Argentina, entre la exasperación y la paranoia presidencial

Claudio della Croce

Tras la purga de 12 empleados en la residencia presidencial de Olivos, acusados poor “filtraciones”, el libertario presidente argentino Javier Milei sorprendió con un violento insulto digital contra el periodismo, sin contexto ni justificación aparente. El nivel de exasperación pública del mandatario coincide con un clima interno al rojo vivo y  Milei no encontró mejor desahogo que atacar nuevamente a la prensa: «Después se quejan cuando les digo mierdas humanas».

La hipótesis más certera, según los medio locales, de por qué se habría dado todo este recambio en Olivos no es por lo que asegura el Gobierno ni por un supuesto enojo presidencial porque algunos medios habían revelado la compra de 29 toneladas de carne para la residencia presidencial y la Casa Rosada (de gobierno). Hay una fuerte versión que indica que el mandatario habría puesto en marcha todo este operativo porque se convenció de que a uno de sus perros -sus “hijitos”- lo habrían intoxicado. Es decir, envenenado.Finalmente, Milei se muda a Olivos

La sobreprotección que tiene Milei hacia sus perros es difícil de explicar: él mismo ha contado más de una vez que jamás mostró una foto de sus mastines desde que se metió en política porque está convencido de que podrían usar esa imagen para atacarlo o atacarlos. El miedo a un atentado hacia los animales o hacia él es algo que lo atraviesa, que lo carcome todos los días, un espiral de miedo e inseguridad que aumentó luego del ataque a Trump y el asesinato de Charlie Kirk. De hecho, tal cual relató Perfil, hubo un día en que confundió una visita sorpresa de su entonces pareja Fátima Flórez con un golpe comando para asesinarlo

El comunicado oficial que publicó el Gobierno, aduce que la razón de tamaño cambio se debía a “la escalada de la inseguridad a nivel global y de la visita del Papa León XIV”.

Soberanía

Según el propio gobierno, “la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional se estructura sobre tres pilares”: castigar a quienes explotan de manera ilegítima los recursos naturales, generar incentivos para que abandonen esa actividad y dotar al Estado de herramientas para responder frente a amenazas externas. Sin embargo, de los ocho títulos que la componen, solo el primero está dedicado específicamente al régimen de sanciones vinculado con Malvinas.

El proyecto reemplaza la Ley 26.659 y amplía su alcance. Las penalidades exceden la actividad hidrocarburífera y abarcan cualquier aprovechamiento no autorizado de recursos naturales, renovables o no renovables. Las sanciones alcanzan tanto a las empresas que realizan directamente esas actividades como a sus socios, accionistas y proveedores. Además, habilita el juicio en ausencia y establece un régimen especial de incentivos para las compañías que abandonen sus operaciones en las islas y decidan invertir en la Argentina continental.

Asimismo crea el Consejo Nacional de Seguridad, a imagen y semejanza del estadounidense, y es el punto que concentra las mayores críticas. El Gobierno justifica su creación en la necesidad de que “la Defensa, la Seguridad Nacional, la Inteligencia de Estado, la Cancillería y el Ministerio de Economía” actúen de manera coordinada. Entre las atribuciones del Consejo figuran la definición de prioridades de inversión, investigación, capacitación y desarrollo; el control aeroespacial, marítimo, fluvial y lacustre; y la elaboración de una estrategia nacional para proteger las infraestructuras críticas. Todo estará presidido por el propio Milei.

Milei reforzó el reclamo por la soberanía de Malvinas y prometió endurecer multas a empresas vinculadas a explotación ilegalEl proyecto también incorpora al Código Penal delitos vinculados con la desinformación y la influencia extranjera. El artículo 225 bis establece penas de entre 5 y 12 años de prisión para quienes actúen por encargo o con financiamiento de un Estado u organización extranjera. La ley tipifica como delito la “manipulación de la opinión pública”. pero no precisa qué entiende el Ejecutivo por ese delito y, en particular, qué conductas pueden ser consideradas “desinformación masiva”, lo que podría abrir la puerta a que campañas coordinadas financiadas desde el exterior, destinadas a alterar procesos electorales o modificar la opinión pública, terminen convirtiéndose en una herramienta para perseguir la disidencia política.

