A puro tamboril, Uruguay llora la muerte de Ruben Rada

Luvis H.Pareja

El 26 de agosto quedará marcado como una fecha triste para la música popular uruguaya, y para la cultura en general, porque ese día, de 2026, falleció -a llos 83 años- Ruben «Negro» Rada, un ícono del arte popular que a lo largo de más de seis décadas prodigó su arte desde los escenarios tanto de Uruguay como de gran parte del mundo. Los barrios montevideanos de Palermo y Sur lo despidierona con un retumbar de los tamboriles en manos de niños, jóvenes y viejos.

El influyente compositor, percusionista y cantante uruguayo falleció en Montevideo. Las calles se inundaron espontáneamente de tambores para despedir a una de las figuras más grandes de la identidad cultural de la región. Querible y deslumbrante, Rada no accedió a la masividad de forma inmediata, y su carrera incluyó diversas salidas al exterior, así como incursiones en actividades paralelas a la música, como el humor y la televisión.

Las muestras de dolor provienen de todas partes y de distintos ámbitos: colegas compatriotas, músicos del exterior, expertos o simples admiradores de su obra y su figura, miles de personas que no pueden creer que el veterano músico, que hacía poco habían visto en pantallas o aun en algún festival multitudinario, ya no estará tocando en vivo, aunque sus canciones permanezcan.

Vinculado a la música desde su niñez como integrante de la comparsa carnavalera Morenada, en la década de 1960 fue cofundador del candombe beat –fusión de tambores, rock, soul y jazz– desde agrupaciones como El Kinto, con Eduardo Mateo; luego Totem, con Eduardo Useta, Enrique Rey, Chichito Cabral, Roberto Galletti y Daniel Lobito Lagarde, y más tarde gracias su participación en proyectos de los hermanos Fattoruso, como el conjunto Opa y su aclamado álbum Magic Time (1977), que lo acercó a figuras como Ray Barretto, Hermeto Pascoal y Flora Purim.Ruben Rada

El candombe beat pasó a ser parte del repertorio del rock latino, pero su núcleo autóctono no fue inmediatamente reconocido dentro de fronteras. “Hoy vos prendés la radio, igual que hace 20 o 30 años atrás, y decime cuándo suena un candombe. Uruguay nunca apostó por el candombe. Por eso en el mundo son conocidos el reguetón, el merengue, la bachata, el bolero, la samba, la rumba, el blues, el rock and roll, el tango y la milonga; todos los ritmos menos el candombe, que para mí es el mejor ritmo de todos los que dejaron los africanos en América Latina”, decía Rada.

Su vínculo con los Fattoruso venía desde tiempo atrás: “Ensayaban Los Shakers y yo a veces tocaba un redoblante y un platillo. Éramos muy amigos, tocamos años juntos. Cuando se fueron a Argentina yo trabajaba con ellos con los Hot Blowers. Me querían llevar pero el productor dijo que como ellos imitaban a los Beatles yo no entraba en el paquete: no era blanco ni tenía cerquillo. Entonces quedé afuera y al poco tiempo Osvaldo me mandó a buscar. Gracias a él conocí a un montón de gente en Buenos Aires, estuve un año con Los Shakers y después me vine a Montevideo, recordó en entevista con Ladiaria.

Considerado una de las figuras más destacadas de la música popular uruguaya y latinoamericana, se caracterizó por su estilo propio, ecléctico y variado, mezcla de candombe, jazz, plena, rock and roll, samba y bossa nova. En 2008 fue distinguido como Ciudadano Ilustre de Montevideo, en 2011 recibió premio Grammy a la excelencia musical y en 2014 el gobierno uruguayo le otorgó la medalla Delmira Agustini por su contribución a la cultura y las artes.

Archivo, agosto de 2022.Desde temprano, mostró su lucha por la negritud. En 1967 escribía y cantaba su oda a Biafra, donde los negros eranmasacrados por blanco nigerianos: «Quiero darle un tirón de orejas al hombre/Que piensa en la política y no responde/Que están muriendo niños a borbotones/ Que olvide las banderas, piense en el hombre./Ese que hoy es tu amigo, mañana no será/ Porque confía en el lema que vos odiás/ Mientras que Biafra estaba muerta, muerta de sol y sin pan, sus crías estaban blancas, blancas de peste mortal (…) Por unos negros que mueran, ¿a quien le puede importar?»

En 1969, con el tema «Si te vas» Rada representó a Uruguay en el IV Festival Mundial de la Canción de Río de Janeiro, que ganó Joan Manuel Serrat con Penélope . Ante la gran popularidad lograda por el éxito de su canción «Las manzanas», logró grabar su primer álbum solista. Después de Totem, a mediados de los ’70, grabó canciones como “Ayer te vi”, “Upa nega”, “Chinga Chilinga”, “Malísimo” o “Pájaro africano”.

En 1980, inició un período de popularidad en Argentina, donde se había radicado. El período abarca los discos La BandaLa RadaEn familiaLa cosa se pone negra (en vivo), Adar Nebur y La yapla mata. Durante esos años grabó temas clásicos como “Rock de la calle”, “Blumana” o «Candombe para Gardel”. En Argentina también participó en 1982 de la grabación del disco Volumen 1 como integrante del conjunto Buenos Aires Jazz Fusión. Y, como proyecto paralelo, a partir de 1983 formó parte, por seis años, del grupo de jazz Explossion.

