Los estudiantes franceses toman las calles y convocan nuevas movilizaciones

La rebelión estudiantil amenaza el final del mandato de Macron

Isabella Arria

Más de 600.000 personas marcharon en Francia al tiempo que los sindicatos llevaron a cabo una jornada de huelga para protestar contra las medidas de austeridad y el aumento de los precios. El sector educativo es el más afectado por la protesta, especialmente las universidades y las escuelas, aunque también hay  unos 80 institutos bloqueados por manifestantes.

Varios institutos y universidades de París y otras ciudades francesas registraron bloqueos en sus accesos, en respuesta al llamamiento de las organizaciones estudiantiles a dos nuevas jornadas de movilización, realizadas este martes y jueves, en un pulso al gobierno que se prolonga desde hace más de un mes. A la protesta en la emblemática plaza de République, asistieron las dos líderes sindicales de las principales organizaciones de trabajadores de Francia, la CFDT, Marylise Léon; y la CGT, Sophie Binet, en medio de un robusto dispositivo de seguridad desplegado por las fuerzas del orden francesas.Instituto bloqueado por estudiantes en Francia.

Las protestas estudiantiles en Francia han sido una respuesta a una serie de problemas educativos que incluyen la falta de profesores, condiciones de aula precarias, y la falta de recursos en la educación pública. Los estudiantes han exigido mejores condiciones educativas y han denunciado la falta de recursos en la educación pública. El movimiento ha ido creciendo hasta convertirse en una movilización de alcance nacional, con miles de jóvenes saliendo a las calles para reclamar cambios y protestar. Las movilizaciones, que han ido ganando fuerza y extendiéndose por distintas zonas del país, han dejado más de 5.000 detenidos, en su mayoría menores sin antecedentes, y cientos de heridos. Solo la semana pasada resultaron heridos al menos 215 estudiantes, 78 profesores y 700 policías.
Sabrine Kharbach, portavoz de la Unión Estudiante, uno de los dos sindicatos que impulsan las movilizaciones señaló que «falta personal, profesores, psicólogos, hay centros que se caen a trozos literalmente. En las universidades, las condiciones se degradan, con una precariedad estudiantil que nunca ha sido tan fuerte: uno de cada dos estudiantes se salta comidas» porque no se las puede permitir, añade.

Una persona camina entre las llamas tras otra protesta en París este domingo 18 de octubre.

Las manifestaciones masivas contra el gobierno de Emmanuel Macron contra el encarecimiento del coste de la vida y en defensa de la educación y la sanidad, están hundiendo las perspectivas electorales de su principal heredero político, Edouard Philippe. Por su parte, Marine Le Pen intenta captar el voto asustado por las imágenes de caos en las calles, pero Jean-Luc Mélenchon es quien está mejor posicionado para recoger el rédito de un movimiento que ha irrumpido en plena precampaña de las elecciones presidenciales de abril y mayo de 2027.

Las encuestas realizadas tras el 17 de octubre, jornada marcada por las marchas multitudinarias, la violencia policial y los disturbios, señalan la caída de las expectativas electorales de Edouard Philippe, quien ya aparecía en tercera posición, tras Le Pen y Mélenchon, en casi todos los sondeos antes del actual ciclo de protestas, pero en las últimas semanas ha perdido entre 3 y 4 puntos (Cluster e Ipsos, respectivamente), quedándose en una intención de voto del 15%. El hundimiento de Philippe no es sorprendente , ya que está asociado a un presidente con una cuota de rechazo popular que supera el 80%.

Las cosas pintan mejor para el candidato de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, que lleva semanas instalado en la segunda posición de las encuestas, aunque a mucha distancia de Le Pen: su intención de voto oscila entre el 17 y el 19%. El candidato ‘insumiso’ ha marchado sonriente en las manifestaciones convocadas por estudiantes, sindicatos y ‘chalecos amarillos’, que a menudo le han aclamado. Preocupados por la posibilidad de que Mélenchon convierta esta popularidad callejera en votos, el gobierno y los partidos conservadores lanzaron una campaña de desprestigio, acusando a La Francia Insumisa de azuzar los disturbios e incluso amenazando con prohibir el partido, como sugirió el presidente del Senado.

El conflicto sigue abierto entre las reivindicaciones de los estudiantes, la respuesta policial y el compromiso del Gobierno de presentar nuevas medidas.Un movimiento nacido en un liceo sin profesores de la periferia de París ha acabado llevando a la calle a más de medio millón de personas contra la carestía y el deterioro de los servicios públicos, a seis meses de unas presidenciales que lidera la extrema derecha. Francia se rebela contra un Estado que ha dejado de garantizar el futuro

La continuación de las protestas no hace más que profundizar esta tendencia, eliminando al macronismo de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Además, la elección del centrista Raphaël Glucksmann como candidato del Partido Socialista le robará a Philippe los pocos votantes medianamente progresistas que le queden, aunque por ahora ocupa la cuarta posición en la mayoría de sondeos y es improbable que suba en un contexto de tensión social.

Las escenas de desórden público del 17 de octubre, que las televisiones francesas han repetido como «vandalisno» en bucle desde entonces, fueron recibidas con entusiasmo por el Agrupamiento Nacional (AN) de ultraderecha. Su número dos, Jordan Bardella, llegó a hablar de “terrorismo de extrema izquierda”, mientras que Marine Le Pen hizo una declaración solemne, con una escenografía presidencial, titulada “Reestablecer el orden”.

Jean-Luc Mélenchon

Algunas encuestas muestran un ligero incremento de la intención de voto a la candidata ultra, que se sitúa en torno al 35%. Es poco probable que se repitan escenas de ayuntamientos ardiendo, ya que el gobierno ha aprendido de los graves errores que cometió en la gestión del orden público el 17, por lo que Le Pen no podrá recoger mucho más rédito de la sensación de desorden.

El electorado ‘insumiso’ está acostumbrado a las polémicas sobre su líder, que ya no le hacen tanto daño, o al menos eso sugieren las encuestas: su intención de voto se ha mantenido estable o ha subido. Si el debate público sigue girando en torno a los servicios públicos, el costo de la vida y los recortes de Macron será positivo para Mélenchon, que cada vez más es percibido como el voto útil que puede llevar a la izquierda a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Otra cosa será ganarle el duelo a Le Pen, pero todavía queda mucho para esa batalla.

La represión de las protestas ha sido dura: en los tres últimos fines de semana, con actos de violencia que fueron especialmente graves y numerosos el 17 de octubre, han dado lugar a que 4.914 personas hayan quedado bajo arresto y los procedimientos contra muchas de ellas han llevado a 329 a la cárcel. El ministro del Interior, Gérald Darmanin, dio estas cifras este martes en una entrevista con el canal BFMTV en la que subrayó que se ha dado «una respuesta penal muy fuerte» a la violencia, ya que 1.820 personas fueron llevadas directamente desde su arresto a ser juzgadas por un Tribunal Correccional.