bots, perfiles falsos, manejados por granjas automatizadas desde diversos puntos del planeta, especialmente desde un punto que le di al director de la policía, pero que, al parecer, las autoridades de Medellín no quisieron controlar, y desde Miami”, se logró una manipulación mental de los electores colombianos, sostuvo Petro. Por eso pidió a la justicia que abra un capítulo de investigación penal, porque en Colombia constreñir y manipular al elector es un delito. “Las elecciones en Colombia deben ser anuladas, si tenemos una justicia valiente”, dijo Petro, quien insistió en que el software fue alterado “dándole ventaja electoral al actual presidente. En unos comicios que fueron cerrados no sería Abelardo presidente, y si el voto hubiera sido libre, el mandatario sería Iván Cepeda”.

Es la primera vez que se asocia a Fernando Cerimedo con el proceso electoral en Colombia, que dio ganador a De la Espriella y que tanto Petro como Cepeda siempre cuestionaron tras advertir la presencia de granjas de bots que ahora comienzan a aflorar. En el caso de Negre, varias cuentas en las redes sociales han publicado fotos del socio de Cerimedo con el entonces candidato De la Espriella, departiendo en espacios relacionados con su campaña.
Cerimedo fue detenido en Bolivia por intento de asesinato de su ex pareja Nadia Beller, quien lo denunció y reveló el poder manipulador de las redes sociales a través de granjas de bots en varias elecciones presidenciales en América Latina.
Desde el Pacto Histórico, la ex congresista Tamara Argote pidió a las autoridades colombianas, Fiscalía, Consejo Nacional Electoral y Registraduría –responsable de las elecciones– que soliciten a la justicia boliviana, por conducto de la cancillería, si en el proceso de investigación contra Cerimedo “Colombia fue un objetivo de manipulación en las elecciones de junio, de lo cual no tengo ninguna duda”.
En Colombia cobra vigencia la revelación en torno al ultraderechista argentino asesor de los presidentes Rodrigo Paz, de Bolivia, y Javier Milei, de Argentina, toda vez que este último fue aportante del proyecto de bots y manipulación mediática que se denominó “hondurasgate”, con 150 mil dólares, cuyo fin era generar, entre otras estrategias, bulos (noticias falsas) y desprestigio contra los gobiernos de Petro de Colombia y Claudia Sheinbaum, de México.
“En Naciones Unidas debe ponerse la denuncia de violación sistemática y masiva del derecho a elegir y ser elegidos en Honduras, El Salvador, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, México, Brasil y Argentina”, propuso el ex presidente Petro.

Marlon Ochoa, ministro de Finanzas de Honduras durante el gobierno de la expresidenta Xiomara Castro, y entonces integrante del Consejo Nacional Electoral (CNE), acusó que el consultor ultraderechista Fernando Cerimedo cometió fraude en los comicios en los que ganó Nasry Asfura, el 30 de noviembre pasado. Ochoa afirmó que entregó las grabaciones a la fiscalía en diciembre de 2025, en las que se escucha a Cerimedo, entonces asesor del Partido Nacional, hablar de “introducir votos a favor de Asfura en determinadas urnas, retirar sufragios que no favorecían a esa candidatura, alinear a las fuerzas armadas e impedir un recuento voto por voto”.
Indicó que el Ministerio Público anunció una investigación y solicitó una pericial a la justicia de Colombia, pero después la Corte Suprema de Justicia ordenó suspender las pesquisas a solicitud de las consejeras Cossette López-Osorio y Ana Paola Hall. Ochoa cuestionó la declaración de los resultados de los comicios de 2025: “Cerimedo es un delincuente internacional, filibustero electoral en América Latina, arropado bajo el manto de la impunidad del presidente Donald Trump”, aseveró Ochoa.
La Fiscalía de La Paz, Bolivia, emitió antier otra orden de aprehensión contra Cerimedo en una investigación por enriquecimiento ilícito con afectación al Estado. En X, el periodista Joseph Bouchard publicó también una foto donde aparecen el anticastrista Lincoln Díaz-Balart con Paz y Aramayo. No precisa fecha, pero señala: «¿Por qué se estarían reuniendo en Miami? Los reporteros han alegado que Cerimedo ha estado dirigiendo un centro de interferencia electoral y desinformación desde Miami, con los republicanos”.