En 1985 participó en el festival Varadero 85, celebrado en Cuba. En 1986 interpretó al negro Crispín Amores Artigas en la obra homónima, escrita y dirigida por Carlos Maggi, con música de Hugo Fattoruso y que fue estrenada en Montevideo. La segunda mitad de los ochenta, hasta 1991, grabó discos con Eduardo Mateo, Hugo Fattoruso y Litto Nebbia, además de discos solistas. Destacan los temas “Botija de mi país”, “Terapia de murga” y “Candombe para Figari”.

Rubén Rada estaba internado en Montevideo (Foto: Instagram / negrorada - cecicordobaph)musicólogo Coriún Aharonián advirtió que a pesar del éxito del grupo Totem en Uruguay, las propuestas solistas de Rada fracasaron en esa primera etapa, «porque a pesar de su excelencia como creador y cantante, el público blanco no termina de aceptarlo, si bien la comunidad negra incorpora algunas de sus propuestas». Y apuntó que «el sutil racismo uruguayo lo segregará como personaje simpático y gracioso, lo confinará a figura admirada por un reducido círculo de consumidores, y no le permitirá alcanzar un público masivo hasta la década del 1990»

Luego de años de residencia en Argentina y México, regresó a Uruguay a fines de la década de 1990. En el año 2000, con la aparición de Quién va a cantar, su álbum número 18, consiguió ser profeta en su tierra: los diez temas fueron éxitos absolutos, y especialmente el que da nombre al disco, “Cha cha muchacha”, “No me queda más tiempo” y “Muriendo de plena”; el álbum se volvió cuádruple disco de platino en Uruguay.

Más allá del suceso de ese disco, a lo largo de sus siete décadas en el espectáculo fue autor de decenas de temas con enorme llegada, como “Manos”, “Las manzanas”, “Tengo un candombe para Gardel”, “Ayer te vi” y, con Totem, “Negro”. Dice la letra de este último: “Negro que vivís cantando, negro que vivís soñando / Negro que cantás desnudo, negro no seas tan boludo, volvé / Volvé a cantar, si vos no cantás no va”. “Si te maltratan, tenés que pelear, meterle con todo, y si te echan, pelear, pero tenés que hacerlo”, explicaba sobre el origen de ese tema.

Se identificaba con “el tipo que quiere que todo el mundo esté feliz, pero en el fondo es triste”, según confesó en 2011. “Una de mis canciones más importantes es ‘Aquel payaso’, que está en mi primer disco, Las manzanas [1969]. Siempre me gustó hacer chistes. De hecho, en los conciertos quiero que la gente se divierta. Si canto una canción triste, por ejemplo, ‘Mi paísʼ, el público se emociona, y en seguida trato de salir con una divertida”, señaló durante su rápida aparicón en el cadé concert Procopio, a inicio de los años 1970.

“De todo lo que yo canto, el 40% viene de la música clásica. No tenemos nada que inventar, pero le buscamos la vuelta para hacer cosas distintas”, dijo en su última entrevista para la diaria, en la que anunciaba su espectáculo conjunto con la murga Agarrate Catalina y el cantautor argentino León Gieco.

Aunque no se consideraba un conductor televisivo, Rada se hizo una cara conocida para una gran cantidad de uruguayos desde las pantallas. Fue parte del humorístico El show del mediodía desde sus inicios, en el año 1966, gracias a su proximidad con el músico y cómico Cacho de la Cruz, y esporádicamente formó parte de distintos ciclos en Uruguay y Argentina, como el programa de entretenimientos El teléfono, en la década de 1990, y la serie Décadas, junto con Victoria Rodríguez.

El adiós de su pueblo

El presidente Yamandú Orsi recordó cómo el músico acompañó al exmandatario José Mujica en sus últimos días y aseguró que “van a sonar muchas lonjas” porque “él se encargó de decir, en su plena, cómo quería que lo despidiéramos”.“Lo vamos a extrañar mucho, pero lo fundamental es lo que él nos pidió para cuando él muriera, ¿no?”, dijo, en referencia a los clásicos versos de “Muriendo de plena”, la canción donde el músico pide: “Cuando yo me muera, no quiero llanto ni pena / prefiero que se me vele bailando una rica plena”.  Y así fue.

Artista del pueblo: multitud autoconvocada tamborileó por Sur y Palermo en homenaje a Rada

Jaime Roos dedicó un breve saludo para quien fue su “maestro y héroe”, pero también un “amigo querido”, cuyo fallecimiento le genera “dolor y angustia”: “Se fue un pedazo del cielo de Uruguay”, expresó el músico, que admitió que es “muy difícil tomar conciencia” de su pérdida.

En un posteo en la red social Instagram, la artista Natalia Oreiro publicó una foto con Rada y escribió: “Querido Negro… no tengo palabras, fuiste, sos y serás lo más grande de Uruguay… como artista, como persona, como amigo”. Y destacó: “A vos no se te va a extrañar, porque cada rincón, cada canción, te tendrá siempre presente en todos los corazones de los que te amamos y admiramos profundamente”.

Montevideo ya no será el mismo. Mientras, los tamboriles de los barrios del sur  muestran su luto, repicando su borocotó, borocotó, borocotó chás, chás… el último adiós, al Negro Rada.