Irán advierte a EEUU mientras debate posible cambio de su doctrina nuclear
Xavier Villar – Hispantv
En una entrevista con Al Jazeera, el ministro de Exteriores iraní, Seyed Abás Araqchi, abordó los últimos esfuerzos diplomáticos, la carta transmitida por el vicepresidente estadounidense, JD Vance, las propuestas planteadas por los mediadores regionales, las condiciones de Irán respecto al estrecho de Ormuz y la preparación militar del país ante la posibilidad de una nueva confrontación.
Subrayó que no hay previstas conversaciones con representantes estadounidenses y que las afirmaciones en sentido contrario no se ajustan a la realidad.
Añadió que Irán no considera necesario negociar actualmente con Estados Unidos y que sus condiciones están claras. No obstante, señaló que los contactos con Catar y Pakistán, en calidad de mediadores, continúan.
“Nuestras condiciones incluyen el levantamiento de las sanciones impuestas tras el memorando de Islamabad y la reducción de las fuerzas estadounidenses en la región. Exigimos que se restablezcan las exenciones a las sanciones sobre el petróleo y que se liberen todos nuestros fondos congelados, incluidos los que se encuentran en Qatar. La apertura del estrecho de Ormuz bajo nuestras condiciones allanaría el camino para reanudar las negociaciones con Washington sobre las cuestiones pendientes”, declaró Araqchi a Al Jazeera.
El ministro de Exteriores subrayó además que Teherán busca poner fin a la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano. Señaló que los esfuerzos para acabar con el conflicto no deben limitarse a un solo frente mientras los combates continúan en otras partes de la región.
Dicho esto, resulta evidente que un nuevo fracaso en las negociaciones podría desencadenar una escalada bélica mucho mayor que la anterior. Y por el momento, a pesar de los contactos diplomáticos, el clima predominante en Irán es de tensión creciente.
Teherán se está preparando para responder con contundencia a un ataque estadounidense-israelí que, según diversas evaluaciones, podría ser especialmente devastador. Además, parece que Irán busca ampliar su lista de objetivos para incluir instalaciones que no fueron atacadas en campañas anteriores, entre ellas infraestructuras de comunicaciones y otros activos estratégicos en los países del Golfo Pérsico.
Esto implica que la próxima campaña, si llega a producirse, podría ser mucho más extensa y prolongada de lo que espera Washington, cuyo deseo principal es una operación militar intensa pero breve.
En este sentido, Araqchi afirmó que Irán no descarta que se produzca otra guerra: “No descartamos ninguna posibilidad en lo que respecta al estallido de una guerra y estamos preparados para todos los escenarios”, declaró.
Explicó que Irán ha aprovechado el periodo transcurrido desde la anterior confrontación para reforzar sus capacidades militares, modernizar su equipamiento, corregir vulnerabilidades y probar nuevos sistemas de armamento.
Mohsen Rezai, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, confirmó en la televisión estatal iraní la existencia de la carta de Vance, aunque reconoció que aún no le ha respondido. Señaló también que existe un debate público sobre la doctrina nuclear del país, pero que aún no se ha tomado ninguna decisión al respecto.
“Ahora está sobre la mesa la cuestión de si, en caso de que vuelva a producirse una guerra, queremos mantener la misma doctrina que teníamos hasta ahora. No se ha tomado oficialmente ninguna decisión al respecto”, señaló.
En otra parte de la entrevista, Rezai afirmó que la reciente guerra ha demostrado que la República Islámica de Irán no depende de una sola persona y que la administración del país no sufrió ninguna interrupción, ni siquiera momentánea. Según él, esto demuestra que, durante los últimos 47 años, las instituciones del Estado-nación se han consolidado plenamente en el país.
Añadió que actualmente existe unidad y consenso entre los responsables de los distintos poderes del Estado. Aunque puede haber diferencias de criterio en cuestiones técnicas y especializadas, sostuvo que hoy existe el mayor grado de cohesión en torno al wali, el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei.
Como han señalado varios analistas iraníes, la retórica sobre la guerra se ha endurecido considerablemente en los últimos dos días. Desde el propio wali hasta Rezai y otros altos cargos, el mensaje ha sido claro: si la guerra se reanuda, Irán responderá con represalias masivas, desproporcionadas y sin restricciones.
Esto sugiere que Teherán considera que, pese a la actividad diplomática de última hora, la posibilidad de una guerra es cada vez mayor. Sus amenazas buscan disuadir una nueva confrontación o, al menos, frenar las opciones militares más ambiciosas que, según parece, Trump está considerando. Y en el fondo, la variable decisiva sigue siendo la que Rezai dejó sobre la mesa: si la guerra vuelve, la doctrina nuclear dejará de ser la de antes.