Hoja de ruta para Venezuela: los tiempos de Washington
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La hoja de ruta para Venezuela que describe un alto funcionario del Departamento de Estado estadounidense contempla renovar el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) antes de finalizar el año, reformar después el Consejo Nacional Electoral (CNE) y, posteriormente, activar un plazo para celebrar elecciones presidenciales.
«Hay que crear la arquitectura para unas elecciones creíbles antes de poder convocarlas o celebrarlas», sostuvo la fuente, que habló con periodistas bajo condición de que sus declaraciones fueran atribuidas únicamente a un alto funcionario, según la transcripción publicada en la web de Departamento de Estado.
El funcionario aseguró que representantes de la oposición vinculados con la Asamblea Nacional de 2015 y del Partido Socialista Unido de Venezuela, por medio de Jorge Rodríguez, acordaron integrar un comité encargado de evaluar candidatos y proponer 32 magistrados, cuyos nombres serían sometidos a la Asamblea Nacional para su aprobación.
«El objetivo de este esfuerzo es contar con un nuevo TSJ antes de que termine este año calendario, es decir, para mediados de diciembre», afirmó, al presentar esa renovación como una condición para evitar que una instancia judicial politizada pueda desconocer futuros resultados electorales.
Un nuevo CNE y el plazo electoral
En paralelo, Washington plantea negociar una reforma del CNE y la sustitución de sus integrantes mediante un comité de expertos, con el propósito de convertirlo en una institución exclusivamente técnica: «Se eliminarán todos sus aspectos políticos, lo que significa que ya no estará en posición de excluir candidatos de la boleta electoral ni de decidir quién puede postularse y quién no».
Una vez renovadas ambas instituciones, el funcionario señaló que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, tendría que declarar la falta absoluta en la Presidencia, una decisión que, según su interpretación de la Constitución vigente, activaría un plazo de seis meses para celebrar elecciones, cuya fecha correspondería fijar al nuevo organismo electoral.
Garantías políticas y negociación con las autoridades
La fuente advirtió que los cambios institucionales no bastarían sin libertad de organización partidista, posibilidades de hacer campaña, acceso a medios y redes sociales, y garantías para que los candidatos recorran el territorio: «No puede haber elecciones si los actores políticos no pueden expresarse sin temor a represalias, detenciones y cosas de esa naturaleza».
También defendió la interlocución con las autoridades interinas para procurar una transición pacífica y aseguró que Estados Unidos utilizará su capacidad de presión para impulsar las reformas: «Eso no significa que uno quiera dejar a las autoridades actuales en el poder para siempre».
El funcionario sostuvo que la recuperación económica debe acompañar el proceso político para evitar que un gobierno electo herede problemas de deuda, servicios públicos y seguridad capaces de comprometer su estabilidad, y aclaró que su referencia a unas hipotéticas elecciones en febrero con María Corina Machado como ganadora era únicamente un ejemplo argumentativo, no una fecha anunciada.
«Nuestro objetivo no es simplemente celebrar unas elecciones», expresó, antes de resumir el propósito de Washington: «Nuestro objetivo es darle a Venezuela la mejor oportunidad posible de tener una república duradera, capaz de sobrevivir más allá de una sola elección».