Malvinas y los «terroristas»

Con la excusa de su recién adquirida pasión por Malvinas, el proyecto del Gobierno amplía la intervención de las Fuerzas Armadas y los servicios de inteligencia en áreas ahora prohibidas, crea un Consejo Nacional de Seguridad en manos de Milei que podrá actuar al margen del Congreso y persigue como “terroristas” a personas o entidades que a su solo criterio den “motivos razonables para sospechar”.

El proyecto de Defensa de la Soberanía que envió la Casa Rosada podría borrar la frontera jurídica entre Seguridad Interior y Defensa y erosionar las garantías constitucionales. Detrás del nuevo régimen de sanciones para la explotación ilegal de recursos en las Islas Malvinas, el proyecto crea también un Consejo Nacional de Seguridad que presidirá Javier Milei para responder ante “amenazas” de forma autónoma, sin pasar por el Congreso, y amplía la intervención de las Fuerzas Armadas.

La ley incorpora un régimen de derribo de aeronaves, crea nuevos delitos vinculados con la influencia extranjera y penaliza las campañas destinadas a “manipular la opinión pública”. También introduce cambios en el financiamiento de los partidos políticos y crea el RePET, un registro que podrá incluir a personas y entidades cuando existan “motivos razonables para sospechar” su vinculación con actos de terrorismo o su financiamiento

El Gobierno dispuso que Casa Militar concentre la seguridad de la Quinta de Olivos y disolvió la administración de la residencia. La medida prevé transferir responsabilidades y bienes en un plazo de 60 días y reducir la estructura de personal. No confía en los civiles. Milei tomó la decisión de reemplazar a todo el personal civil de Olivos por militares, algo que no tiene antecedente en la historia local. Es decir que cada cocinero, mozo, jardinero y piletero, por sólo citar algunos casos, será a partir de ahora un miembro de las Fuerzas Armadas. Es que la paranoia oficial parece haber llegado a su momento más elevado, señala el diario Perfil.

Apoyado en el alineamiento geopolítico con Estados Unidos, el Gobierno de Javier Milei buscó dar un golpe de efecto con las sanciones a las empresas que operen sin autorización en Malvinas. Pero, limitar el proyecto Sea Lion puede complicar sus relaciones con otro aliado. Los dueños de las firmas que buscan petróleo offshore en las costas isleñas tienen un vínculo estrecho con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y en el marco de los acuerdos de paz que cerraron ambas gestiones a principios de año, ese lazo puede poner en jaque la estrategia de conseguir un impulso popular en medio de las razones microeconómicas que dañan la imagen del Presidente de cara al 2027.

Crisis interna en el Gobierno de MIlei: paranoia, grabaciones y un ...A esta altura, dicen los periodistas, cabe hacerse algunas preguntas. Si el mandatario ya tuvo que atravesar diez días encerrado cuando algunos indicadores de la economía y de las encuestas no dieron como él esperaba, ¿qué puede llegar a pasar en un momento más dramático? ¿Cómo va a poder funcionar el Gobierno con alguien que ve conspiraciones del calibre de un atentado hacia uno de sus animales? Y el gran interrogante de todos: ¿hasta dónde va a escalar la paranoia presidencial?

¿Qué podría pasar con su psiquis si vuelve a ganar las elecciones el año que viene? ¿Está en condiciones de gobernar un país tan complejo como este durante cinco años más? Por ahora son todas dudas, aunque hay una certeza: los temores, el encierro y la desconfianza que habitan en Olivos sólo pueden crecer, dice Perfil.

Nadie, absolutamente nadie, se anima a decirle al mandatario que la realidad que imagina sucede sólo en su cabeza señala el analista Juan Luis González. Este temor absoluto a llevarle la contra a Milei aparece no sólo en cómo él vive su día a día sino también en lo que se convirtió en la novedosa línea de relato oficial: la idea de publicar fotos en las redes de shoppings o de calles abarrotadas, algo que el mandatario viene haciendo desde junio con cada vez mayor frecuencia, como si esas imágenes demostraran que el consumo está en un momento de alza. Una de ellas, según comprobó Chequeado, estaba hecha con inteligencia artificial.

La realidad paralela no es sólo la que atraviesa a Milei cuando habla con uno de sus canes fallecidos. Es toda una política oficial.

*Economista y docente argentino, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)