Delcy Rodríguez viaja de nuevo a Europa: presencia internacional para normalizar relaciones
Pablo Rodríguez
Delcy Rodríguez busca convertir su presencia en foros internacionales en una vía de normalización de relaciones. Su anunciada asistencia a la Cumbre Iberoamericana de Madrid reafirma una agenda internacional que combina interlocución política, visibilidad y búsqueda de legitimidad.
La presidenta encargada de Venezuela participará en la reunión del 4 y 5 de noviembre, invitada por el Gobierno de Pedro Sánchez. La cita ofrece oportunidades de contacto con otros mandatarios, aunque asistir no equivale a recibir el respaldo de todos los gobiernos presentes. Aún así, no se estima que su presencia sea tema de agenda en los discursos de los países, como sí sucedió en años anteriores, incluso en el mismo foro.
Desde el 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses secuestraron a Nicolás Maduro, los países europeos combinaron contactos con las nuevas autoridades y mantenimiento de sanciones. El 13 de enero, Rodríguez recibió a representantes europeos, incluidos diplomáticos de España, Francia e Italia, para explorar una «agenda nueva». España avanzó después hacia una petición de retirada de sanciones, sin lograr hasta ahora el consenso europeo.
La estrategia ganó exposición el 23 de septiembre, cuando Rodríguez intervino ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Allí presentó una «transformación democrática», habló de conversaciones con sectores opositores y prometió elecciones, aunque sin anunciar una fecha. Esa tribuna le permitió presentar ante una audiencia mundial el rumbo que atribuye a su gobierno.
Primer viaje a Europa: FAO
En octubre llevó esa presencia al Foro Mundial de la Alimentación de la FAO, en Roma. Madrid representa otro paso de esa secuencia: estar presente, sostener interlocución y evitar que las restricciones personales impidan toda actividad diplomática, aunque la autorización excepcional de viaje, no obstante, tiene un alcance distinto de la retirada de sanciones. Las normas europeas permiten determinadas excepciones para reuniones intergubernamentales, limitadas al propósito autorizado.
Por eso, asistir a la cumbre no demuestra que el levantamiento de las restricciones esté próximo. España solicitó formalmente revisar las sanciones después de la aprobación de una ley de amnistía. «Las sanciones no son un objetivo en sí mismas», sostuvo el canciller José Manuel Albares al defender esa iniciativa.
La decisión exige unanimidad del Consejo de la Unión Europea y sigue sin prosperar, según la información disponible. Las medidas contra Rodríguez incluyen prohibición de viaje y congelación de activos, con vigencia hasta el 10 de enero de 2027. La apertura española puede facilitar interlocución, pero no sustituye el acuerdo de los Veintisiete.